El reto en CAR-T pasa por el manejo de egos locales, autonómicos…

Las terapias con CAR-T son disruptivas y van a seguir dando muy buenas noticias, ampliando sus indicaciones. Sobre esta cuestión ha habido pocas dudas en el curso Presente y futuro de la terapia con células CAR-T, que se celebró la semana pasada en el Palacio de la Magdalena, en Santander, dirigido por Ramón García Sanz, presidente electo de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), y por Natividad Calvente, de Gilead.

Pero antes de alcanzar ese futuro esperanzador es necesario abordar los problemas del presente y muchos de ellos tienen que ver con la formación de equipos multidisciplinares, la coordinación entre las comunidades autónomas para la derivación de pacientes y la relación de estas y el Ministerio de Sanidad.

¿Estamos preparados para ese nuevo modelo?, fue la pregunta lanzada a los participantes en la mesa de la mañana del viernes. José María Moraleda, coordinador Red TerCel, respondió que entre los retos en la implementación de estas terapias está “el manejo de expectativas y egos locales y autonómicos”. Y es que durante los dos días que duró el encuentro salió a relucir en varias ocasiones el número de centros que actualmente están autorizados para implantar estas terapias dentro del Sistema Nacional de Salud (que son ocho para adultos y 3 para niños, y se concentran en Barcelona, Valencia, Madrid, Salamanca y Sevilla, al margen del de Canarias).

Los representantes del Ministerio de Sanidad que pasaron por este curso de verano de la UIMP, organizado por Gilead, con Patricia Lacruz, directora general de Cartera de Servicios y Farmacia, a la cabeza, defendieron que los hospitales incluidos en ese primer listado son suficientes atendiendo a los criterios técnicos consensuados en el grupo de expertos de Sanidad para este tema y los pacientes que previsiblemente se podrían beneficiar de estos tratamientos.

En esa misma línea se manifestó Carlos Solano, presidente del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético y participante en la mesa de la mañana del viernes. Sin embargo, Solano defendió que serían necesarios nuevos centros acreditados dentro del Sistema Nacional de Salud para dar estas terapias a medida de que las indicaciones aumenten.

En estos momento, los fármacos CAR-T de la industria aprobados en España son dos: Kymriah, de Novartis, y Yescarta, de Gilead, indicados para la leucemia linfoblástica y el linfoma B difuso. Sin embargo, en un futuro más o menos cercano se podrán indicar para tratar mielomas, linfoma de Hodgkin, enfermedades autoinmunes y hasta tumores sólidos, de acuerdo con la opinión de los expertos.

“Estoy convencido de que el número de centros [acreditados para terapias CAR-T] es insuficiente”, dijo Sierra

Sobre la actual lista de centros acreditados, Solano también explicó que la experiencia en trasplantes hematopoyéticos ha sido una de las cuestiones más valoradas para la acreditación. El experto describió al detalle la similitud entre ambos proceso, el tratamiento con CAR-T y el trasplante hematopoyético, para defender que son los equipos sanitarios que realizan estos trasplantes los que deben encargarse del proceso central del tratamiento celular; esto es, de la aféresis (la obtención de los leucocitos), la infusión y el seguimiento de posibles efectos adversos.

Jorge Sierra, presidente actual de la SEHH, fue el más crítico de los ponentes. “Estoy convencido de que el número de centros [acreditados para terapias CAR-T] es insuficiente”, señaló. Además, estimó que en los próximos dos años los enfermos que se tratarán para las dos indicaciones actuales, serán 100 de leucemia y entre 500 y 800 de linfoma. Así que reiteró que “en esta primera fase va a haber un problema de accesibilidad para los que no son de Cataluña y Valencia”, o provincias que cuenten con un centro acreditado. Se refirió a la necesidad de que haya “disponibilidad de slots (de procesos), es un reto para la industria”.

Por otro lado, Sierra recordó que “la liberación de citoquinas y la neurotoxicidad están descritos como efectos secundarios en el 10% de los pacientes tratados con CAR-T, lo que a veces requiere ingresos en unidades de cuidados intensivos. Por eso en todos los países se ha acordado garantizar la seguridad de los pacientes con equipos multidisciplinares”. En este sentido, señaló, “es muy importante la relación entre Hematología y Farmacia, que no creemos una guerra para ver quién coordina el proceso”.

Miguel Ángel Calleja, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), asumió esa necesidad de coordinación entre los profesionales y “trabajar de manera multidisciplinar para estos pacientes”.

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