El riesgo cardiorrenal marca el tratamiento en la diabetes tipo 2

Es sabido que el paciente diabético debe lidiar con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) y de daño renal. De ahí que la seguridad centre desde hace tiempo gran parte de los ensayos clínicos sobre terapias para la diabetes mellitus tipo 2 (DM2). La reunión anual de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), celebrada la semana pasada en San Francisco (California), ha supuesto una escenificación de ese punto de inflexión de los antidiabéticos que además del control eficaz del síndrome buscan eludir complicaciones cardiorrenales a largo plazo en los pacientes.
Antonio Jesús Blanco, secretario del Grupo de Diabetes y Genética de la Sociedad Española de Diabetes (SED), ha comentado a Diario Médico que “hasta ahora había una primera línea clara de tratamiento para la diabetes tipo 2 (DM2), la metformina, y una segunda línea que se adoptaba en función de la comorbilidad del paciente, su peso y los efectos secundarios de los fármacos, entre otros aspectos. Sin embargo, las guías clínicas ya especifican un segundo paso para que en los pacientes con enfermedad cardiovascularestablecida se administren análogos del receptor de GLP-1 o inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (Sglt2), mientras que en aquellos sin la enfermedad cardiovascular se puede elegir de todas las familias farmacológicas. Esto, de momento, no va a cambiar, si bien entre los estudios presentados en la reunión de la ADA, hemos contado con los primeros indicios de beneficio no solo en población que ya ha tenido evento cardiovascular o con enfermedad renal, sino también en pacientes que no lo presentan”.

Así lo ha reflejado el ensayo Rewind, un doble ciego en fase III que incluyó a 9.901 pacientes con DM2 a los que se administró de forma aleatoria el análogo de GLP-1 dulaglutida o placebo. Como principal novedad, el estudio no incluía a una mayoría de pacientes que hubieran sufrido un evento cardiovascular (el 69% no tenía antecedentes de la enfermedad en el momento del reclutamiento). Según destacó su autor principal Hertzel Gerstein, de la Universidad McMaster, en Ontario (Canadá), el ensayo arrojó un beneficio en cuanto a la prevención de la ECV similar en hombres y mujeres, en personas con mayor o menor índice de masa corporal, en los que habían sufrido una enfermedad cardiovascularo no, así como en pacientes con diferentes niveles de hemoglobina glucosilada (HbA1c). Los resultados se publicaron también en The Lancet.

“La cuestión fundamental aquí es cómo integrar estos datos en nuestra práctica diaria. A corto plazo se pueden hacer recomendaciones cualitativas, sobre la superioridad de un determinado fármaco, pero habrá que tener en cuenta, además de la reducción del riesgo, el beneficio neto absoluto que se obtiene en una población con un gradiante de riesgo que puede ir de mucho a poco”, matiza Blanco.

Los pacientes con diabetes tipo 2 tienen el doble de riesgo que la población similar sin la diabetes de desarrollar enfermedad renal crónica

En el congreso también se han presentado nuevos datos sobre el desarrollo clínico de la semaglutida oral. Este fármaco acaba de comercializarse en su formato inyectable semanal en España, pero en San Francisco se han presentado resultados de varios de los estudios, denominados Pioneer, que avalan la eficacia de su versión oral.En concreto, el estudio Pioneer 6 ha evaluado la seguridad del fármaco en pacientes con DM2 y alto riesgo CV; resultados que se presentaron coincidiendo con su publicación en The New England Journal of Medicine.
En el ensayo se incluyeron 3.183 pacientes que recibieron bien semaglutida oral diaria o placebo. El investigador principal del estudio, Mansoor Husain, director del Instituto de Investigación del Hospital General de Toronto, además de resaltar la potencial mayor adhesión al fármaco gracias a la vía oral, aludió a una “reducción del 50% en muertes por enfermedad cardiovasculary en la mortalidad global”, en el grupo tratado con el análogo de GLP-1.

Sin dejar los estudios sobre seguridad, los ensayos Declare y Crescende ponen el acento en el riesgo renal. La diabetes tipo 2 duplica la probabilidad de sufrir una enfermedad renal crónica. Como ya se había adelantado hace unas semanas con la aparición del Crescende en la edición digital de The New England Journal of Medicine, el inhibidor de Sglt2 canagliflozina ejerce un efecto protector renal, además de cardiovascular, en los pacientes diabéticos que presentan enfermedad renal crónica. El ensayo Declare, aparecido en The Lancet Diabetes and Endocrinology al mismo tiempo que en el congreso, ha mostrado esa protección con otro fármaco de la misma familia en pacientes sin daño renal previo. La dapagliflozina redujo el deterioro del riñón, según lo demostrado en este estudio, que incluyó a 17.160 diabéticos tipo 2 entre los que predoninaban aquellos con función renal preservada.

Los nuevos resultados aportados por los estudios de seguridad pueden cambiar las guías clínicas del manejo de la diabetes tipo 2

La reunión de la ADA también se ha hecho eco sobre la controversia de la seguridad cardiovascularde las sulfonilureas. El ensayo clínico Caroline, en concreto, ha enfrentado a la linagliptina con un comparador activo, la glimepirida, para concluir que la sulfonilurea presenta un riesgocardiovascular similar al de los inhibidores DPP-4. Para el autor principal, Julio Rosenstock, director del Centro de Investigación en Diabetes de Dallas, estos resultados eliminan de alguna manera el estigma cardiovascularde las sulfonilureas, al menos de la glimepirida, si bien se asocia a un riesgo algo elevado de hipoglucemia, así como a cierta ganancia de peso.

Terapia para retrasar el inicio de la diabetes tipo 1

Más allá de la sustitución hormonal como tratamiento de la diabetes tipo 1 (DM1) se han presentado, también en The New England Journal of Medicine, resultados prometedores con el anticuerpo anti-CD3 teplizumab. La molécula interfiere en la respuesta autoinmune, consiguiendo por primera vez que una inmunoterapia retrase la progresión a la diabetes tipo 1, como ha destacado el investigador del trabajo Kevan Herold, de la Universidad de Yale. El anticuerpo ha conseguido retrasar un par de años el inicio de la diabetes tipo 1 en pacientes que tenían un riesgo muy alto. El estudio se centró en familiares de pacientes con la DM1, que se calcula tienen unas 15 veces más riesgo de acabar presentando la enfermedad metabólica que la población general. Los 76 individuos incluidos en el ensayo presentaban anticuerpos positivos y algún tipo de alteración del metabolismo glucémico. De ellos, 55 eran menores de 18 años. Se les asignó en dos grupos con placebo o el anticuerpo monoclonal; los pacientes que recibieron este último tardaron de media dos años más en presentar la DM1.

The post El riesgo cardiorrenal marca el tratamiento en la diabetes tipo 2 appeared first on Diariomedico.com.