Condena por dejar una masa de cemento a la paciente tras intervenirla de una fractura vertebral sin prueba de imagen reciente

Política y Normativa
soledadvalle
Sentencia firme
Pieza de cemento de 3 centímetros extraída del cuerpo de la paciente.
Pieza de cemento de 3 centímetros extraída del cuerpo de la paciente.

La teoría que se ha abierto paso en el Juzgado de Primera Instancia número 70 de Madrid para explicar por qué una piedra de cemento estaba cerca del corazón de la paciente, es que cuando le operaron de su fractura de espalda, ésta ya se había "fusionado" impidiendo así la localización del cemento en la vértebra. Entonces, el líquido inyectado habría circulado por el cuerpo hasta solidificar en un trozo de cemento de 3 centímetros de longitud y 1 centímetro de grosor en la arteria lobar descendente derecha, a las puertas del corazón.

El juzgado ha condenado a la compañía Zurich, aseguradora del cirujano que llevó a cabo la primera intervención, a indemnizar a la paciente con 73.810 euros por no realizar una prueba de imagen de la zona a operar poco antes de intervenirla y guiarse por la resonancia que se tomó hacía dos meses, cuando la paciente se cayó y se hizo la fractura.

 

La sentencia, que es firme, admite dar más relevancia a la pericial aportada por la parte demandante. El abogado de la paciente es Ignacio Martínez, colaborador de la Asociación El Defensor del Paciente. "Dicho perito médico -recoge el fallo- mantiene la necesidad de haber realizado una nueva resonancia con anterioridad a la intervención para constatar si se mantenía la fractura aguda del paciente debida a la caída accidental que supuso el aplastamiento del disco vertebral L5". 

Ignacio Martínez, abogado colaborador de la Asociación el Defensor del Paciente.
Ignacio Martínez, abogado colaborador de la Asociación el Defensor del Paciente.

Los hechos que se juzgan comenzaron en julio de 2015, cuando la reclamante, una mujer de 77 años y residente en Murcia, se cayó y fracturó una vértebra. La resonancia magnética que le hicieron en el hospital pocos días después del accidente confirmaron la fractura a la altura de la L5.

El médico que la atendió le indicó una cifoplastia, la inyección de cemento en la vértebra. La cirugía se llevó a cabo en Murcia el 1 de octubre de 2015, según informa en su comunicado la Asociación El Defensor del Paciente. Tras recibir el alta la paciente comenzó a sufrir disnea y cansancio, que no se relacionó con la cirugía hasta que, con motivo de un control, le realizaron una radiografía y una TC de tórax en mayo de 2016. El 27 de ese mes le confirmaron el origen de los síntomas que le han acompañando desde la intervención de espalda y que, ya le adelantan, va a ser muy complicado de solucionar, pues la operación para extraer el trozo de cemento es muy arriesgada.

¿Quién realizó con éxito la "complicadísima" operación de extraer la piedra?

Con esas pruebas se descubrió que tenía un trozo de cemento de 3 cm de longitud y 1 cm de grosor en la arteria lobar descendente derecha. La situación era extremadamente grave y supuso que la paciente tuviera que afrontar una cirugía abierta "complicadísima" de extracción del trozo de cemento, que consistió en una toracotomía lateral derecha con preservación muscular por cuarto espacio intercostal. Esta segunda cirugía se llevó a cabo el 23 de junio de 2016, en el Hospital Universitario Quirón de Pozuelo (Madrid) a manos de quien, con mucha probabilidad, es uno de los pocos cirujanos que la podría realizar en España, el doctor Andrés Varela de Ugarte, jefe de Servicio de Cirugía Torácica del centro privado. Y es que, según fuente cercanas a la paciente, "costó encontrar a un cirujano que se atreviera a extraer el cemento". La demandante fue informada del alto riesgo de mortalidad que conllevaba esa intervención.

Desde el punto de vista de la praxis médica, el reproche se centra en que no se hizo una prueba de imagen poco antes de la intervención. El perito, en cuyo informe sostiene el juez su condena, dice: "Se debió comprobar si estaba consolidada la fractura y para ello era necesario y forzoso realizar otra resonancia con anterioridad a la intervención. Si se hubiera constatado con la nueva resonancia que estaba consolidada la fractura total o parcialmente, hubiera estado contraindicado la realización de la cirugía de cifoplastia al suponer someter a la paciente a un riesgo excesivo".

"Era necesario y forzoso realizar otra resonancia con anterioridad a la intervención"

Y continúa, "por tanto, se realizó la intervención quirúrgica sin conocer si persistía la fractura en fase aguda o en fase sub-aguda. En el segundo caso (fase sub-aguda) se debería haber cambiado la técnica a realizar y no se debería haber practicado una cirugía de cifoplastia".

En definitiva, "sometieron a la paciente a un riesgo excesivo, sin un diagnóstico previo de lo que estaba ocurriendo en la vértebra, al mediar dos meses desde la resonancia magnética tras la caída y la realización de la cifoplastia, así como a un daño resultante desproporcionado, como consecuencia de la presión realizada para inyectar el cemento y por la cantidad de cemento que se inyectó". 

¿Cómo ha llegado la piedra a las puertas del corazón?

La respuesta a esta incógnita la ofrece el perito de parte, adelantando que su teoría responde a lo "más corriente y razonable" que pudo pasar. Es decir, que hay dudas razonables de cómo llegó la piedra a las puertas del corazón, si bien en el juicio quedó claro que el origen del material estaba en la operación de fractura de la vértebra

El experto dice que se debió de producir "una fuga en el momento de inyectar el cemento en la vértebra y que dicha fuga no se advirtió en el control radioscópico". De este modo, "las partículas de cemento, no suficientemente solidificadas, impactaron en la arteria pulmonar y en sucesivas fugas o de forma continua en el momento de la inyección y, posteriormente, se fueron revistiendo de colesterol, hecho que es concordante con los hallazgos quirúrgicos de fibrosis sobre la arteria pulmonar y que no se apreciaran sustratos en el bloque de cemento, puesto que el cemento migró en un estado semilíquido o semisólido hasta que fue ocluyendo la luz del vaso y las arterias suplentes, provocando los síntomas que se desarrollan en la paciente a partir de marzo de 2016". 

¿Qué se indemniza? 

La compensación total concedida por el juez es de 73.810 euros y, además, según informa el abogado Martínez, esta cantidad ya ha sido consignada por Zurich. Esta cifra se desglosa en los días impeditivos, de hospitalización, gastos de quirófano y médicos de la primera operación y segunda intervención, además, del alto riesgo asumido por la paciente al tenerse que someter a la extracción del trozo de cemento. 

 

 

La masa tenía tres centímetros de largo y uno de ancho y tuvo que ser extraída tras una arriesgada operación, ya que se encontraba en la arteria lobar descendente derecha. Off Soledad Valle. Madrid Profesión Profesión Profesión Off