“En la ciencia hace falta sentido común y sentido del humor”

Organizado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) y el British Council, con la colaboración de la Obra Social La Caixa y con la Reina Doña Letizia como espectadora entusiasta, el FameLab se ha convertido en pocos años en un divertido promotor de la Ciencia. Hace un mes, el matemático Iñaki Echevarría se alzó con el primer puesto de la última edición. Mariola Penadés, veterinaria y máster en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva del Fisabio valenciano, consiguió el segundo premio.

PREGUNTA. ¿Cómo nació o surgió la idea de participar en este evento?
RESPUESTA. FameLab nació en 2005 gracias a una idea original del Festival británico de Cheltenham, cuyo principal objetivo es fomentar la divulgación de la ciencia identificando, formando y dando a conocer nuevos talentos a través de un formato innovador: el monólogo científico. Desde 2007 se celebra en más de 30 países de Europa, Asia, África y Estados Unidos. Ya son más de 7.000 investigadores de todo el mundo los que han participado en alguna de sus ediciones. Mi idea de participar surge a partir del compromiso que los científicos debemos tener con la sociedad de compartir los resultados de nuestras investigaciones, y aún más cuando estas son financiadas con fondos públicos. Y esto se puede hacer de muchas maneras, pero sin duda atreverse con el monólogo científico suponía una forma de acercar la ciencia a todos los públicos, a la par que un desafío personal y una experiencia de gran aprendizaje. ¿Por qué no hacerlo?

“Mi monólogo se centró en explicar el fenómeno cerebral de habituación”

P. Su monólogo se titula ‘El silencio de mis neuronas’. ¿Qué expresa o cuenta en él?
R. Se centra en explicar el mecanismo por el cual no percibimos la mayoría de estímulos que llegan a nuestros sentidos de manera constante. Por ejemplo, el olor de nuestra propia piel, el sabor de nuestra propia saliva o la nariz dentro del nuestro campo de visión. Esto ocurre gracias al ‘fenómeno de habituación’ y, sin él, nuestro cerebro estaría continuamente hiperestimulado, sin permitirnos distinguir estímulos prioritarios de los que no lo son.

P. ¿Qué destacaría de la experiencia y del concurso en sí?
R. De la experiencia, sin ninguna duda, el ambiente que se ha generado entre los 12 semifinalistas. Compartir la empatía situacional de entrar a formar parte de la familia FameLab ha generado un vínculo muy bonito entre nosotros, que da pie a colaboraciones personales y profesionales. En cuanto al concurso, es una plataforma en la que crecer como divulgador, y aprender y divertirte a partes iguales.

“FameLab es una plataforma en la que crecer como divulgador, y aprender y divertirte”

P. Entonces, ¿recomendaría a sus colegas que participaran?
R. Recomendaría a todo científico que se lanzara a probar al menos una vez en su vida. Es una experiencia de crecimiento y aprendizaje, acorde con el compromiso que debemos tener para compartir con la sociedad nuestra labor, y más cuando parte de nuestra investigación está financiada por fondos publicos. Además, ha sido un desafío personal y una aventura maravillosa, gracias a la cual he entrado a formar parte de la gran familia de FameLab. Una familia que sabe que la divulgación con un toque de humor es una forma sencilla de acercar a todas las personas nuestra profesión y concienciar a la sociedad de lo importante que es invertir en ciencia.

P. ¿Cree que los investigadores españoles saben comunicar?
R. Creo que cada vez hay más vías de divulgación que permiten que lo hagamos. Y es un bonito desafío aprender a hacerlo, encontrar tu propio estilo en el que puedas sentirte cómoda y conectar con el público. En FameLab es todo un reto lograr sintetizar tu contenido en 3 minutos, expresarlo en un lenguaje entendible para todo tipo de audiencia, y hacerlo con un toque simpático o divertido.

“En Famelab es un reto lograr sintetizar tu contenido en tres minutos, hacerlo simpático y que te entiendan todos”

P. ¿Hace falta mucho humor para investigar en España?
R. Suelo tener presente en mi vida una frase que me dijeron hace tiempo: “El sentido común y el sentido del humor son la misma cosa, que se mueve a diferentes velocidades”. Es de William James, un influyente filósofo y psicólogo estadounidense. Creo que tenía mucha razón… Ambos sentidos son cruciales para entender la metáfora que es la vida, y también la investigación.

P. ¿Tiene previsto continuar con esta faceta?
R. ¡Por supuesto! De hecho, he participando en las charlas de Pint of Science en Valencia, y el 11 de junio realicé un monólogo en La Fábrica de Hielo, dentro del evento Ciencia y Cañas, organizado por Fisabio.

P. ¿De qué le gustaría hablar en su próximo monólogo?
R. Hay muchos temas que están aún en el tintero. Incluso ha habido personas que se han acercado a sugerirme ciertos temas, como las diferencias entre el cerebro masculino y femenino, o el cerebro en la adolescencia. Os sorprenderé próximamente.

The post “En la ciencia hace falta sentido común y sentido del humor” appeared first on Diariomedico.com.