home Cirugía Pediátrica El ácido tricloroacético vía endoscópica, útil en fístula traqueoesofágica

El ácido tricloroacético vía endoscópica, útil en fístula traqueoesofágica

El Hospital Reina Sofía, de Córdoba, ha desarrollado una técnica novedosa para tratar a un bebé que presentaba una fístula traqueoesofágica (conexión entre el esófago y la tráquea) recurrente, como consecuencia de su malformación congénita. La atresia de esófago es una anomalía congénita que afecta a 1/2.500-4.000 recién nacidos vivos. Consiste en la falta de desarrollo y continuidad del esófago y en la mayoría de niños dicha malformación se asocia a una comunicación entre uno o los dos extremos esofágicos atrésicos y el árbol traqueobronquial (fístula traqueoesofágica congénita). Puede encontrarse asociada a otras malformaciones de diferentes órganos, determinando el pronóstico de estos pacientes.

La reparación inicial mediante toracotomía o toracoscopia en los primeros días de vida a veces se complica precozmente, en las primeras semanas o incluso meses, siendo la refistulización o recurrencia de la fístula traqueoesofágica una complicación que puede aparecer hasta en un 15-20 por ciento de los casos. Está en relación con el bajo peso al nacimiento, separación excesiva de los cabos, fugas de la anastomosis esofágica o necesidad de intubación prolongada en el postoperatorio, siendo éstos los factores predisponentes principales.

La resolución, más cerca

“Esta anomalía es muy grave y clásicamente la hemos abordado mediante segundas cirugías, lo que sigue siendo en la literatura el abordaje estándar, a pesar de presentar una alta morbilidad”, ha comentado Rosa María Paredes, directora de la Unidad de Cirugía Pediátrica del citado hospital.

El uso de técnicas endoscópicas en el tratamiento de las fístulas traqueoesofágicas no es nuevo. En los últimos años se ha buscado dicha alternativa a la cirugía con productos que intentan despitelizar y obturar la fístula con métodos físicos, químicos o la aplicación de sustancias como pegamentos biológicos desde la vía traqueal. Sin embargo, la tasa de éxito recogida se encuentra por debajo del 80 por ciento en las mejores series, y existe una limitada experiencia con estos métodos endoscópicos en la mayoría de centros, por lo que prácticamente no se realiza. Las experiencias iniciales con la aplicación del ácido tricloroacético mediante técnicas endoscópicas apuntan mejores resultados. 

Entre sus ventajas destaca que evita otra toracotomía con sus posibles riesgos: ingresos hospitalarios prolongados y elevada morbilidad

Para Paredes, “el ácido tricloroacético parece ser un producto que verdaderamente puede terminar por cerrar la mayoría de las fístulas traqueoesofágicas recurrentes con mínimas complicaciones, ya que se trata de un procedimiento seguro, sencillo y efectivo. Habitualmente, cuando se aborda el tratamiento de la fístula traqueoesofágica recurrente por vía endoscópica se han utilizado otros productos, tipo pegamentos biológicos, pero no el ácido tricloroacético, que es donde radica la novedad de la técnica”.

Precisamente, el objetivo fundamental es el cierre de la fístula recidivada evitando nuevas cirugías torácicas. Es muy probable que el sellado definitivo requiera de una a tres sesiones, o incluso más, pero el abordaje endoscópico-broncoscópico se tolera muy bien y es aceptado como una buena opción por los padres.

Ayuda para identificarla 

La esclerosis de la fístula traqueoesofágica por vía endoscópica con ácido tricloroacético se realiza en quirófano bajo anestesia general, requiriendo un buen manejo del anestesiólogo, ya que no se utiliza intubación endotraqueal. Consiste en la introducción, a través de un broncoscopio rígido, con una óptica también rígida (para visualizar la lesión), de una pinza con una torunda impregnada con ácido tricloroacético al 50 por ciento.

“La visualización de la fístula, a veces, requiere de la instilación desde el esófago de alguna sustancia colorante que nos ayude a identificarla, ya que en las sucesivas sesiones cada vez la fístula es más pequeña y, por lo tanto, más difícil de localizar el trayecto”. Según Paredes, una vez localizada la fístula a nivel traqueal, se instila el ácido mediante la gasa-torunda, hasta en tres ocasiones, durante medio minuto. Estos toques provocan una reacción inflamatoria por cauterización en el tejido, derivando en la cicatrización y, como consecuencia, el cierre de la fístula. Se dejan pasar al menos cuatro semanas para una nueva comprobación endoscópica y la realización de nuevo del procedimiento si fuera necesario.

Eliminación de riesgos

La técnica está indicada en pacientes cuya complicación de su atresia esofágica presenta una fístula traqueoesofágica congénita recurrente, independientemente de su peso, siempre que se disponga del instrumental y aparataje necesario y una buena experiencia de los profesionales. Entre sus ventajas está el que no necesita otras toracotomías con sus consiguientes consecuencias: ingresos prolongados y alta morbilidad. Además, es segura y sin morbilidad asociada.

El equipo de Paredes comenzó en enero de 2017 con una paciente de 9 meses y hasta la fecha ya son cuatro los pacientes tratados con esta técnica, empleándola cada vez en pacientes de menor edad. “Hemos logrado el cierre definitivo en tres de ellos y el cuarto niño solo ha recibido una sesión y continúa el tratamiento. Son resultados muy positivos, teniendo en cuenta la dificultad y la alta morbilidad que supone la reintervención con cirugía o toracoscopia de estos niños”.

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