“Financiar AP requiere un esfuerzo conjunto entre ministerio y CCAA”

4.350 millones de euros en cinco años. Es la factura que pone la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) sobre la mesa de lo que necesita la reforma de la atención primaria tras el acuerdo al que llegó el pasado mes de abril el Consejo Interterritorial, sin el aval de las autonomías gobernadas por el Partido Popular.

El presidente de Semfyc, Salvador Tranche, explica que el estudio económico, presentado durante el 39º Congreso Nacional de la sociedad, celebrado la semana pasada en Málaga, nace de un debate interno surgido a raíz de los trabajos previos para el desarrollo de dicho marco estratégico. Reconoce que en algunos aspectos es un análisis más grueso y que no se sale de lo que es el modelo actual (sobre el que todas las organizaciones profesionales coinciden en que habría que darle una vuelta), pero en última instancia lo que persigue Semfyc es dar unas cifras “para ir haciendo realidad los compromisos adquiridos en el Interterritorial”.

Evolución del gasto en personal

El componente más importante de la factura, a 870 millones por año, es el gasto de personal: 570 millones más anuales, 2.850 millones en un lustro. Porque comparando con lo que suponía el capítulo I en atención primaria en 2009, más de 8.366 millones de euros, el gasto en 2016 estuvo 11 puntos por debajo, en 7.435 millones de euros. Y el primer nivel ha salido perdiendo durante estos años, porque en la misma comparativa, el gasto de plantilla en hospital se ha quedado sólo 3 puntos por debajo, según la estadística de gasto sanitario público del Ministerio de Sanidad (ver gráfico de arriba).

Además, Semfyc defiende que hay que recuperar todo lo que no se ha financiado todos estos años, que en total equivaldría al 34% del gasto de 2009. “El impacto que esto tiene en primaria es mucho mayor; en hospital hay más gasto en pruebas o tecnología”, apunta Tranche. Otros gastos, asegura, “son imposibles de comparar debido a que con las gerencias integradas todo es mucho más opaco”. Por ello, espera que se implante lo antes posible una contabilidad analítica, como indica el plan de primaria.

El presidente de Semfyc recuerda, además, que las contrataciones han sido de peor calidad en atención primaria: según el Servicio Público de Empleo (SEPE), en 2017 sólo el 6.9% de los contratos de los médicos de Familia fueron indefinidos, frente al 9.4% para otros especialistas. Además, durante la crisis, el número de médicos en los hospitales ha aumentado de 2012 a 2017 en más de 3.600 médicos, mientras que en atención primaria hay 237 menos (ver gráfico de abajo). “Según el informe sobre el déficit de especialistas, en 2030 habrá 6.000 médicos de Familia menos y para nosotros la contratación de médicos no especialistas es una línea roja”, recalca Tranche.

Evolución del personal médico y enfermero

Otros gastos incluidos en la factura de la Semfyc son 1.250 millones en infraestructuras -“la mayor parte de los centros de salud tiene 40 años y necesitan reformas”- y 250 millones en equipamiento informático actualizado y elementos como dermatoscopios, electrocardiogramas digitales, ecógrafos, etc. Unas estimaciones que probablemente se queden cortas, teniendo en cuenta que estamos hablando de más de 300 centros de salud y 10.000 consultorios en todo el territorio.

La falta de compromisos económicos en el Interterritorial de primaria supuso una decepción para los profesionales, si bien, dentro de la crítica, Tranche se muestra comprensivo: “No podíamos reclamarle nada al ministerio, porque el 92% del gasto en sanidad depende de las autonomías”. Y el momento, “con unas elecciones generales y autonómicas cerca y, sobre todo, con los presupuestos cerrados, era muy complicado, así que se trata de una propuesta con vistas al año que viene”.

Además, Tranche apunta que la financiación de primaria no debería depender sólo de las comunidades: “Esta discriminación positiva hacia la atención primaria creemos que debería ser un esfuerzo conjunto entre el Estado y las autonomías. Hay que tener en cuenta que probablemente se trata de una inversión con un impacto muy difícil de asumir sólo por las segundas. Debería haber una partida en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para ayudas. Sin una apuesta del Gobierno nacional creemos que sería muy complicado, sobre todo para las autonomías más pequeñas. Y es probable que sea políticamente más viable”. Dichas ayudas tienen que ser “finalistas, sin trampas como la del céntimo sanitario”.

Y es que varias de las medidas propuestas en el marco estratégico de primaria van a implicar coste, incluidas las de implantación más inmediata, como la de reajustar los cupos para intentar que los médicos de Familia y pediatras no sobrepasen las 1.500 y 1.000 TIS, respectivamente.

¿De dónde ahorrar?

Es posible que alguno de los consejeros del ramo se pregunte al ver las cifras de la propuesta de la Semfyc si todo tiene que implicar más gasto. “No es fácil plantear el ahorro, y más con los presupuestos actuales”, dice Tranche. “El ámbito hospitalario ni siquiera ha llegado al nivel de 2009. No es cuestión de decir que se debe quitar de un lado para ponerle al otro, ni que pongamos unos años este dinero y luego lo quitemos; el presupuesto sanitario en conjunto tiene que ir a más. Pero en cualquier empresa al gestor se le piden medidas de eficiencia y se sabe que la eficiencia en sanidad pasa por potenciar la atención primaria”, insiste.

Por ejemplo, habría que aprovechar más las competencias y potencialidades del médico de Familia. “Una tendencia irritante es montar dispositivos específicos para la atención a domicilio, los crónicos, etc., porque tenemos mucho trabajo. Pon recursos y podremos ocuparnos de eso. Y todos, tanto primaria como hospital, tenemos que evitar los procesos que no aportan valor. Ojo, si no hay que hacerlos, no se deben pasar a otros profesionales como, por ejemplo, Enfermería”, defiende.

Salvador Tranche, presidente de la Semfyc

Uno de los aspectos en los que incidió el Ministerio de Sanidad y que además ha ocupado un hueco en el congreso de la Semfyc es potenciar la dimensión comunitaria. Tranche reconoce que falta información para calcular cómo pueden influir los determinantes sociales a la hora de hablar de gasto en atención primaria, una línea que quieren seguir explorando en el futuro.

“Un determinante social claro es la soledad. Hay un 7-8% de personas que no es no tengan a nadie de confianza con quien hablar, es que tampoco tienen una estructura familiar que pueda cuidarlas y haga ciertas gestiones cuando están en el hospital. Esa soledad tiene un impacto en la salud brutal, más que algunas enfermedades crónicas, pero eso hoy en día no lo estamos gestionando. Si la sociedad no se implica en su cuidado, esto no es sostenible. Pero el cálculo que hemos hecho es estático, porque tampoco conocemos qué impacto tendrían en el presupuesto los cambios organizativos”, explica.

Uno de los pasos que habría que dar es mejorar el registro de datos sociales y, una vez analizados, intentar poner medidas para solucionar este tipo de situaciones, si bien Tranche incide en que la solución no siempre está en el SNS. “Tendemos a sanitarizar todos los problemas que detectamos y no es bueno, y, por ejemplo, a la hora de realizar actividades comunitarias, deberían liderar actores sociales, no el médico”.

Otra vía a explorar sería la desmedicalización de la sociedad. “Estamos aún en la fase del mensaje mediático, transmitir que no hay que buscar soluciones clínicas para todo. Eso tiene su impacto en la consulta de primaria, porque muchas veces la sanidad se entiende como un bien de consumo”.

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