El Centro Militar de Farmacia de la Defensa en la lucha contra el coronavirus

Opinión
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Tribuna

El Centro Militar de Farmacia de la Defensa desarrolla su labor en el marco de la operación Balmis, establecida por las Fuerzas Armadas para proporcionar respuesta y hacer frente a la crisis generada. Se integra en la red Sanitaria Militar y tiene como función la gestión de recursos sanitarios, considerados básicos para la atención a la salud de los miembros de las Fuerzas Armadas, en los aspectos de fabricación, abastecimiento y logística.

Se estructura en dos unidades de producción, una situada en la Base Militar de San Pedro (Colmenar Viejo), activa desde finales de 2015 y donde se centraliza la fabricación de medicamentos y otra en Burgos que se ha adaptado a la fabricación de otros productos que no tienen la consideración de medicamentos, como biocidas y otros elaborados.

En estos momentos, toda la capacidad de producción se encuentra aplicada a las necesidades derivadas de la Operación Balmis y se concentra en la fabricación de diversos productos que permitan una acción y respuesta terapéutica frente al agente SARS Cov-2. Esta actividad, incluida en las misiones asignadas al conjunto de las Fuerzas Armadas, busca el apoyo y la protección de la población.

En este sentido, otras unidades de la Red Sanitaria Militar como el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, el Hospital general de Zaragoza, el Instituto de Medicina Preventiva de la Defensa o el Centro Militar de Veterinaria, por citar algunas, prestan también su labor asistencial.

No es la primera vez que el Centro Militar de Farmacia de la Defensa interviene en apoyo de la población; durante la pandemia de gripe A (H1N1), declarada en 2009, jugó un papel activo al llevar a cabo la fabricación de más de 30.000.000 de dosis de fosfato de oseltamivir, agente antiviral utilizado frente a influenzavirus; el proceso de fabricación se desarrolló en el Centro ubicado en Burgos, especializado entonces en la fabricación de comprimidos.

Si cabe definir una particularidad del Centro, que le permite jugar un papel activo en situaciones excepcionales, es su elevada versatilidad. La característica mencionada se ha traducido en el diseño de las instalaciones y equipos que permiten la producción de aquellas formas farmacéuticas más habituales y pueda proporcionar cobertura a posibles demandas sobrevenidas.

En las condiciones actuales, el Centro es capaz de fabricar comprimidos, cápsulas de gelatina dura, soluciones, suspensiones, emulsiones, cremas, pomadas o medicamentos estériles, tanto por vía aséptica como con esterilización terminal, todo ello con una estructura organizativa y funciones que responden al modelo de un laboratorio farmacéutico conforme con el cumplimiento de la Normas de Correcta Fabricación de Medicamentos.

También dispone de capacidad de almacenamiento en condiciones ambientales controladas, incluidos productos refrigerados y congelados, aplicables a medicamentos y productos sanitarios. Pero el Centro no es sólo equipos e instalaciones, su principal activo es su personal como en cualquier Unidad de las Fuerzas Armadas; personal con un importante grado de formación, preparación, entrenamiento y compromiso.

Las características descritas permiten visualizar un instrumento dedicado al servicio público con aspectos muy concretos de actuación; además, el Centro es el único laboratorio con capacidad de producción farmacéutica adscrito a la Administración General del Estado, como reza la Orden Ministerial 08/2014 por la que se establece el Petitorio del Ministerio de Defensa.

Con este fin, en el año 2016 se establece un Convenio Marco de colaboración entre la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) y el Ministerio de Defensa con el objetivo de asegurar la disponibilidad de determinados medicamentos en situaciones particulares relacionados con emergencias, catástrofes y cooperación internacional.

Las particularidades descritas determinan la dimensión estratégica del Centro Militar de Farmacia de la Defensa, no solo a causa de su misión de apoyo a las Fuerzas Armadas, sino porque sus capacidades y características trascienden este ámbito para proyectarse sobre la totalidad de la población. La dimensión descrita nunca deberá ser estática, sino que precisa de un dinamismo que permita la adquisición de nuevas capacidades y permita su adaptación a circunstancias cambiantes. Previsiblemente, las lecciones aprendidas, una vez transcurrida la situación actual, proyecten una nueva visión del Centro y de la Farmacia Militar en un ciclo de mejora continua.

El coronel farmacéutico Antonio Juberías Sánchez, director del Centro Militar de Farmacia de la Defensa, explica cómo están luchando contra el coronavirus. Off Antonio Juberías Sánchez. Opinión Off