“Hemos reducido entre el 7 y el 10% las visitas presenciales”

La compañía de tecnología sanitaria Medtronic ha puesto en marcha en España un proyecto pionero a nivel europeo, llevado a cabo a través de un concurso de compra pública innovadora. Es un programa en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), que lleva funcionando ya tres años, para gestionar con mayor facilidad de forma remota a pacientes cardiacos con desfibriladores automáticos implantables y resincronizadores cardiacos.

“Son dispositivos que transmiten la información del paciente a una plataforma web para que el hospital acceda a ella de forma remota sin tener que pasar por consulta”, explica a Diario Médico Rafael Moreno, responsable de Digital Health de Medtronic Ibérica. Y añade: “Con ello se logran dos cosas: por un lado, evitar visitas cuando no son necesarias; de hecho, hemos reducido las visitas presenciales entre un 7% y un 10%, logrando así un menor consumo de recursos para el hospital. Por otro, adelantarnos a eventos con mayor rapidez, ya que estos aparatos envían alertas al hospital cuando detectan anomalías”.

“La conectividad con sistemas hospitalarios es esencial, y a veces, cuando se introduce una nueva tecnología, ese punto se descuida”

Cuando se da este último caso, el hospital se pone en contacto con el paciente para saber con mayor detalle cuál es el motivo del evento y cómo se puede solucionar o controlar. “Normalmente lo primero que se hace es analizar el motivo de la alerta para ser conscientes de la urgencia que supone. Por ejemplo, si la notificación llega porque el dispositivo está bajo de batería no es necesaria una intervención inmediata, aunque el hospital debe saberlo para programar un recambio del dispositivo”, asegura Moreno.

Por otra parte, si fuese necesario y si lo solicita el especialista, el paciente puede realizar transmisiones puntuales para ver cómo evoluciona su situación antes de pasar por consulta. “Este envío de información normalmente es automático, se realiza cada cierto tiempo según lo pautado por el hospital, pero el paciente cuenta con una aplicación conectada a su dispositivo con la que puede realizar esas transmisiones de forma manual”, apunta el portavoz de Medtronic Ibérica.

Eliminar barreras

Según su experiencia, en el mercado español se han puesto en marcha ya un buen número de programas de monitorización, pero muy pocos terminan sirviendo de apoyo para eliminar determinadas barreras tecnológicas. “Estamos ofreciendo capas de interoperabilidad con el sistema de historia clínica electrónica en el hospital, siempre buscando que la tecnología esté bien ligada con el proceso asistencial. De esta manera se pueden manejar muchos más pacientes con los recursos habituales”, afirma.

Y lo explica con un ejemplo: “Cuando empezamos con este programa en 2008, los hospitales tenían unos 30 pacientes, una cifra fácil de manejar. Ahora se ven hasta 800 por centro, demasiados para monitorizarlos de forma individual. Por eso hemos puesto herramientas digitales adicionales que ayudan a los servicios de cardiología a digerir toda la información y a poner el foco en el paciente que tiene mayores necesidades de atención inmediata”.
Desde su punto de vista, muchos de los proyectos relacionados con herramientas digitales que se han lanzado han terminado desechándose porque no consiguen introducirse de lleno en el proceso asistencial. “No sólo en España, en toda Europa. Normalmente son herramientas aisladas que obligan a los profesionales clínicos a utilizar una plataforma en concreto sin conectividad con los sistemas que funcionan en su centro, como el de la historia clínica electrónica. De esta manera, como cada una funciona de manera independiente, el especialista se ve obligado a introducir datos en dos bases de datos diferentes, duplicando el trabajo.

Además de este programa, que también podría aplicarse a marcapasos y holters en un futuro, Medtronic tiene otro proyecto en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid), financiado por la Unión Europea. “En este caso se está haciendo con bombas de insulina en diabetes. Funciona un poco diferente, ya que los pacientes tienen que hacer una descarga de la información del dispositivo que posteriormente harán llegar al endocrino de forma remota. El objetivo es que el especialista pueda tener a mano de forma sencilla toda la historia glucémica del paciente, con una evolución detallada del último mes”, explica Moreno.

Estratificación

El consorcio que lo ha puesto en marcha está formado por el Servicio Madrileño de Salud (Sermas), la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad Politécnica de Holanda y Medtronic. “La selección de participantes se hizo en marzo. De momento, tenemos un buen número de pacientes y estamos aplicando algoritmos para la estratificación de personas en riesgo”.

Por otra parte, la compañía está pendiente de nuevos concursos de compra pública innovadora, “que principalmente se van a dar en Cataluña por los procesos de consultas abiertas al mercado que se abrieron a principios de verano. Es decir, el hospital que desee contratar un servicio para cubrir una necesidad no resuelta de forma innovadora envía un cuestionario. Lo abre al mercado para que cualquier actor interesado ofrezca su visión para solucionar su problema, sin ninguna vinculación contractual. Algo que suele finalizar con la puesta en marcha del concurso público meses después”.

Según Moreno, en el caso del concurso que se está desarrollando en el citado centro barcelonés una parte de los pagos está ligada al cumplimiento de ciertos indicadores. “La mayoría están enfocados a la utilidad clínica y a una mejora en la eficiencia del sistema”, apunta. En su opinión, y mirando a largo plazo, este tipo de tecnologías se dirigen “hacia una gestión completa remota del paciente”.

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