El ejercicio marca la diferencia en el manejo de los síntomas en cáncer

Incluir el ejercicio como parte del abordaje del paciente con cáncer puede mejorar significativamente el manejo de los síntomas, la calidad de vida y la forma física tanto durante como después del tratamiento, según dos estudios que se han presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) en Múnich, Alemania.

De hecho, según los trabajos, incluso entre los pacientes con mayor riesgo de tener una calidad de vida baja el ejercicio puede marcar la diferencia. Thierry Bouillet, oncólogo medico del Hospital Americano de París, en Francia, y autor de uno de los trabajos, ha explicado que más de 3.500 pacientes con cáncer ya participan en programas de ejercicio cada año en 80 centros franceses. Los ejercicios son dirigidos por especialistas en ejercicio en cáncer y adaptan el programa a las necesidades de cada paciente.

“Hemos observado que el beneficio es mayor si los pacientes realizan ejercicio dos o tres veces a la semana al menos durante una hora durante los seis meses en los que reciben quimioterapia o radioterapia y en los seis meses posteriores, de forma que la actividad física se convierte en una rutina”, ha explicado Bouillet.

El ejercicio aeróbico y de fuerza redujo el dolor y la fatiga en pacientes con cáncer de mama y en patología metastásica

En uno de los trabajos presentados se observó que el entrenamiento de fuerza y el ejercicio aeróbico durante 60 minutos realizado dos veces a la semana redujeron las escalas de dolor y fatiga en 114 pacientes en terapia oncológica. De ellos, un 83 por ciento padecían cáncer de mama y el 21 por ciento presentaba enfermedad metastásica. “Los pacientes suelen presentar fatiga y ya han comenzado a perder masa muscular antes del diagnóstico oncológico, lo que hace esencial comenzar el ejercicio tan pronto como sea posible tras la primera consulta. Se trata de un tratamiento de emergencia para los síntomas iniciales pero también para lidiar con los efectos secundarios del tratamiento”.

“El ejercicio es un tratamiento de emergencia en síntomas iniciales y en efectos secundarios a la terapia frente al cáncer”

Mayor bienestar en quimioterapia adyuvante en cáncer de mama

En el segundo trabajo, 2.525 pacientes con cáncer de mama estadio de I a III en tratamiento con quimioterapia adyuvante que realizaron 75 minutos de ejercicio vigoroso –natación o aeróbic- o 150 de actividad moderada –caminar a buen paso, gimnasia acuática o vóleibol- semanal tuvieron una mejor calidad de vida a los 6 y 12 meses el tratamiento que aquéllos que fueron inactivos. Asimismo, mostraron un mayor bienestar y menor fatiga, dolor y disnea.  

“En torno al 60 por ciento de los pacientes eran activos físicamente antes y durante de la quimioterapia y, aunque su calidad de vida se vio afectada por la quimioterapia, las puntuaciones en escalas variadas de síntomas emocionales y físicas fueron mayores que las personas que fueron inactivas antes y durante la terapia”, ha explicado Antonio Di Meglio, autor del trabajo y oncólogo médico del Instituto Gustave Roussy, Villejuif, en Francia.

Los investigadores han observado que las pacientes con mayor riesgo de que su calidad de vida se vea alterada por un tratamiento de quimioterapia también se benefician del ejercicio

El trabajo también mostró que las pacientes que fumaban, sufrían comorbilidades, tenían un menor nivel de vida o que recibieron una mastectomía tenían un mayor riesgo de que su calidad de vida empeorara tras la quimioterapia para el tratamiento del cáncer de mama. No obstante, también se beneficiaron del ejercicio. “Podemos identificar a las pacientes con cáncer de mama cuya calidad de vida se verá más afectada por la quimioterapia y realizar intervenciones dirigidas a incrementar la actividad física a los niveles recomendados por la OMS”, ha añadido Di Meglio.

Gabe Sonke, del Instituto del Cáncer de los Países Bajos, y portavoz de ESMO, ha resaltado la importancia de estos estudios al demostrar el valor de la terapia física en la práctica diaria, algo que ya se había observado en ensayos clínicos previos y apoyado por las recomendaciones de ESMO de ejercicio en el abordaje estándar para todos los supervivientes de cáncer. Asimismo, Sonke también ha resaltado que estos y otros trabajos están centrando sus esfuerzos para confirmar los primeras evidencias de que los programas de actividad física podrían mejorar la adherencia a los tratamientos de quimio y radioterapia.

Actividad física y cáncer de pulmón

Otros dos estudios presentados en ESMO avalan la práctica de ejercicio físico en cáncer de pulmón avanzado y metastásico y su impacto en la reducción de la fatiga y en la mejora del bienestar. “El ejercicio aeróbico moderado y el entrenamiento de fuerza deberían ser parte del tratamiento del cáncer de pulmón avanzado tanto como las terapias farmacológicas”, ha dicho Quan Tranm del Hospital St Stephen’s, en Urraween, Australia, y autor de uno de los trabajos, que realizó encuestas a 10 pacientes con el tumor avanzado. 

En el segundo estudio, que contó con la participación de 227 pacientes con cáncer de pulmón metastásico, aquéllos que realizaron ejercicios de fuerza y aeróbicos regulares y suaves mejoraron sus síntomas en torno a un 10 por ciento durante la quimioterapia.  El trabajo analizó a pacientes que recibían cuidados paliativos. “los pacientes tenían más autonomía, por lo que nuestra investigación sugiere que podrían recibir más cantidad y durante más tiempo la quimioterapia, lo que resultaría en un mayor control del tumor”, ha dicho  Joachim Wiskemann, del Centro Nacional de Enfermedades Tumorales  del Hospital de Heidelberg, Alemania.

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