El cirujano es quien decide y las guías médicas aconsejan

En primer lugar debe saber que un paciente no puede demandarle por la vía civil porque los hechos ocurrieron en un centro público. Es decir, no pueden demandarle como persona física.
La única posibilidad que tendría el demandante sería interponer una denuncia por vía penal o interponer una reclamación patrimonial para posteriormente acabar en los tribunales de lo contencioso-administrativo, pero en este último caso demandaría a la Administración Pública en cuanto servicio sanitario.

Aclarado esto, respecto a la praxis médica, hay que indicar que la luxación de fragmentos de cristalino al vítreo es una de las complicaciones que pueden producirse durante la cirugía de la catarata a partir de la rotura de la cápsula posterior. La caída de fragmentos nucleares grandes al vítreo es la complicación más seria, pues habitualmente va a derivar en una inflamación importante, en el aumento de la presión intraocular y en un edema.

A la vista de dicha complicación, el cirujano, en función de su experiencia y disponibilidad de medios en el centro hospitalario, deberá valorar la realización de las maniobras quirúrgicas adecuadas para intentar extraer los restos de material desplazados al vítreo. En su caso, debe establecer cuál es el momento apropiado para la reparación: si es en el mismo acto quirúrgico de aparición de la luxación o en una segunda intervención quirúrgica. Y es que es importante que sea el propio cirujano quien lo decida, porque esas maniobras de extracción pueden dar lugar a nuevas complicaciones.

Por tanto, aunque las guías médicas afirmen que lo ideal es realizar una vitrectomía lo más rápidamente posible, no se trata de una imposición, sino que deberá aplicarse al caso concreto.

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