Condena por no identificar el síndrome de Apert durante la gestación del niño

El Juzgado de Primera Instancia número 96 de Madrid ha condenado a una aseguradora por no informar a una gestante de que el niño que esperaba tenía una grave malformación fetal y, por tanto, privarle así de su derecho a abortar, como reconoce la Ley orgánica 2/2010, de Salud Sexual y Reproductiva para los casos de graves malformaciones fetales.

La jurisprudencia sobre estos casos ha quedado fijada con claridad en varios pronunciamientos del Tribunal Supremo, que repasa el juzgado de Madrid, y en los que es determinante la posibilidad de que en la ecografía de la semana 20 de gestación se pudieran detectar las malformaciones graves sobre las que habría obligación de informar. Pues bien, en el caso juzgado se daban estas circunstancia, pues el síndrome de Apert es una acrocefalosindactilia caracterizada por deformaciones en el cráneo, cara, manos y pies.

El juez considera probado que existió una “falta de diligencia de la facultativa”

¿Por qué no se vieron esas deformidades? El juez considera probado que existió una “falta de diligencia de la facultativa”. La sentencia recoge que en la ecografía de la semana 20, la llamada morfológica, “la exploración por el ginecólogo tuvo que haberse extendido no sólo al examen de los huesos largos de las cuatro extremidades, sino también a las manos y pies con la ampliación adecuada de la imagen, sin pérdida de resolución, y también a la cara con visualización de la nariz, ojos y labios, y no solo a su perfil”. Sobre esta revisión ecográfica, la acusación hace referencia a lo que indica los protocolos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), en el sentido de que debe “extenderse a la integridad alineación y movilidad”, del feto.

Llama la atención que, según recoge el fallo, la gestante se sometió a siete ecografías durante su gestación, incluida una con resolución 4D. Sin embargo, ninguna hizo saltar las alarmas sobre la situación del feto. Aunque, en el juzgado coinciden en que en una de las imágenes “se visualiza una de las manos apreciándose que sus dedos se encuentran prácticamente unidos”.

“La exploración por el ginecólogo tuvo que haberse extendido no sólo al examen de los huesos largos de las cuatro extremidades”

El perito de la defensa de la facultativa argumentó que “en las ecografías no hay que buscar las deformaciones en manos y pies, según la SEGO, al tratarse de una malformación menor”. Sin embargo, la juez, apoyándose en el informe de otros expertos, no comparte esta apreciación al considerar que la sindactilia, que afecta a manos y pies, “tiene una importante repercusión anatómica y funcional, por lo que no puede tildarse de una anomalía congénita menor, nombre que se aplica a las que no comprometen la funcionalidad corporal”.

El menor nació en 2012 y, según la asociación El Defensor del Paciente, que ha gestionado este caso, “no ha desarrollado el lenguaje, es completamente dependiente en todas sus tareas, no controla esfínteres, presenta problemas motores, de sueño, de respiración…”.

Ignacio Martínez García, abogado especialista en Derecho sanitario, ha llevado la demanda de la familia. El juzgado condena a la aseguradora a pagar una indemnización pendiente de determinar.

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