Detectan la descompensación precoz en enfermedad mental mediante un análisis de sangre

 La detección de la inflamación que provocan determinadas patologías psiquiátricas graves, como los trastornos esquizofrénico, esquizoafectivo y bipolar es posible gracias al cociente neutrófilos/linfocitos. Este ha sido el hallazgo de un grupo de investigadores del Departamento de Salud de Gandía y de los hospitales La Fe y Padre Jofré de Valencia. Con esta detección precoz es posible anticipar la descompensación en enfermedades mentales graves mediante una analítica sencilla y, por tanto, adelantarnos a sus consecuencias. 

Un sistema menos invasivo para prevenir brotes psicóticos

Una de las ventajas de este procedimiento es que al detectar este marcador con una analítica rutinaria, se evita otros procesos más invasivos como la punción lumbar. Y los resultados suponen el inicio para futuras investigaciones en las que se determinaría el punto de corte por el cual esa inflamación desencadenaría una descompensación psicótica, lo que podría prevenirla. Por todo lo anterior, “sería recomendable centrarse en la evaluación de la capacidad discriminatoria de la CNL, así como el estudio de los factores que podrían explicar la razón de esta inflamación presente en algunos pacientes con EMG”. En esta línea y, en la búsqueda de un punto de corte que haga avanzar en la discriminación de riesgo de descompensación psicótica, así como en la comparativa de los valores de las inmunoglobulinas detectadas en los casos (todas valoradas en la etapa de estabilidad clínica de los pacientes), en caso de que éstos se descompensen, “hemos diseñado una segunda parte del Estudio Psytis, del que estamos tramitando la autorización al Comité Ético del Hospital y Autonómico de Estudios Clínicos de Medicamentos y Productos Sanitarios de la Comunidad Valenciana (CAEC) para seguir avanzando en nuestro proyecto de investigación”, concluye Olcina.

Para realizar el estudio se compararon análisis de sangre de personas sanas con los de personas diagnosticadas con enfermedades mentales graves (EMG). “Una vez obtenida la debida autorización del Comité Ético y de Investigación del Hospital Francesc de Borja de Gandía, y gracias a la labor de la Unidad de Salud Mental y de los Centros Específicos de Enfermos Mentales (CEEM) de Xeraco, de Barx y de Ador y los médicos de los Centros de Salud de Corea y Raval, ambos de Gandía, se reclutaron 131 personas sanas (controles) y 81 pacientes diagnosticados de Trastorno Esquizofrénico, Esquizoafectivo o Bipolar (casos). Todos eran mayores de edad y firmaron el debido consentimiento informado”, explica a DM José Olcina, psiquiatra de la Unidad de Conductas Adictivas del Departamento de Salud de Gandía. Los criterios de exclusión en los controles fueron el diagnóstico o los antecedentes de cualquier enfermedad psiquiátrica, bien sufrida por el propio paciente o por un familiar ascendente. En ambos grupos, se excluyeron los pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas o infecciosas intercurrentes.

Completando el trabajo, que contó con la colaboración de Julián Díaz y Nieves Orta, jefe del Servicio de Laboratorio y jefa de sección de Microbiología, respectivamente, del Departamento de Gandía; Eduardo López Briz, del Servicio de Farmacia del Hospital La Fe; y Fernando Gómez-Pajares, de Medicina Preventiva del Hospital Padre Jofré, se diseñó un perfil analítico acordado con el servicio de Análisis Clínicos y la sección de Microbiología del hospital, que denominaron “Perfil PSYTIS (Psychosis and encephalitis)”, y se recogieron una serie de variables y parámetros analíticos para todas las personas incluidas en el estudio: edad, sexo, glucosa (mg dL), urea (mg/dL), creatinina (mg/dL), tasa de filtrado glomerular (FGE) (mL/min/1.73m2), sodio (mEq/L), potasio (mEq/L), cloro (mEq/L), triglicéridos (mg/dL), colesterol (mg/dL), proteínas totales (g/dL), albúmina (g/dL), aspartato aminotransferasa (AST; U / L), alanina aminotransferasa (ALT;U/L), gama glutamil transpeptidasa (GGT;U/L), proteína C reactiva (mg/L), TSH (μU/mL), hemoglobina glicosilada (%), recuento de neutrófilos absolutos (109/L), recuento absoluto de linfocitos (109/L), recuento absoluto de monocitos (109/L), recuento plaquetario absoluto (109/L), cociente de neutrófilos linfocitos (CNL); cociente de plaquetas y linfocitos (CPL); y cociente de monocitos y linfocitos (CML); inmunoglobulina (IgA; IgM e IgG expresadas en mg/dL); anticuerpos antinucleares (ANA); anticuerpos IgG contra Toxoplasma gondii; anticuerpos IgM contra T. gondii; anticuerpos IgG contra CMV humano; anticuerpos IgM contra CMV humano; anticuerpos IgG contra la cápside viral de Epstein Barr-VCA; anticuerpos IgM al EBV-VCA; anticuerpos IgG al antígeno nuclear EBV-EBNA; y anticuerpos IgG al virus de la varicela zoster (VVZ).

Tras analizar los resultados, “el principal hallazgo es la asociación entre diferentes marcadores de inflamación y el hecho de sufrir una EMG. Entre ellos, el cociente neutrófilos/linfocitos (CNL) destaca especialmente, triplicando la probabilidad en pacientes con EMG por cada incremento de una unidad de este marcador. En nuestra opinión, parece clara la concomitancia de los procesos inflamatorios en al menos una parte de los pacientes diagnosticados de EMG”, destaca Olcina. El recuento de leucocitos es una prueba habitual, “por lo que creemos que puede ser un marcador inflamatorio accesible para iniciar la búsqueda clínica de la causa de esta inflamación en los pacientes afectados”.

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Eduard Vieta, jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Clínico de Barcelona.

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