La adquisición de habilidades, prioritario para prevenir el suicidio en jóvenes

Hoy se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, promovido por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), entidad que calcula que   cada 40 segundos en el mundo una persona se quita la vida “voluntariamente”. Además, por cada persona que consuma el suicidio hay otras 20 tentativas que no han tenido éxito.

Francisco Villar, psicólogo clínico y responsable de la Unidad de Conducta Suicida del Servicio de Salud Mental del Hospital San Juan de Dios, en Barcelona, ​​ha estudiado más de 800 casos de menores que han presentado una conducta suicida y que han sido atendidos en los últimos años en el centro, para determinar cómo se puede avanzar en el tratamiento de estos jóvenes para evitar que reincidan. El citado hospital atiende cada año una media de 250 jóvenes que presentan un alto riesgo de suicidio, ya sea porque tienen ideas de muerte o suicidio, porque han pensado un plan para quitarse la vida o han hecho alguna tentativa de suicidio.

El seguimiento debe ser riguroso

En estos estudios, que forman parte de la tesis doctoral que el experto ha presentado en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha clasificado a estos jóvenes en tres grupos. El grupo más numeroso, que representa el 60 por ciento del total, está formado por jóvenes que presentan problemas vitales y conductuales de largo recorrido (desadaptación, fracaso escolar, problemas familiares, entre otros). El segundo grupo, formado por un 30 por ciento de los casos, son adolescentes que sufren trastornos de salud mental graves y el restante 10 por ciento son jóvenes que, sin presentar problemas mentales ni haber dado señales de riesgo en su trayectoria vital, intentan suicidarse como respuesta a un evento vital estresante. Del total de pacientes atendidos, un 9 por ciento de los casos intenta suicidarse de nuevo en un plazo de tiempo de 6 meses después del alta hospitalaria.

Estos resultados resultan especialmente útiles para los profesionales de salud mental que atienden a estos jóvenes ya que evidencian que es especialmente necesario extremar las medidas de seguridad y la atención, en el seguimiento posterior al intento de suicidio, en los jóvenes que presentan el siguiente perfil: rasgos desadaptativos de personalidad, chicos con problemas de gestión de las emociones y de las relaciones, tanto con otros como con ellos mismos, lo que presentan antecedentes de problemas de salud mental en la familia  o antecedentes o presencia de autolesiones.

Los resultados de esta investigación muestran que, contrariamente a la creencia actual, la depresión no se revela como un factor predictor de reintentos de suicidio y parece estar más relacionada con la ideación de muerte que con las tentativas. Es por ello que en la adolescencia, la promoción de tratamientos orientados a la adquisición de habilidades (gestión emocional, habilidades sociales, resolución de conflictos, entre otras) podría ser clave en la prevención de la conducta suicida.

Incremento silencioso

En España, se suicidan unas 10 personas al día, que corresponden como media a 7 hombres y 3 mujeres.

Las tasas de suicidio entre los más jóvenes se han incrementado en las últimas décadas. En España son la tercera causa de muerte entre los 15 y 29 años, solo superada por accidentes y tumores.

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