Añadir ribociclib a la terapia endocrina en cáncer de mama avanzado mejora la supervivencia un 70%

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres y se estima que afectará a una de cada ocho mujeres. Del total de  afectadas, entre el 7 y el 8 por ciento presentarán metástasis. Además, los datos de supervivencia en cáncer de mama a cinco años alcanza en España el 87 por ciento. Las mujeres premenopaúsicas con cáncer de mama representan el 20 por ciento de la población global con cáncer de mama y se trata de un grupo en el que se ha analizado poco la eficacia de los tratamientos. Ahora ya se conoce que biológicamente el cáncer de mama en mujeres premenopaúsicas es diferente al de las posmenopaúsicas.

El estudio Monaleesa-7, presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), en Chicago, y que se publicará en The New England Journal of Medicine, da una opción de tratamiento a las  mujeres pre y perimenopáusicas con cáncer de mama avanzado al incorporar el inhibidor de ciclinas CDK4/6 ribociclib a la terapia endocrina  y mejorar la supervivencia global.

La importancia del estudio radica, según ha explicado Sara A. Hurvitz, directora del Programa de Investigación Clínica en el Centro de Cáncer Jonsson UCLA, en los Ángeles, en que “es el primer trabajo en mostrar una mejora en la supervivencia con una terapia dirigida en combinación con terapia endocrina como primera línea de tratamiento en cáncer de mama avanzado”, en mujeres premenopaúsicas, en las que no se habían registrado nuevas opciones de tratamiento en los últimos años. 

 Sara A. Hurvitz, directora del Programa de Investigación Clínica en el Centro de Cáncer Jonsson UCLA, en los Ángeles

Sara A. Hurvitz, directora del Programa de Investigación Clínica en el Centro de Cáncer Jonsson UCLA, en los Ángeles

Los datos refrendan resultados previos y presentados en The Lancet Oncology en 2018 que ya indicaban la eficacia superior cuando se añade el inhibidor de CDK4/6 al tratamiento endocrino del cáncer de mama avanzado hormonosensible y negativo para HER2. Esa combinación terapéutica es la primera en veinte años dirigida específicamente a pacientes con una mediana de edad de 43 años.

El trabajo se ha centrado en mujeres con cáncer de mama receptores hormonales positivos, HER2 positivo.Tras un seguimiento de 42 meses la tasa de supervivencia global es del 70%, comparado con el 46% en las mujeres que solo recibieron el tratamiento hormonal. Además, esto rpresenta una reducción relativa del 29 por ciento del riesgo de muerte. Rafael Villanueva, del Instituto Catalán de Oncología (ICO), en Barcelona, y del Hospital Moisés Broggi, en San Joan Despí, ha sido el máximo reclutador europeo de pacientes del trabajo, en el que también han participado otros centros españoles. Según ha explicado Villanueva a DM, “este estudio supone un cambio de paradigma en el abordaje de las mujeres premenopaúsicas con cáncer de mama metastásico y receptores hormonopositivos HER2 negativos; este debería ser el nuevo esquema de tratamiento”.

Además, las mujeres en tratamiento con ribociclib vivieron una mediana de 23,8 meses sin progresión de la enfermedad en comparación con los 13 meses que mostraba el grupo de placebo. 

El estudio evalúa el tratamiento con hormonoterapia en pacientes premenopaúsicas en primera línea para el abordaje en primera línea de cáncer de mama metastásico añadiendo el inhibidor de CDK4/6. “Los resultados muestran que las pacientes viven más tiempo gracias al fármaco, lo que implica que obtendrán una larga supervivencia”, ha añadido Villanueva.

“Es el primer estudio en mostrar mejor supervivencia al sumar terapia dirigida al tratamiento endocrino de primera línea para el cáncer de mama avanzado. El uso de ribociclib prolongó significativamente la supervivencia. Son buenas noticias para estas pacientes”, ha destacado Hurvitz.

Para realizar el trabajo se contó con la participación de 672 pacientes con una mediana de edad de 43 años y se incluyó a mujeres hasta los 59 años que no habían recibido terapia endocrina previa. De forma aleatoria se asignó a las mujeres a recibir ribociclib o placebo. Todas las participantes fueron tratadas con una terapia endocrina inyectable que bloquea el funcionamiento ovárico y se les pautó una de estas tres opciones a elección del investigador: tamoxifeno, lestrozol o anastrozol, ambos inhbidores de aromatasa no esteroideos.  

Asimismo, los efectos secundarios del tratamiento son muy controlables y producen pocos síntomas, y mejoran la calidad de vida. “El hecho de tener un periodo de tiempo más prolongado de control de la enfermedad hace que el periodo de mejoría de la calidad de vida sea también más largo. Las pacientes que no recibieron el fármaco progresaban antes y empeoraba su calidad de vida”.

Harold J. Burnstein, experto de ASCO, ha añadido que se trata de un estudio importante para este grupo de pacientes jóvenes, además del único en centrarse en mujeres posmenopaúsicas. “El impacto en la supervivencia añade valor a esta combinación. Esperemos que estos datos permitan el acceso a estos fármacos en todo el mundo”.

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