7.633 especialistas de estreno y ‘a precio de saldo’ contra el coronavirus

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franciscogoiri
MIR y EIR que se titulan en mayo seguirán con contrato formativo
Fernando Dávila, R5 de Medicina Intensiva en la UCI del Hospital del Bierzo (León), reivindica su condición de especialista.
Fernando Dávila, R5 de Medicina Intensiva en la UCI del Hospital del Bierzo (León), reivindica su condición de especialista.

La plena movilización de todos los profesionales sanitarios disponibles que ha decretado el Ministerio de Sanidad para hacer frente a la pandemia de coronavirus tiene mucha letra pequeña. Que se lo pregunten si no a los residentes de último año; es decir, a los MIR que compaginan su formación con tareas asistenciales, que ejercen como especialistas en prácticas en los hospitales y centros de salud de toda España, y que están en primera línea en la lucha contra el virus de la Covid-19.

Según el decreto publicado por el Gobierno el pasado 15 de marzo -y ratificado quince días después-, a los especialistas que cursaban su último año de formación cuando estalló esta crisis sanitaria, se les prorroga su contrato actual de forma automática. Esta prórroga afecta a 7.633 médicos y enfermeros de 14 especialidades, entre ellas Medicina Intensiva, Interna, Neumología, Preventiva o Microbiología, directamente implicadas en esta crisis.

El problema es que en mayo, dentro de apenas un mes, esos más de 7.000 profesionales terminan oficialmente su formación, dejan de estar en prácticas y, como especialistas de pleno derecho que son, podrían optar a un contrato como médico adjunto. Eso, en teoría; en la práctica, y si la letra del decreto no cambia, el Ministerio de Sanidad quiere tenerlos en primera línea de batalla a precio de saldo; es decir, con un contrato formativo que supondría un considerable ahorro para las arcas autonómicas, porque son las comunidades las que pagan a los MIR que se forman en sus centros sanitarios.

Un R5 gana una media de 1.086 euros menos al mes que un adjunto

Según el último estudio salarial de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), el sueldo medio de un adjunto de primer año en España en 2019 estaba en 2.397 euros, exactamente 1.086 euros más de lo que gana un MIR de último año, y eso sin contar las guardias, que pueden suponer otros 60 euros más al mes de diferencia entre un adjunto y un MIR.

Si multiplicamos esa diferencia por los más de 7.000 MIR afectados por la prórroga de sus contratos, las administraciones se ahorrarían en sueldos casi 8,5 millones de euros en un mes; 25 millones, si la prórroga sólo dura los 3 meses que, como mínimo, estipula el decreto ministerial. En definitiva, un regalo para las comunidades: médicos jóvenes, formados en especialidades vitales en este contexto, con predisposición y ganas de trabajar…y baratitos.

Uno de los pilares de IFEMA

"Están trabajando al 200%, en primera línea, permanentemente expuestos al contagio, sin librar; con equipos de protección insuficientes, o directamente sin ellos, y asumiendo responsabilidades muy por encima de lo que estipula su contrato de formación. Y el ministerio quiere, además, que todo eso lo hagan como mano de obra barata", denuncia Sheila Justo, presidenta del sector de Médicos Jóvenes del sindicato Amyts.

"Sin ir más lejos, en el hospital de IFEMA, a los R4 y R5 de Medicina de Familia, Neumología, Intensiva o Interna se les llama supervisores y están haciendo tareas propias de un adjunto, lo que demuestra que son especialistas a todos los efectos, tengan o no el título", añade Justo.

Alberto Cabañas, R4 de Medicina de Familia en el Hospital Gregorio Marañón (Madrid) hasta el inicio de la crisis, es uno de esos residentes desplazados a IFEMA. "Llevo seis días allí y, al margen del descontrol organizativo que vemos a diario, lo cierto es que ningún adjunto supervisa mi labor, pero eso ya era así en el Gregorio Marañón cuando estalló este caos, antes incluso de ir a IFEMA". 

Entre las labores propias de un especialista que están asumiendo los residentes de Familia, Cabañas cita "las visitas domiciliarias sin supervisión; hacer consultas telefónicas de forma autónoma, porque todos los adjuntos también están saturados de trabajo, o firmar por nuestra cuenta, y sin supervisión ninguna, incapacidades temporales o bajas".

Decidir sobre ingresos o consolar a la familia

Más llamativas son incluso las responsabilidades extra que asume Fernando Dávila como R5 de Medicina Intensiva en la UCI del Hospital del Bierzo (León). "Te toca decidir o desestimar el ingreso de algún paciente, tomar decisiones rápidas sobre medicación o tratamientos, e incluso hablar con los familiares si el paciente que te llega está en una situación basal mala". 

La misma especialidad, Intensiva, y con el mismo grado de responsabilidad que Dávila tiene Marta Pinilla, que nos habla a través de una mascarilla protectora desde el Hospital Virgen Macarena (Sevilla): "Este maltrato te toca la moral. Toda la vida he querido ser médico y, además, atendiendo a pacientes críticos. Llega una situación como ésta, trabajas día y noche, dejas de lado a tu familia, arriesgas tu vida, ejerces en un contexto que gente con más de 30 años de experiencia no ha vivido nunca, y quizás nunca volvamos a vivir… y te compensan con un sueldo miserable y hurtándote un título que es tuyo, que te has ganado a pulso. ¿Piensan que si me dan el título de especialista y me hacen un contrato de adjunto voy a dejar de dar el callo?".

"Te dejas la vida y te compensan con un sueldo miserable; es humillante"

Porque la prórroga del contrato como MIR implica, en teoría, que los residentes de la especialidades señaladas no obtendrían su título mientras se mantenga la situación, "a diferencia -añade Pinilla- de quienes han hecho otra especialidad, que sí se titularían a finales de mayo, lo que supone un agravio añadido". 

De hecho, CESM remitió ayer mismo una carta al ministro de Sanidad, Salvador Illa, en la que piden que se adelante "la finalización voluntaria del contrato MIR" para los residentes afectados, "sin saltarse, evidentemente, un mecanismo legal como la evaluación final para la obtención del título de especialista".

La Organización Médica Colegial y las sociedades científicas que representan a las especialidades afectadas, encabezadas por la Federación que las agrupa a todas (Facme), emitieron sendos comunicados calificando la prórroga de "intolerable" y de "maltrato a los residentes".

Comunidades 'díscolas'

El pasado 30 de marzo, el Ministerio de Sanidad ratificaba en otro decreto los mismos términos del que sacó quince días antes, y volvía a hablar de "prórroga del contrato de residentes". Según la representante de Amyts, la clave está, no obstante, en el Consejo Interterritorial que este viernes el ministerio celebrará con todas las autonomías, y donde, en teoría, se abordará este tema. "Nos consta que hay autonomías absolutamente predispuestas a solucionar este agravio y, de hecho, algunas ya han tomado medidas", afirma Justo.

Entre esas medidas, Castilla y León, Aragón, Galicia o Andalucía han aprobado sendos complementos salariales para los MIR y EIR afectados por la prórroga de su periodo de formación "y, como también pasa con Madrid, son proclives a hacerles contratos de especialista". Pero en un contexto donde el mando único lo tiene el Gobierno central, esta última decisión debe ser nacional.

Además, por muy buena que sea la predisposición de algunas comunidades, sus medidas no parece que sean más que meros parches. "En León, al menos, ese complemento del que hablan te lo pagarían en función de las guardias que hagas y, además, no se acercaría, ni de lejos, a lo que cobrarías con un sueldo de adjunto", afirma el R5 de Intensiva del Hospital del Bierzo.

Algunas CCAA han aprobado un complemento salarial, pero "es un parche"

Y ni siquiera es un complemento uniforme: "Por lo que he hablado con otros MIR de la comunidad, depende de cada provincia y de cada gerencia hospitalaria, y para cobrarlo debe aprobarlo además la Comisión de Docencia de cada centro", añade Dávila. En suma, poco dinero, tardío y repartido de forma dispar.

"Yo también he oído hablar de ese complemento, pero, de momento, ni lo he cobrado, ni sé cuánto es, ni he visto registro alguno donde haya constancia oficial de su existencia", dice la residente del Virgen Macarena.

"Te trastocan la vida"

Y no es sólo el dinero. El tiempo trabajado como residente no cuenta para los baremos de oposiciones y bolsas de empleo temporal, "de forma que lo que hagamos estos meses no tendrá validez administrativa, a diferencia de los contratos Covid que suscriban otros especialistas, o incluso compañeros nuestros de otras especialidades que obtengan el título en mayo", afirma un residente del madrileño hospital de La Paz que prefiere mantener el anonimato.

Mireia Mengual, R4 de Pediatría en TarragonaDinero y condiciones laborales y profesionales al margen, "el verdadero drama de fondo es que trastocan tu vida a golpe de decreto gubernamental", añade Mireia Mengual, R4 de Pediatría (otra de las especialidades afectadas por la prórroga) en Tarragona.

"Yo me titulaba en mayo y me iba con mi novio a otra localidad, dentro de Cataluña, para ser pediatra rural. Ahora todo queda en suspenso, y lo peor de todo es que no sé por cuanto tiempo, ¿3 meses, seis, ocho…? Es una humillación y una falta de respeto y de confianza, porque yo iba a seguir luchando contra esta enfermedad allí donde estuviera, pero no creo que tenga que hacerlo donde ellos digan y por el sueldo que decidan", se queja Mengual.

La representante de Amyts abunda en la "tremenda injusticia que se está cometiendo con un colectivo que no quiere medallas, porque es su trabajo, pero tampoco menos de lo que les corresponde, máxime cuando su predisposición desde el minuto uno ha sido brutal".

"Seguimos en la urgencia hasta que nos contagiamos o no podemos más"

En este sentido, el residente de La Paz asegura que "en mi hospital, la urgencia lleva semanas saturada y antes de que ningún gobierno emitiera decreto alguno, todos los MIR habíamos organizado turnos extra de forma voluntaria  para relevar a los compañeros del Servicio de Urgencias, que estaban exhaustos. Ahora seguimos en la urgencia hasta que nos contagiamos o no podemos más, ¿y te lo pagan así?”.

Enfermeros 'de segunda'

Parecida o más sangrante es incluso la situación de Enfermería. Las enfermeras residentes están ejerciendo de facto como enfermeras de cuidados generales, “pero cobran alrededor de 600 euros menos al mes, tienen que hacer guardias y no gozan de los mismos derechos laborales”, explica Mar Rocha, portavoz de la organización colegial de Madrid, que exige que se paralicen los contratos EIR y se sustituyan por otros de enfermera de cuidados generales.

Daniel González Andrés, EIR de Enfermería Familiar en el Doctor Peset (Valencia)A diferencia de los médicos, los enfermeros pueden ejercer sin especialidad, pero “los que hemos decidido especializarnos, no sólo cobramos durante la residencia entre 300 y 600 euros menos al mes que los generalistas, sino que el tiempo de trabajo no nos computa en oposiciones y bolsas de trabajo en la mayoría de las comunidades”, recuerda Daniel González Andrés, EIR de Enfermería Familiar y Comunitaria de último año en el Departamento del Hospital Doctor Peset (Valencia).

González Andrés -que fue el número uno del examen EIR en 2018- añade que esta crisis ha paralizado la formación y rotaciones de la especialidad: "El EIR que se está formando es un enfermero más en las plantillas y tiene que hacer guardias, pero cobra mucho menos y tiene menos derechos".

Como los MIR, los EIR terminan su formación en mayo, y González Andrés plantea que se les dé ya el título de especialistas -y se les contrate como tales- o que se paralice temporalmente la residencia "y nos hagan un contrato de enfermeros generalistas -porque, de hecho, ya lo somos-, pero con los mismos derechos y el mismo sueldo que nuestros compañeros".

Sanidad ha prorrogado por decreto el contrato formativo de 7.633 MIR y EIR que debían titularse en mayo. Seguirán luchando contra la Covid, pero por mil euros menos al mes de lo que le podrían cobrar. coronavirus Off Francisco Goiri/Alicia Serrano. Madrid EIR Enfermero Joven MIR Profesión MIR MIR Política y Normativa Off