En psicosis, la intervención temprana cambia el curso patológico

La psicosis, enfermedad mental grave, se caracteriza por tres puntos esenciales: afecta a personas muy jóvenes, ya que entre el 70-75 por ciento de los primeros episodios psicóticos debutan antes de los 30 años; no está sujeta a determinismo, porque se puede modificar su curso evolutivo, y tiene costes económicos, tanto directos como indirectos, muy elevados. Este panorama global justifica, según Benedicto Crespo-Facorro, responsable del Programa Asistencial para las Fases Iniciales de la Psicosis (PAFIP) del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, de la consolidación, en unos casos, o implantación en otros, de programas de “psiquiatría preventiva o programas de intervención temprana (PIT) para más de un 3 por ciento de la población española: casi un millón y medio de personas que padecen la enfermedad. La cifra global de afectación se eleva a cinco millones de personas si se incluye a las familias de los enfermos”, indica que el psiquiatra que ha coordinado, junto a Celso Arango, jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, el Libro Blanco de la intervención temprana en psicosis en España, presentado hoy en Madrid. El informe ha contado con la colaboración 47 especialistas, 16 sociedades científicas y 13 asociaciones de pacientes que han llevado a cabo la fotografía de la situación actual de los afectados.

Experiencia internacional

Según Crespo-Facorro, diagnóstico y pronóstico no van unidos en la psicosis, lo que implica que las intervenciones tempranas son esenciales para una recuperación que, “a veces llega tarde”. Los datos de países con implantación plena de este tipo actuaciones, como Noruega, Dinamarca, Francia, Japón, Estados Unidos o Australia, entre otros, cuando los enfermos con un primer primeros episodio de psicosis o con elevado riesgo de padecerlo disponen de proyectos de estas características se reduce la duración de la psicosis y el riesgo de transición a ella en caso de no padecerla aún, se producen menos ingresos hospitalarios y visitas a urgencias, disminuye el número de recaídas y de suicidios, aumenta la adherencia terapéutica y, por tanto, la tasa de empleo y de asistencia escolar.

En líneas generales, el abordaje que se lleva a cabo a través de los programas de intervención temprana “son de tipo psicosocial, atendiendo al control de los posibles desencadenantes, en pacientes considerados de alto riesgo de padecer psicosis, y los que combinan terapia farmacológica y psicosocial, cuando existe diagnóstico de primer episodio psicótico”, indica Arango, jefe de grupo del Ciber de Salud Mental (CiberSAM).

En España existe claras desigualdes en cuanto a la implantación de programas de intervención temprana. Sólo Cataluña y Navarra cubren a la totalidad de su población afectada

El psiquiatra ha subrayado que “en España no existe un Plan de Salud Mental nacional, lo que motiva desigualdades evidentes”. Sólo Cataluña y Navarra tienen PIT plenos, con financiación permanente y continuada. Cantabria también tiene coberturas plenas, pero sin apoyo económico permanente por parte de las administraciones sanitarias. Sólo hay 22 programas que cumplen unos requisitos mínimos y que dan cobertura a un tercio de la población, pero muchos de ellos son deficitarios, en distintas áreas, porque dependen de la voluntad o de las aportaciones de asociaciones, profesionales médicos u otras entidades, para su funcionamiento continuado, pone de manifiesto el Libro Blanco, impulsado por la iniciativa REthinking en colaboración con la Alianza de las farmacéuticas Otsuka-Lundbeck.

No más vidas rotas

Bibiana Serrano, gerente de la Asociación Salud y Ayuda Mutua (ASAM) de Madrid, ha resaltado que “cada vez son personas de menor edad las que, con la conjunción de diversos factores, pueden desarrollar finalmente psicosis. En las asociaciones vemos que algunos adolescentes, por ejemplo, aún no han presentado un episodio psicótico, pero sí existen indicios de que pueden padecerlo”.

A su juicio, el programa Primer paso, emprendido por esta asociación busca, precisamente, “rescatar a adolescentes en peligro de aislamiento, acoso escolar, ciberacoso o problemas familiares, y conseguir que la enfermedad no debute nunca. Para ello es necesaria la colaboración de todos y la formación educativa para las familias, que son las grandes olvidadas” y que serán el eje principal del Mapa del Paciente, otro de los proyectos de ASAM  que ayudará a las familias a saber por dónde empezar cuando existe un caso de psicosis en la familia.

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