home Entorno, Salud Día Mundial del Parkinson: Un paciente tarda entre 1 y 3 años es ser diagnosticado

Día Mundial del Parkinson: Un paciente tarda entre 1 y 3 años es ser diagnosticado

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el Parkinson es una enfermedad neurológica, crónica y progresiva que afecta en España al menos a 150.000 personas. Es, además, la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras la enfermedad de Alzheimer.

“Tanto la incidencia y como la prevalencia del Parkinson se ha incrementado en las últimas décadas. Estimamos que dentro de 30 años estas cifras podrían triplicar las actuales”, ha señalado Pablo Mir Rivera, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN. “Este incremento se debe, fundamentalmente, al aumento de la esperanza de vida, a los avances diagnósticos y terapéuticos, y a un mejor conocimiento la enfermedad. Sin embargo, sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada”.

El Parkinson en España:

-Afecta al menos a 15.000 personas.

-Su incidencia es de 10.000 casos anuales.

-El 28% de los afectados no han sido diagnosticados

-Hasta el 25% de los pacientes con diagnóstico tienen otra patología.

Cada año, en España, se diagnostican unos 10.000 nuevos casos de Parkinson. El 70% de los pacientes diagnosticados superan los 65 años, aunque el 15% de los casos se dan en menores de 50 años e incluso se pueden encontrar pacientes en los que la enfermedad se inicia en la infancia o en la adolescencia. No obstante, la SEN estima que al menos un 28% de  los afectados no han sido detectados y hasta un 25% de los pacientes diagnosticados tienen en realidad otra patología. Además, actualmente, los pacientes con Parkinson tardan una media de entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico.

En esta línea, Javier Pagonabarraga, vocal del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, ha explicado a DM que este retraso diagnóstico depende de mucho de la zona geográfica, aunque se está consiguiendo reducir el tiempo de detección. “Cada vez somos más conscientes de que el Parkinson afecta a población mayor, pero también a jóvenes y que no hace falta que un paciente tenga temblor. De hecho, cuatro de cada diez pacientes no lo presentan y, por tanto, las contracturas dolorosas mantenidas, la lentitud de movimiento, la rigidez… ayudan a realizar un diagnóstico clínico”.

Sin embargo, “es verdad que hay un tanto por ciento de pacientes con un parkinsonismo atípico, como una parálisis supranuclear progresiva o una atrofia multisistémica o una degeneración corticobasal, a los que se les diagnostican como Parkinson”. En esto también se ha producido una mejora por lo que los próximos años se espera reducir los porcentajes.

Síntomas motores y previos

“Hay que tener en cuenta que generalmente se asocia la enfermedad de Parkinson a síntomas motores: temblor, rigidez, bradicinesia, trastornos de la marcha y del equilibrio… “Identificar correctamente los síntomas de esta enfermedad es el primer paso para poder mejorar los tiempos de diagnóstico”, ha añadido Mir.

Pagonabarraga ha apuntado que es el neurólogo, tras hacer una evaluación clínica global de todos los síntomas, la pieza clave para la detección precoz de estos primeros signos. No obstante, es necesario que primaria ante una duda de enfermedad neurológica cuente con buenos mecanismos de derivación y con una amplia red de neurólogos que puedan atender a esa demanda.

Existen varios síntomas precoces que se deben tener en cuenta para la detección precoz del Parkinson. Entre ellos Pagonabarraga ha destacado la aparición del trastorno de la conducta del sueño REM (el paciente en lugar de estar relajado, mueve brazos, piernas y emite palabras que representan el contenido de los sueños), que  puede preceder entre 5 y 7 años a la aparición de los síntomas motores, además de la clínica depresiva de nueva aparición a partir de los 60 años -este síntoma también es común en Alzheimer-, la pérdida de olfato, las quejas cognitivas, un proceso de apatía progresiva y pequeñas alteraciones perceptivas (sensaciones de presencias y de sombras). “Toda esta amalgama de síntomas puestos en contexto hacen pensar que una persona podría desarrollar Parkinson en los próximos años”.

En el 40% de los casos, la primera manifestación del Parkinson es la depresión.

Investigación en Parkinson

Según Pagonabarraga, la investigación en Parkinson está en la actualidad centrándose en ensayos clínicos multicéntricos, internacionales y contraplacebo con inmunoterapia para observar si ésta es capaz de limitar o enlentecer la dispersión de alfasinucleína en el cerebro. “Más allá de los síntomas nos preocupa llegar al origen de la enfermedad”.

Los avances en investigación también han mejorado el manejo y aplicación de los electrodos para la estimulación cerebral profunda. “Cada vez en más hospitales estamos llevando a cabo la estimulación multidirecciona , que permite no sólo mejorar los síntomas del movimiento sino también minimizar los efectos secundarios y mejorar algunos aspectos emocionales -apatía, clínica depresiva,  ansiedad…-“.

En cuanto a los ultrasonidos, aunque parecen ser prometedores, Pagonabarraga ha añadido que aún es pronto para identificar qué perfiles de pacientes se beneficiarán más de esta técnica, pero “el hecho de poder deshacer lesiones cerebrales focales es una vía de esperanza para tratar a algunos pacientes que no están respondiendo a los fármacos“.

Además, desde el Grupo Español de Trastornos del Movimiento se está realizando un trabajo para obtener una radiografía de la asistencia del Parkinson en España, y reducir las inequidades entre los diferentes centros y las Unidades de Trastornos del Movimiento.

Factores de riesgo de Parkinson

“El envejecimiento constituye el factor no modificable más importante para padecer Parkinson: mientras que 2% de los mayores de 60 años lo padecen, en mayores de 80 años, la enfermedad alcanza al 4%. Pero aunque aún no están claros todos los factores que llevan a un paciente a desarrollar la enfermedad existen también otros factores de riesgo”, ha explicado MIR.

Uno de esos factores es la genética, aunque las formas familiares sólo representan alrededor del 5% de los casos, ya han sido descritas 22 mutaciones que pueden explicar hasta un 30% de las formas familiares y un 5% de las esporádicas. Otro factor de riesgo sería el sexo, ya que las mujeres suelen presentar una tipología de la enfermedad más benigna, con una tasa de empeoramiento motor más lenta.

No obstante, en Parkinson no existen factores ambientales prevenibles, excepto el manejo manual de pesticidas, que afecta a un porcentaje muy pequeño de población, ha añadido Pagonabarraga.

El diagnóstico del Parkinson es eminentemente clínico, aunque existen pruebas complementarias que pueden realizarse ocasionalmente para resolver casos dudosos. Asimismo, la búsqueda de biomarcadores facilitaría el diagnóstico en fases precoces de la enfermedad, y desde la SEN  valoran la importancia de identificar biomarcadores con valor pronóstico para predecir la evolución de los pacientes y su respuesta a la terapia.

Calidad de vida del paciente

“El diagnóstico correcto y temprano de la enfermedad es un requisito fundamental para mejorar la calidad de vida del paciente. Afortunadamente contamos con tratamientos farmacológicos y no farmacológicos que ha resultado de gran utilidad. Sobre todo en etapas tempranas de la enfermedad, tanto para los síntomas motores como los no motores. Hay que tener en cuenta, además, que ambos tios de síntoas pueden ser igual de incapacitantes y, por lo tanto afectarán gravemente a la calidad de vida del paciente y de sus cuidadores. Cada paciente desarrollará la enfermedad de una forma distinta, por lo que el tratamiento debe ser individualizado y multidisciplinar”, ha concluido Mir.

Según Pagonabarraga realizar ejercicio físico tres o más veces a la semana durante al menos 30 minutos se asocia con una progresión más lenta de la enfermedad. Según él, para realizar un abordaje integral de los pacientes es necesario que los Servicios de Neurología cuenten con equipos multidisciplinares que integren a fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos clínicos, “lo que tendría un impacto directo en la evolución de los síntomas de la enfermedad”.

Actualmente, el coste de la Enfermedad de Parkinson en Europa se acerca a los 11 billones de euros anuales y aunque la discapacidad motora y las complicaciones motoras los factores que tienen mayor impacto en los costes directos de la enfermedad, son los síntomas no motores la principal causa de morbilidad e institucionalización en los pacientes en España.

¿Sirve el entrenamiento de funciones específicas del cerebro para retrasar el Parkinson?

El Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), en colaboración con Biodonostia, ha desarrollado un entrenamiento específico para investigar en qué medida el cerebro es capaz de hacer frente a los primeros síntomas de deterioro cognitivo y blindar así al máximo la calidad de vida de las personas afectadas.

Burbujas cerebrales

El BCBL aprovecha la celebración del Día Mundial del Parkinson para realizar un llamamiento a colaborar con la investigación a todas aquellas personas con Parkinson y que sean diestras. El entrenamiento consiste en 30 sesiones de una hora cada una en la que trabajarán las cinco funciones cognitivas del cerebro, comúnmente afectadas en personas con Parkinson (memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, atención y capacidad visual-espacial) por medio de videojuegos diseñados por investigadores del BCBL. “El estudio busca plantar cara a los primeros síntomas leves de deterioro y supone una gran aportación al ser pionero en entrenar las funciones específicas del cerebro afectadas por la población con Parkinson”, ha explicado Teresa Esteban, neuropsicóloga e investigadora del BCBL.

El estudio forma parte de una línea de investigación que ya en 2014 indicó que el deterioro cognitivo leve puede ser el precursor de la demencia en algunas personas enfermas de Parkinson. “Ante una enfermedad neurodegenerativa con efectos irreparables, el reto pasa por investigar cómo frenar sus primeras manifestaciones e incluso evitarlas para que la calidad de vida de los pacientes sea la mejor posible”.

 

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Día Mundial del Parkinson: Un paciente tarda entre 1 y 3 años es ser diagnosticado

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el Parkinson es una enfermedad neurológica, crónica y progresiva que afecta en España al menos a 150.000 personas. Es, además, la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras la enfermedad de Alzheimer.

“Tanto la incidencia y como la prevalencia del Parkinson se ha incrementado en las últimas décadas. Estimamos que dentro de 30 años estas cifras podrían triplicar las actuales”, ha señalado Pablo Mir Rivera, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN. “Este incremento se debe, fundamentalmente, al aumento de la esperanza de vida, a los avances diagnósticos y terapéuticos, y a un mejor conocimiento la enfermedad. Sin embargo, sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada”.

El Parkinson en España:

-Afecta al menos a 15.000 personas.

-Su incidencia es de 10.000 casos anuales.

-El 28% de los afectados no han sido diagnosticados

-Hasta el 25% de los pacientes con diagnóstico tienen otra patología.

Cada año, en España, se diagnostican unos 10.000 nuevos casos de Parkinson. El 70% de los pacientes diagnosticados superan los 65 años, aunque el 15% de los casos se dan en menores de 50 años e incluso se pueden encontrar pacientes en los que la enfermedad se inicia en la infancia o en la adolescencia. No obstante, la SEN estima que al menos un 28% de  los afectados no han sido detectados y hasta un 25% de los pacientes diagnosticados tienen en realidad otra patología. Además, actualmente, los pacientes con Parkinson tardan una media de entre 1 y 3 años en obtener un diagnóstico.

En esta línea, Javier Pagonabarraga, vocal del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, ha explicado a DM que este retraso diagnóstico depende de mucho de la zona geográfica, aunque se está consiguiendo reducir el tiempo de detección. “Cada vez somos más conscientes de que el Parkinson afecta a población mayor, pero también a jóvenes y que no hace falta que un paciente tenga temblor. De hecho, cuatro de cada diez pacientes no lo presentan y, por tanto, las contracturas dolorosas mantenidas, la lentitud de movimiento, la rigidez… ayudan a realizar un diagnóstico clínico”.

Sin embargo, “es verdad que hay un tanto por ciento de pacientes con un parkinsonismo atípico, como una parálisis supranuclear progresiva o una atrofia multisistémica o una degeneración corticobasal, a los que se les diagnostican como Parkinson”. En esto también se ha producido una mejora por lo que los próximos años se espera reducir los porcentajes.

Síntomas motores y previos

“Hay que tener en cuenta que generalmente se asocia la enfermedad de Parkinson a síntomas motores: temblor, rigidez, bradicinesia, trastornos de la marcha y del equilibrio… “Identificar correctamente los síntomas de esta enfermedad es el primer paso para poder mejorar los tiempos de diagnóstico”, ha añadido Mir.

Pagonabarraga ha apuntado que es el neurólogo, tras hacer una evaluación clínica global de todos los síntomas, la pieza clave para la detección precoz de estos primeros signos. No obstante, es necesario que primaria ante una duda de enfermedad neurológica cuente con buenos mecanismos de derivación y con una amplia red de neurólogos que puedan atender a esa demanda.

Existen varios síntomas precoces que se deben tener en cuenta para la detección precoz del Parkinson. Entre ellos Pagonabarraga ha destacado la aparición del trastorno de la conducta del sueño REM (el paciente en lugar de estar relajado, mueve brazos, piernas y emite palabras que representan el contenido de los sueños), que  puede preceder entre 5 y 7 años a la aparición de los síntomas motores, además de la clínica depresiva de nueva aparición a partir de los 60 años -este síntoma también es común en Alzheimer-, la pérdida de olfato, las quejas cognitivas, un proceso de apatía progresiva y pequeñas alteraciones perceptivas (sensaciones de presencias y de sombras). “Toda esta amalgama de síntomas puestos en contexto hacen pensar que una persona podría desarrollar Parkinson en los próximos años”.

En el 40% de los casos, la primera manifestación del Parkinson es la depresión.

Investigación en Parkinson

Según Pagonabarraga, la investigación en Parkinson está en la actualidad centrándose en ensayos clínicos multicéntricos, internacionales y contraplacebo con inmunoterapia para observar si ésta es capaz de limitar o enlentecer la dispersión de alfasinucleína en el cerebro. “Más allá de los síntomas nos preocupa llegar al origen de la enfermedad”.

Los avances en investigación también han mejorado el manejo y aplicación de los electrodos para la estimulación cerebral profunda. “Cada vez en más hospitales estamos llevando a cabo la estimulación multidirecciona , que permite no sólo mejorar los síntomas del movimiento sino también minimizar los efectos secundarios y mejorar algunos aspectos emocionales -apatía, clínica depresiva,  ansiedad…-“.

En cuanto a los ultrasonidos, aunque parecen ser prometedores, Pagonabarraga ha añadido que aún es pronto para identificar qué perfiles de pacientes se beneficiarán más de esta técnica, pero “el hecho de poder deshacer lesiones cerebrales focales es una vía de esperanza para tratar a algunos pacientes que no están respondiendo a los fármacos“.

Además, desde el Grupo Español de Trastornos del Movimiento se está realizando un trabajo para obtener una radiografía de la asistencia del Parkinson en España, y reducir las inequidades entre los diferentes centros y las Unidades de Trastornos del Movimiento.

Factores de riesgo de Parkinson

“El envejecimiento constituye el factor no modificable más importante para padecer Parkinson: mientras que 2% de los mayores de 60 años lo padecen, en mayores de 80 años, la enfermedad alcanza al 4%. Pero aunque aún no están claros todos los factores que llevan a un paciente a desarrollar la enfermedad existen también otros factores de riesgo”, ha explicado MIR.

Uno de esos factores es la genética, aunque las formas familiares sólo representan alrededor del 5% de los casos, ya han sido descritas 22 mutaciones que pueden explicar hasta un 30% de las formas familiares y un 5% de las esporádicas. Otro factor de riesgo sería el sexo, ya que las mujeres suelen presentar una tipología de la enfermedad más benigna, con una tasa de empeoramiento motor más lenta.

No obstante, en Parkinson no existen factores ambientales prevenibles, excepto el manejo manual de pesticidas, que afecta a un porcentaje muy pequeño de población, ha añadido Pagonabarraga.

El diagnóstico del Parkinson es eminentemente clínico, aunque existen pruebas complementarias que pueden realizarse ocasionalmente para resolver casos dudosos. Asimismo, la búsqueda de biomarcadores facilitaría el diagnóstico en fases precoces de la enfermedad, y desde la SEN  valoran la importancia de identificar biomarcadores con valor pronóstico para predecir la evolución de los pacientes y su respuesta a la terapia.

Calidad de vida del paciente

“El diagnóstico correcto y temprano de la enfermedad es un requisito fundamental para mejorar la calidad de vida del paciente. Afortunadamente contamos con tratamientos farmacológicos y no farmacológicos que ha resultado de gran utilidad. Sobre todo en etapas tempranas de la enfermedad, tanto para los síntomas motores como los no motores. Hay que tener en cuenta, además, que ambos tios de síntoas pueden ser igual de incapacitantes y, por lo tanto afectarán gravemente a la calidad de vida del paciente y de sus cuidadores. Cada paciente desarrollará la enfermedad de una forma distinta, por lo que el tratamiento debe ser individualizado y multidisciplinar”, ha concluido Mir.

Según Pagonabarraga realizar ejercicio físico tres o más veces a la semana durante al menos 30 minutos se asocia con una progresión más lenta de la enfermedad. Según él, para realizar un abordaje integral de los pacientes es necesario que los Servicios de Neurología cuenten con equipos multidisciplinares que integren a fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos clínicos, “lo que tendría un impacto directo en la evolución de los síntomas de la enfermedad”.

Actualmente, el coste de la Enfermedad de Parkinson en Europa se acerca a los 11 billones de euros anuales y aunque la discapacidad motora y las complicaciones motoras los factores que tienen mayor impacto en los costes directos de la enfermedad, son los síntomas no motores la principal causa de morbilidad e institucionalización en los pacientes en España.

¿Sirve el entrenamiento de funciones específicas del cerebro para retrasar el Parkinson?

El Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), en colaboración con Biodonostia, ha desarrollado un entrenamiento específico para investigar en qué medida el cerebro es capaz de hacer frente a los primeros síntomas de deterioro cognitivo y blindar así al máximo la calidad de vida de las personas afectadas.

Burbujas cerebrales

El BCBL aprovecha la celebración del Día Mundial del Parkinson para realizar un llamamiento a colaborar con la investigación a todas aquellas personas con Parkinson y que sean diestras. El entrenamiento consiste en 30 sesiones de una hora cada una en la que trabajarán las cinco funciones cognitivas del cerebro, comúnmente afectadas en personas con Parkinson (memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, atención y capacidad visual-espacial) por medio de videojuegos diseñados por investigadores del BCBL. “El estudio busca plantar cara a los primeros síntomas leves de deterioro y supone una gran aportación al ser pionero en entrenar las funciones específicas del cerebro afectadas por la población con Parkinson”, ha explicado Teresa Esteban, neuropsicóloga e investigadora del BCBL.

El estudio forma parte de una línea de investigación que ya en 2014 indicó que el deterioro cognitivo leve puede ser el precursor de la demencia en algunas personas enfermas de Parkinson. “Ante una enfermedad neurodegenerativa con efectos irreparables, el reto pasa por investigar cómo frenar sus primeras manifestaciones e incluso evitarlas para que la calidad de vida de los pacientes sea la mejor posible”.

 

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