Francisco Aceituno, farmacéutico: “El médico viene dos veces por semana; aquí sólo estoy yo”

En Villel de Mesa (Guadalajara) no ven al médico ni al enfermero a diario. El consultorio abre sus puertas sólo dos veces por semana. Y, entretanto, sus escasos 200 habitantes envejecidos, crónicos, polimedicados y, con frecuencia, solos, tienen como único referente sanitario a Francisco Aceituno, que regenta la botica del pueblo desde hace 11 años. Actúa de primer filtro, porque su presencia -vive en el piso de encima de la botica- atrae por sí sola a los pacientes incluso cuando tiene la persiana echada.

“Hago sistemas personalizados de dosificación, seguimiento control de adherencia… Y no hago control de glucemia pero si hace falta en un caso de urgencia pues lo hago: hablo con el médico y vemos que no tiene sentido mandar a 40 kilómetros a un paciente de 80 años que a lo mejor no tiene quién le acompañe o cómo ir”.

No teme asumir responsabilidades que le puedan ser ajenas; “hablo con frecuencia con el médico. Es una relación fluida, que ha surgido de la propia necesidad, es imprescindible y creo que nos apoyamos mutuamente”. Con todo, sí ve necesario mejorar el acceso del boticario a información “porque, por ejemplo, cuando la prescripción caduca ya no la veo en el sistema de receta electrónica”.

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