Día de la mujer 2019: Gestión de RRHH con nombre de mujer

En un contexto de déficit de especialistas y restricciones presupuestarias, la gestión del personal sanitario y de sus condiciones de trabajo es, sin duda, una de las patatas calientes de cualquier administración autonómica.
En 8 de las 17 comunidades autónomas (País Vasco, Galicia, Extremadura, Andalucía, Comunidad Valenciana, Canarias, La Rioja y Castilla y León) esa responsabilidad está actualmente en manos de una mujer. Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, DM ha querido analizar con ellas su experiencia personal y profesional, y dilucidar si hay -o no- una cierta “visión femenina” en la gestión del bien más preciado que tiene una organización sanitaria: sus profesionales.

Aunque todas coinciden en que la capacidad de gestión y el talante negociador -un aspecto clave en la relación con los agentes sociales- no son cuestión de sexo, sino de personas, matizan que la mujer suele ser más receptiva en la negociación de los temas relacionados con la conciliación -exenciones y permisos por embarazo, lactancia, cuidado de hijos y/o familiares- y también en la racionalización de los horarios y la organización del trabajo en los departamentos a su cargo. Pese a los innegables avances que todas reconocen, también están de acuerdo en que la celebración de este día sigue teniendo sentido, entre otras cosas, para evitar retrocesos en los derechos conquistados.

“La buena gestión no es cuestión de sexo, sino de talante y empatía”

Concha Nafría, directora de Profesionales de la Gerencia Regional de Castilla y León (Sacyl).

Concha Nafría Ramos. Castilla y León.

Directora de Profesionales de la Gerencia Regional de Castilla y León (Sacyl) desde el pasado mes de enero, a Concha Nafría le avalaba su experiencia previa como responsable de Gestión del Complejo Asistencial de Salamanca. Aun así, admite que “nada comparable” a asumir la responsabilidad inherente a las plantillas sobre más de 36.000 empleados sanitarios de 114 categorías profesionales diferentes, “cada una con objetivos y reivindicaciones concretas y muy diferentes”. Más allá del volumen de la plantilla, lo esencial para Nafría es que el sanitario es “un ámbito complejo y muy sensible, que, por ello, exige un talante especial. En el caso de los médicos, además, hablamos de un bien preciado, escaso y, en Castilla y León, muy disperso geográficamente”. En concreto, el déficit de médicos de Familia y pediatras, “generalizado en todo el SNS”, y las reivindicaciones de primaria han generado en los últimos meses “una especial conflictividad que ha puesto a prueba ese talante”.

Con esta base, Nafría no cree que la buena gestión sanitaria “sea una cuestión de sexo, sino de actitud personal y empatía negociadora”. Firme defensora de la igualdad de oportunidades, está convencida de que en el sector sanitario “se ha avanzado mucho en los últimos años, porque hace apenas una década casi no había mujeres en cargos de responsabilidad y, por poner un ejemplo muy gráfico, Urología era una especialidad casi exclusivamente masculina, cosa que hoy ya no sucede”. Según la responsable de Profesionales de Sacyl, la Administración pública en general, no sólo el sector sanitario, “está siendo copada por las mujeres, y es cuestión de tiempo que este masivo desembarco se traduzca en una presencia mayoritaria en los cargos”.

“La diferencia, si la hay, está en los temas que van a la mesa sectorial”

Carmen López Delgado, responsable del personal sanitario de la Generalitat Valenciana.

Carmen López Delgado. Comunidad Valenciana

Funcionaria de carrera de la Generalitat Valenciana y responsable del personal sanitario desde junio de 2018, Carmen López Delgado afirma que “al menos numéricamente, 8 de 17 directoras de recursos humanos es un gran avance, pero aún no podemos darnos por satisfechas; de hecho, sólo hay 6 consejeras en el Consejo Interterritorial, un número que no se corresponde con la representatividad que tiene ahora mismo la mujer en el sector sanitario”. Más números: de los 204 cargos directivos que trabajan en el Departamento de Salud de la Generalitat, 104 son mujeres, “lo que evidencia que, al menos en la Administración, hemos hecho los deberes, y ahora hay que conseguir que ese porcentaje se extrapole al conjunto de las plantillas sanitarias, de las que un 74,79% son mujeres”.

Más que en la actitud negociadora, cree que los matices entre una gestión masculina y una femenina, “si existe tal cosa”, habría que buscarlos en los temas que se llevan a la mesa sectorial: “En esta legislatura, hemos avanzado mucho en significativos olvidos de gestiones precedentes en temas como los permisos de gestación, adopción y/o cuidado de los hijos; la revisión de las condiciones de trabajo de las embarazadas en aspectos como las guardias, los horarios de trabajo o la turnicidad…, pero también en temas relacionados con la paternidad”.

Pese a las voces que alertan de un posible retroceso, no cree que “haya que ser alarmistas, al menos en el contexto occidental. Europa es la cuna del Humanismo y, junto con Estados Unidos y Sudamérica, deben ser la vanguardia para la extensión de la igualdad de derechos de las mujeres en todo el mundo”. En este contexto, “tiene pleno sentido la celebración del 8 de marzo para seguir poniendo en valor la importancia de los méritos propios y avanzar hasta lograr que no sea noticia el hecho de que ocho mujeres ocupen la cartera de recursos humanos en administraciones públicas”.

“Lograr consensos en política es un tema de voluntad, no de sexos”

Margarita Prado Vaamonde, directora de RRHH del Sergas.

Margarita Prado Vaamonde. Galicia

Esfuerzo, entrega e imaginación” son las tres cualidades que menciona Margarita Prado Vaamonde como “inherentes a todo buen gestor sanitario…, independientemente del sexo, porque esas cualidades no son privativas de nadie”. Funcionaria estatutaria del Servicio Gallego de Salud (Sergas), se curtió en la gestión de nóminas y plantillas como jefa de Personal en el Hospital del Meixoeiro de Vigo y en el Complejo Hospitalario de Santiago, y cree que tener “una mente abierta y fomentar una buena relación con los agentes sociales es clave para avanzar de forma continua y consensuada. Además, en un contexto como el actual, donde todas las autonomías reconocemos déficit de profesionales en varias especialidades, la tarea se vuelve aún más complicada”.

No cree que la habilidad negociadora sea exclusiva de nadie: “He visto a directivos hombres con mucha mano izquierda a la hora de dialogar, pero sí es cierto que nosotras podemos ser más receptivas en aspectos concretos, como el fomento de las medidas de conciliación, porque tocan directamente a nuestro ADN”. En el mismo sentido, no cree que un Consejo Interterritorial en el que mayoritariamente se sentasen consejeras fuera más proclive a la consecución de acuerdos, “porque el logro de consensos en un contexto político es una cuestión de voluntades, y la voluntad tiene que ver con la predisposición de la persona, sea cual sea su sexo”.

Admite que en una profesión cada vez más feminizada como la Medicina aún no se ha conseguido la paridad de cargos, “y no hablo sólo de los cuadros directivos, sino de cargos altos e intermedios en todas las especialidades, desde las jefaturas de servicio de hospitales y primaria hasta puestos en organismos profesionales”. Aun así, afirma que el Sergas predica con el ejemplo, “al menos en lo que se refiere al respeto de la cuota que fija la ley para el acceso a cargos directivos en la Administración General del Estado”.
Con respecto a la celebración del 8 de marzo, coincide con sus colegas en que, “pese a los muchísimos avances logrados en los últimos años, la conmemoración de un día como éste sigue teniendo pleno sentido, pero no tanto desde la conflictividad como desde una perspectiva reivindicativa dentro de un cauce de normalidad institucional”.

“Una reunión a las 7 de la tarde es innecesaria y muy poco operativa”

Concepción Torres, secretaria general del SES y responsable de Recursos Humanos.

Concepción Torres Lozano. Extremadura.

Las 12.533 mujeres que tiene en plantilla el Servicio Extremeño de Salud (SES) suponen un 71% del total de sus profesionales, “y esa imparable feminización debe tener un reflejo en los cargos”, defiende Concepción Torres Lozano, secretaria general del SES y responsable de Recursos Humanos.

El 55% de los puestos directivos de libre elección que existen en el SES están ocupados actualmente por mujeres y, de las 6 subdirecciones que dependen directamente de Torres Lozano, 5 se escriben en femenino: “No es una cuestión de sexo, sino de eficacia en la gestión y de competencia profesional, pero es obvio que la paulatina incorporación de la mujer al mundo sanitario -y el mayor rendimiento académico que atestiguan las estadísticas universitarias- debe acabar teniendo reflejo en los cargos”. Si en algo se nota la mayor presencia femenina en la estructura directiva del SES es en la organización interna del trabajo diario:“Jornadas maratonianas de trabajo hasta las 9 de la noche o convocar una reunión a las 6 o a las 7 de la tarde no sólo es innecesario, sino poco operativo, y ahí sí que creo que las mujeres somos más sensibles y receptivas que los hombres”.

Pese a la mayoritaria presencia de mujeres y su “normalizada incorporación a los cargos”, el ámbito sanitario es un calco del reparto de papeles que parece seguir imperando en la sociedad: Torres Lozano afirma que el 74% de las reducciones de jornada contabilizadas en el SES (y el 86% de las solicitadas por cuidado de hijos) son de mujeres. Pese a todo, afirma que en la Administración pública las diferencias no son palpables, “porque las condiciones de acceso y promoción, la organización del trabajo y la estructura salarial están muy tasadas; las diferencias son más evidentes en el sector privado, fundamentalmente en materia de complementos retributivos, y me temo que en la sociedad en general, donde parece existir un cierto retroceso en las nuevas generaciones”.

“Más que en la paridad o en las cuotas, creo en la capacidad real”

Pilar Bartolomé, responsable de Personal del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

Pilar Bartolomé. Andalucía.

Recién elegida por el nuevo consejero de Salud de Andalucía, Jesús Aguirre, como responsable de Personal del Servicio Andaluz de Salud (SAS), Pilar Bartolomé ha sido la última en incorporarse a esta nómina de responsables de plantillas en la sanidad pública. Aunque coincide con sus colegas en que “la buena gestión es cuestión de talante, y eso depende de las personas”, matiza que “quizás, el hombre es más técnico y la mujer más conciliadora”.
A pesar de su muy significado pasado sindical -fue secretaria general del Sindicato Médico de Córdoba y secretaria de Salud Laboral de CESM-, asegura que estar ahora en el “otro lado” no le genera ninguna esquizofrenia:“Al contrario, al haber estado sentada enfrente, eres muy consciente de las dificultades, limitaciones y aspiraciones de ambos interlocutores, y eso puede ser una ventaja”.

Activamente combativa en pro de la igualdad de oportunidades, afirma que “más que en la paridad o en las cuotas, creo en la capacidad de las personas; no obstante, la mujer se ha topado con muchos obstáculos para demostrar su capacidad y eficacia y, en ese sentido, las leyes de igualdad y la fijación de cuotas fueron buenos primeros pasos, porque por algo había que empezar”. En cualquier caso, doce años después de la Ley Orgánica 3/2007, de igualdad efectiva de mujeres y hombres, “urge una revisión a fondo de la norma, porque lo que ahora tenemos en España son 17 decretos diferentes y, además, en absoluto desarrollados”.

La estructura del SAS en todas sus categorías profesionales “está copada mayoritariamente por mujeres, pero la proporción de cargos, altos e intermedios, no es todavía acorde con esa representatividad. Además, y esto me parece clave, la mayoría de los certificados de capacitación profesional que está expidiendo está administración sanitaria son para mujeres”.

Firmemente convencida de la necesidad de seguir reivindicando “por los derechos de una mujer del siglo XXI, no del XIX ni del XX”, Bartolmé espera que el 8 de marzo sirva para “convertir en reales, efectivos e irreversibles unos derechos que, de momento, ha permitido visibilizar”.

“Obviar los temas de conciliación es obviar un aspecto organizativo clave”

Antonia María Pérez Pérez, directora de Recursos Humanos del Servicio Canario de Salud.

Antonia María Pérez Pérez. Canarias

Lleva exactamente dos años al frente de la Dirección de Recursos Humanos del Servicio Canario de Salud (SCS) y ese bagaje le ha permitido constatar que “a los problemas generalizados de especialistas que sufre el Sistema Nacional de Salud, se le suman en Canarias peculiaridades, como la insularidad o la dispersión geográfica, que complican aún más la gestión de nuestras plantillas”.

Con su hablar pausado y un marcado y cadencioso acento, Antonia María Pérez Pérez confiesa que el actual equipo directivo del SCS es mayoritariamente masculino, “pero eso no refleja una tendencia, sino que es meramente coyuntural; en los dos años que yo llevo en esta Dirección, ha habido temporadas donde prácticamente todas éramos mujeres, y en ningún caso ha habido que recurrir a las cuotas para la cobertura de un puesto. Importa la mentalidad, pero tanto la de las mujeres como la de los hombres y, en nuestro caso, tanto el director gerente del SCS como el consejero son muy sensibles a estos temas”. En este sentido, asegura que “temas clave como la conciliación, la estructura y organización del trabajo, los permisos por embarazo o cuidado de hijos, las reducciones de jornada… son recurrentes en las negociaciones de la mesa sectorial, independientemente de quién haya estado al frente de la negociación por parte de la Administración. En un sector cada vez más feminizado como el sanitario, y concretamente el médico, obviar estos temas sería obviar un aspecto organizativo clave”.

Más allá de la “normalizada alternancia” de cargos que asegura que existe en la cúpula directiva del SCS, los puestos intermedios “están mayoritariamente copados por mujeres en el caso de Enfermería, como corresponde a su mayoritaria presencia; en Medicina, no hay diferencias significativas en las jefaturas de servicio, aunque también hemos detectado que son menos las mujeres que optan a estos puestos, y ahí seguramente sí que influyen factores que tienen que ver con la conciliación”.

El carácter público de la prestación que ofrece el SCS y la cada vez más numerosa presencia de mujeres en todas las categorías profesionales sanitarias hacen que “las diferencias de oportunidades no sean tan acusadas en nuestro sector”, apunta Pérez. No obstante, cree que “a nivel de la sociedad en general, las desigualdades persisten y, por tanto, el espíritu de reivindicación que late bajo un día como el 8 de marzo sigue teniendo sentido”.

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