“El biotecnólogo es mucho más que bata, pipeta y laboratorio”

La Federación Española de Biotecnólogos (Febiotec) cumple este año una década de vida. En julio estrenó nueva Junta Directiva, liderada por David Álvarez -nuevo presidente-, con quien DM ha hablado del pasado, el presente y el futuro de Febiotec y de la vertiente sanitaria de la biotecnología en España.

La biomedicina es la salida laboral más común para los biotecnólogos

Febiotec sigue creciendo. En sus inicios la formaban cinco asociaciones y ahora ya son once. “El balance es bastante bueno”, valora Álvarez, para quien una de las mayores satisfacciones ha sido la consolidación del Congreso Anual de Biotecnología (BAC), organizado por Febiotec, como una de las referencias nacionales en el sector.

La biomedicina, como ámbito más destacado de la biotecnología, es también la salida profesional más común para los biotecnólogos, explica Álvarez: “Es mayoritaria la gente que acaba en el sector biomédico. No sé porcentajes concretos, pero es con seguridad la salida más predominante. ¿Por qué? Hay mucha I+D+i en salud y medicina. Hay trabajo en empresas, en el ámbito regulatorio, en investigación… La biotecnología no es sólo estar con una bata en el laboratorio”, apunta.

Biotecnólogos ‘de traje’

Siguiendo con esta idea, se muestra convencido de que la biotecnología está rompiendo un estereotipo: “Hay muchos biotecnólogos de traje. Un biotecnólogo puede hacer muchas cosas. Se está abriendo el campo, que es muy heterogéneo. Ya no es sólo bata, laboratorio y pipeta”.

Ya son 28 universidades las que ofrecen en España formación en Biotecnología

El campo de aplicación es muy grande “y hay que especializarse con másteres o doctorados, pero la carrera, de base, tiene mucho contenido biológico, de ingeniería biomédica, de genética… Muchos de los contenidos repercuten en la medicina”, explica Álvarez, y añade que es algo más común encontrar trabajo en el sector público que en el privado. Algunas de las salidas laborales más habituales “son I+D+i, producción y calidad, pero cada vez hay más ofertas en marketing, ámbito regulador, desarrollo de negocio…”.

En líneas generales, Febiotec considera que el número de universidades que ofertan Biotecnología -28, de las que 23 son públicas- es adecuado, y que el tejido que se ha generado a lo largo de estos años permite “una gran facilidad de acceso a los estudios. Hay una demanda notable”.

Formación integral

Implantar un grado de biotecnología, dada la amplitud de miras, la juventud de la carrera y lo complejo e innovador de sus contenidos, “requiere muchos recursos y garantizar que se ofrece una formación integral”. Ya que la implantación laboral “es bastante alta” y que hay “bastante salida para los perfiles, que son numerosos”, Álvarez concluye que la formación en biotecnología “se está haciendo bastante bien”.

Febiotec quere hacer especial hincapie en la comunicación y la divulgación de la biotecnología

Febiotec “sigue luchando por la formación”. La federación es sólo un poco más joven que el propio grado de Biotecnología, que surgió como carrera hace veinte años, con la Autónoma de Barcelona como primer centro en ofrecerla. Las últimas en sumarse han sido la pública de Navarra y la de Santiago.

Al hilo de la formación, Álvarez revela uno de los logros recientes: ya es posible registrarse en el Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE) como biotecnólogo. “Por fin contamos como profesión”, señala:“Antes, las Administraciones y las empresas buscaba biólogos, ingenieros, informáticos… Ahora pueden buscarnos como biotecnólogos”.

Después de muchos años en los que las ofertas de trabajo no se ajustaban a la formación que tenían ni a los objetivos, dificultando encontrar empleo, ya es posible buscar profesionales especializados en biotecnología.

Más allá de la labor reivindicativa para conseguir este tipo de logros, Febiotec tiene entre ceja y ceja dos palabras desde su fundación: comunicación y divulgación. Otros objetivos a corto plazo son impulsar más la profesionalización del biotecnólogo -”casi actuamos como un colegio sin serlo”- y tener más contacto con las Administraciones y con los partidos. En definitiva, “ser la voz de los profesionales en biotecnología”, concluye Álvarez.

“La coyuntura económica ha pasado factura”

El presidente de Febiotec tiene claro que “en España se hace mucha biotecnología, y se hace bien”. Valorando el sector de forma global (investigación, innovación, formación, financiación, apoyo político y social, transferencia…), reconoce que “la coyuntura económica de los últimos años ha pasado factura, y se ha reducido mucho la inversión”.

“No toda ayuda tiene que venir de lo público; lo privado debe ayudar de igual modo”

En este punto, pide “no sólo aumentar los presupuestos, sino gastarlos”. Pese a citar déficits, matiza que “la crisis se ha aguantado más o menos bien”. Eso sí, añade que la biotecnología “es cara y puede costar rentabilizarla”. Álvarez considera que “no toda ayuda tiene que venir de lo público, y que lo privado debe ayudar de igual modo”. A día de hoy, ve el vaso medio lleno: “Estamos en el camino y ya hay más casos de éxito empresarial. Falta transferencia tecnológica, aunque la situación va mejorando”.

Preguntado por la principal virtud del sector biotecnológico, cita la formación y la internacionalización. En el reverso, financiación, transferencia al sistema sanitario, condiciones laborales y la falta de colaboración público-privada son los principales déficits, añade. Sus últimas palabras son para la comunicación de la ciencia: “Cuanto mejor comuniquemos la biotecnología, mejor la entenderá la sociedad”.

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