Cemiplimab: nueva opción en pacientes con CCE difícil de tratar

El carcinoma cutáneo de células escamosas (CCE) es uno de los cánceres de piel diagnosticados con más frecuencia en todo el mundo y se estima que su incidencia duplica en Europa a la del melanoma. Además, el número de casos de reciente diagnóstico ha aumentado sustancialmente en algunos países europeos en los últimos 30-40 años. La mayoría de los pacientes con CCE tienen un buen pronóstico si el cáncer se detecta de forma temprana, pero puede ser especialmente difícil de tratar cuando progresa a estadios avanzados. Estos pacientes constituyen menos del 5% de todos los casos de CCE y, sin embargo, representan un reto terapéutico al ser una población de edad muy avanzada (media de 75,5 años), generalmente con comorbilidades. Además, hay una población especial de pacientes con esta neoplasia e inmunodeficiencia que también son difíciles de tratar con quimioterapia.

En este escenario, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) acaba de autorizar cemiplimab, un anticuerpo monoclonal humanizado dirigido al receptor del punto de control inmunitario PD-1 (proteína de muerte celular programada 1), para el tratamiento de pacientes adultos con CCE metastásico o localmente avanzado que no puedan ser tratados con cirugía curativa o radioterapia curativa. Cemiplimab, desarrollado de manera conjunta entre Sanofi y Regeneron, se convierte así en el primer y único tratamiento aprobado para determinados pacientes con CCE avanzado en la Unión Europea (UE). Para Alfonso Berrocal, presidente del Grupo Español de Melanoma (GEM)-SEOM y jefe de Sección de Oncología en el Hospital General Universitario de Valencia, es una gran noticia porque “este grupo de pacientes no tenía hasta el momento ninguna opción terapéutica aprobada específicamente y, por otra parte, la quimioterapia paliativa tenía la limitación de la toxicidad en una población generalmente anciana”.

Aval de los resultados

Según Berrocal, “cemiplimab es una inmunoterapia y, por tanto, su acción antitumoral no se produce de manera directa por el fármaco, sino a través de la activación del sistema inmunológico”. En este contexto, añade, “el CCE se relaciona con la exposición solar y por ello acumula una gran carga mutacional, que sabemos que es un factor que predispone a una favorable respuesta a la inmunoterapia, como han confirmado los resultados clínicos con este producto”. Si consideramos de forma conjunta los CCE localmente avanzados y los metastásicos, “prácticamente la mitad de los pacientes tendrán respuesta a cemiplimab”.

El Comité de Medicamentos de Uso Humano de la EMA emitió el pasado abril un dictamen favorable sobre la autorización de comercialización de cemiplimab basándose en los datos del estudio en fase II, pivotal, abierto, multicéntrico y no aleatorizado Empower-CSCC-1 (estudio 1540) y respaldado por dos cohortes de extensión de un ensayo fase I con pacientes con CCE avanzado, multicéntrico, abierto y no aleatorizado. Estos ensayos representan, agregados, el mayor conjunto de datos prospectivos de pacientes con CCE avanzado. Para Berrocal, la visualización en resultados de su avance se manifiesta “en una reducción del tamaño de al menos un 30% del original y una mejoría sintomática. El estudio en fase II se publicó en el New England (N Engl J Med 2018; 379:341-351)”. Aún más importante es que, como ocurre en otros tumores tratados con inmunoterapia, “la mayor parte de estas respuestas son duraderas y se mantienen durante largo tiempo”, subraya Berrocal. En el reciente Congreso de la Sociedad Americana de Oncología (ASCO), se ha comunicado que en la enfermedad metastásica, “el 75,9% de los pacientes tienen una duración de respuesta que excede los doce meses, no habiéndose alcanzado la mediana con un seguimiento de dos años”.

“Se ha observado una reducción del tamaño de las lesiones de al menos un 30% del original y una mejoría sintomática”

Similares resultados se presentaron en este congreso en la enfermedad localmente avanzada, “donde tampoco se ha alcanzado la mediana de supervivencia y la tasa de respuestas duraderas (definidas como las de una duración superior a 16 semanas) alcanza el 62,8%”. A estos resultados se une la seguridad de su manejo: “La toxicidad de este fármaco es muy baja, con efectos adversos inmunorrelacionados de grado 3 o superior en sólo un 10% de los pacientes”, lo cual supone una gran ventaja respecto a la quimioterapia paliativa, “que además consigue respuestas de corta duración”, comenta Berrocal.

La población con CCE suele ser una población anciana, con una enfermedad que generalmente se localiza en la región craneofacial y puede ser muy desfigurativa con importante repercusión social para el enfermo. La alta tasa de respuestas, el que éstas sean duraderas y la baja toxicidad de especial importancia en esta población generalmente frágil “suponen un gran avance terapéutico”, reitera el presidente del Grupo Español de Melanoma (GEM)-SEOM.

Cemiplimab estaba ya autorizado en Estados Unidos para el tratamiento de pacientes con CCE metastásico o CCE localmente avanzado que no sean candidatos a cirugía curativa ni a radioterapia curativa, y en otros países, para indicaciones similares. También se está investigando en potenciales ensayos pivotales de cáncer de pulmón no microcítico, carcinoma basocelular y cáncer de cérvix, además de en ensayos adicionales en carcinoma epidermoide de cabeza y cuello, melanoma, cáncer colorrectal, cáncer de próstata, mieloma múltiple, linfoma de Hodgkin y no Hodgkin.

Solo y en combinación

Estos ensayos se han diseñado para investigar cemiplimab en monoterapia; en combinación con tratamientos convencionales, como quimioterapia, o en combinación con otros productos en investigación, como vacunas, virus oncolíticos y anticuerpos biespecíficos.

Para Berrocal, “en el caso del CCE es de esperar que cemiplimab aporte resultados en estadios más tempranos de la enfermedad, ya sea en el contexto neoadyuvante simplificando o permitiendo la cirugía en casos irresecables o como adyuvante tras la cirugía en pacientes con alto riesgo de recidiva”, y ha recordado que estos estudios “están en curso y habrá que esperar los resultados”. Por otra parte, por su mecanismo de acción “puede ser de utilidad en gran variedad de tumores sólidos en los cuales los fármacos anti-PD-1 han demostrado eficacia, ya sea solo o asociado a otros tratamientos que potencien su efecto”.

A modo de ejemplo, dentro de las combinaciones posibles, son especialmente interesantes aquellas con otras inmunoterapias que, además de incrementar la eficacia, podrían ayudar a resolver la complicada situación actual de resistencia a anti PD-1. En este sentido, “cemiplimab se está estudiando con inhibidores de LAG-3 y fármacos biespecíficos para el tratamiento de neoplasias hematológicas. En etapas avanzadas de desarrollo de estudios en fase III con este fármaco, se trabaja en carcinoma de pulmón no microcítico y carcinoma de cérvix uterino”, concluye el especialista.

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