Implantan el segundo corazón artificial total en España

El Hospital Universitario de Bellvitge (HUB) ha implantado el segundo corazón artificial total (CAT) en España. La implantación, que se realizó el pasado mes de mayo, tuvo como receptor un varón de 30 años con miocardiopatía de larga evolución, fallo de ambos ventrículos e hipertensión pulmonar grave. Estas afectaciones le impedían ser candidato a un trasplante cardiaco o a recibir una asistencia ventricular mecánica, ya que este tipo de soporte circulatorio sólo sustituye la función de uno de ambos ventrículos.

La experiencia adquirida en su intensa actividad trasplantadora (25 trasplantes cardiacos en 2018) y de implantación de asistencias ventriculares mecánicas, tanto de corta como de larga duración, ha permitido al Área de Enfermedades del Corazón del centro abordar este tipo de intervención, la segunda tras la llevada a cabo por la Clínica Universitaria de Navarra en septiembre de 2016.

“La diferencia con los dispositivos de soporte que hemos implantado hasta ahora es que este sistema sustituye totalmente la función cardiaca, pero también las estructuras anatómicas, ya que se sustituyen los ventrículos por un sistema artificial que hace las funciones necesarias para mantener la circulación”, ha explicado Albert Miralles, jefe de Servicio de Cirugía Cardiaca del HUB.

Técnica de implante

La técnica de implante del CAT (modelo SynCardia) es similar a la de un trasplante, “aunque presenta una serie de peculiaridades que aumentan su complejidad”, ha advertido Daniel Ortiz, cirujano cardiaco del hospital. La principal diferencia es que se hace una resección de los dos ventrículos y se dejan intactas las aurículas, mientras que en el trasplante sólo se deja la parte posterior de la aurícula izquierda y se extirpa completamente la derecha, elementos que son sustituidos por el corazón donante. La otra peculiaridad es la sutura de las aurículas, “que debe ser muy meticulosa y precisa, ya que, debido a la rigidez del dispositivo que implantamos en la cavidad torácica, van a estar en una zona no accesible con posterioridad”. La duración de la intervención ha sido también parecida a la de un trasplante, en torno a 7 horas, con 180 minutos de circulación extracorpórea.

Fabricado en poliuretano, el CAT incluye dos ventrículos artificiales que sustituyen a los extirpados y se conecta mediante dos tubos a una consola portátil externa. Los impulsos que se generan en esta unidad de control se transmiten, por un sistema de neumático de aire y vacío, a los ventrículos artificiales que activan el mecanismo de bombeo de la sangre.

El CAT, la única alternativa

Los expertos han subrayado que el CAT era la “única alternativa” para este paciente y que el objetivo del implante es que “pueda llegar a ser candidato a trasplante, el mejor tratamiento en estos casos”. José González Costello, cardiólogo de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca Avanzada y Trasplante Cardiaco del HUB, ha explicado que las asistencias ventriculares mecánicas son un soporte circulatorio como puente a un trasplante o como terapia “de destino” (definitiva). Sin embargo, el paciente implantado era “un caso especial”, puesto que al fallo del ventrículo izquierdo (que suplen las asistencias ventriculares) “se sumaba el fracaso ventricular derecho y una hipertensión pulmonar grave”.

Esta hipertensión es una contraindicación del trasplante, “ya que de realizarlo existiría una elevada posibilidad de claudicación del ventrículo derecho y de trasplante fallido”, ha precisado Miralles. Es por ello que el CAT era la única alternativa en este caso, al dar tiempo a una posible normalización de la tensión arterial pulmonar y poder pasar a ser candidato a trasplante. Por el momento, el paciente está en la UCI del centro, recibiendo fisioterapia y tratamiento rehabilitador. Posteriormente pasará planta, y de ahí a su domicilio. “Tendremos que esperar un mínimo de 3 meses y ver cómo está su presión pulmonar antes de estar en disposición de pasar a trasplante”, ha afirmado González Costello.

En Estados Unidos y en otros países occidentales es mucho más habitual el CAT -al tiempo que su indicación es más amplia-, puesto que su disponibilidad de órganos es más baja que en España, líder mundial en donación. En nuestro país suele ser suficiente el empleo de asistencias ventriculares de corta duración como puente al trasplante. Ese es también el objetivo en los cerca de 1.500 pacientes con CAT en todo el mundo, aunque existen casos de supervivencia con el dispositivo por encima de los 4 años.

Según el registro estadounidense, “del 60 al 70% de los pacientes con un CAT sobreviven al año, ya sea con el sistema o porque han accedido a trasplante. Teniendo en cuenta que la alternativa es el fallecimiento en todos los casos, es evidente que los resultados de este procedimiento son buenos”, ha remarcado Albert Miralles.  

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