Evalúan técnicas endoscópicas para identificar mejor el CCR

La extensión de los programas de cribado del cáncer colorrectal (CCR) mediante colonoscopias ha incrementado la detección precoz de este tipo de cáncer, el de mayor incidencia en España. De la crucial diferenciación entre pólipos benignos y degenerados, fundamentada en el criterio del endoscopista, dependerá la decisión terapéutica más adecuada para cada caso: extracción por vía endoscópica de los primeros y resección quirúrgica de los segundos.

El problema reside en un porcentaje nada desdeñable de pólipos grandes en los que esa diferenciación se hace difícil con la endoscopia convencional. “La excepción la encontramos en los endoscopistas japoneses, capaces de una mejor identificación de los pólipos malignos por dos razones: el uso de equipamientos endoscópicos de última generación y el conocimiento que se deriva de ello”, ha subrayado Ignasi Puig, endoscopista del servicio de Digestología de la Fundación Althaia, una red asistencial en la que participan la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, el Ayuntamiento de Manresa (Barcelona) y la Mutua Manresana.

Avanzar en el conocimiento de la endoscopia

Para resolver ese gap entre especialistas japoneses y occidentales, Puig coordina un proyecto de investigación internacional en el que participan endoscopistas expertos formados en Japón de centros de ese país, Estados Unidos y España. Cuentan con los equipos endoscópicos más avanzados, tanto de filtros de luz como de magnificación de la imagen, para el diagnóstico óptico de estos pólipos.

Puig es el primer autor de un estudio publicado recientemente en Gastroenterology, con datos de más de 1.600 pacientes (2.100 lesiones) recogidos por 50 endoscopistas de 17 hospitales españoles entre 2014 y 2016. Todos los pólipos tenían más de 10 mm, “ya que en los de un tamaño menor son muy bajas las posibilidades de degeneración y, además, el tratamiento endoscópico es fácil de realizar”. Los resultados mostraron que con la práctica endoscópica habitual -con imagen con filtro de banda estrecha (NBI, Narrow Band Imaging) y sin magnificación- los endoscopistas concluyen que el 87 por ciento de los casos son tributarios de tratamiento endoscópico, mientras que en el 13 por ciento restante existe incertidumbre.

Es un porcentaje de irresolución elevado en comparación con las series japonesas -donde se sitúa por debajo del 5 por ciento- y centrado en pólipos con unas características específicas. “Se trata de lesiones cuya superficie presenta nódulos, áreas deprimidas o con un patrón vascular irregular. Tres situaciones en las que acertamos poco, cosa que no les ocurre a los especialistas japoneses”.

La clave estriba en la tecnología empleada. Los endoscopistas orientales llevan más tiempo utilizando equipos avanzados, como la magnificación de 45 aumentos (dual focus) y de hasta 135 aumentos, de reciente introducción en Europa. “Estos zoom ópticos marcan la diferencia. Con el equipamiento convencional, cuando te acercas mucho al pólipo lo ves borroso, falta definición. Pero con esta gran magnificación óptica ves muy ampliados los capilares y la superficie del pólipo”.

Implicaciones clínicas de las nuevas técnicas

Estas nuevas tecnologías -que se evalúan en el nuevo estudio coordinado por Ignasi Puig- permiten predecir mejor el carácter adenomatoso o no adenomatoso de un pólipo a partir de sus características endoscópicas, lo que tiene una doble implicación clínica. Por un lado, ahorra cirugías innecesarias a los pacientes con pólipos benignos, que pueden ser extraídos sin mayor problema por vía endoscópica al ser superficiales y no infiltrar en profundidad.
Y por otro, los pacientes con pólipos degenerados –el 6 por ciento de las lesiones de más de 1 cm, según la histología- deben ser remitidos directamente a cirugía (colectomía laparoscópica). “Si de manera errónea intentamos extraer un pólipo maligno por vía endoscópica nos enfrentamos, debido a que infiltra capas más profundas del colon, a un procedimiento más complejo y con mayor riesgo de complicaciones, tanto de hemorragia como de perforación”. Además, el resultado del análisis histológico demostrará a posteriori que ha sido un tratamiento inútil, porque el paciente deberá operarse igualmente.

“En todo caso, la práctica actual es, en cierta media, un tanto caótica, porque se envían a cirugía muchos pólipos benignos y también se intentan resecar lesiones que son malignas. Y lo que ocurre en muchas ocasiones es que no disponemos de los medios para tomar la decisión correcta”.

Proyecto internacional

Es lo que trata de dilucidar el proyecto internacional de investigación coordinado desde el servicio de Digestología de la Fundación Althaia. Parte de la hipótesis de que, para endoscopistas occidentales experimentados, la precisión diagnóstica de la invasión profunda de los pólipos puede verse incrementada con el uso de NBI o de BLI –Blue Light Imaging, otro nuevo sistema de iluminación endoscópica que mejora la visualización de las lesiones- con magnificación, en combinación con cromoendoscopia con tinción de violeta de genciana en determinadas situaciones. La referencia comparativa son los resultados de la endoscopia convencional con luz blanca.

Participan expertos de centros de Japón (National Cancer Center), Estados Unidos (San Francisco Veterans Affairs Medical Center y Universidad de Carolina del Norte) y ocho endoscopistas españoles formados en Japón. Con previsión de incluir unos 1.200 pacientes, el estudio comenzó en enero y se esperan resultados para finales de 2020. El proyecto cuenta con una subvención del Fondo de Investigación Sanitaria (FIS) del Instituto de Salud Carlos III y con financiación de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva y la Asociación Española de Gastroenterología.

The post Evalúan técnicas endoscópicas para identificar mejor el CCR appeared first on Diariomedico.com.