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La coordinación entre profesionales, clave en el manejo de la disfagia

La coordinación entre profesionales de la nutrición y la dietética, la psicología, la enfermería y la logopedia, y la interacción de todos ellos con los pacientes, son claves para un mejor manejo de la disfagia, y precisamente con este objetivo Nestlé Health Science ha impartido un curso sobre el Abordaje Nutricional a través de la Alimentación Básica Adaptada en los distintos perfiles de pacientes con la citada patología. Como objetivos adicionales, el curso propuso discutir el rol de la alimentación básica adaptada (ABA) como una vía segura para individuos en diferentes escenarios clínicos y con requerimientos y necesidades diversas, e identificar a los pacientes que son candidatos idóneos para recibir ABA. Bajo la coordinación de María Lecha, Dietista-Nutricionista clínica de la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Moisès Broggi, en Sant Joan Despí, Barcelona, se revisaron y actualizaron los conocimientos del manejo dietoterápico orientado a mantener o mejorar el estado nutricional y reducir complicaciones en pacientes con disfagia, un problema que aparecen en un 12%-13% de los pacientes hospitalizados, un 27% de los pacientes ingresados en centros especiales de rehabilitación y un 35% en centros geriátricos.

Así, Lecha presentó al paciente con disfagia como paciente en riesgo de desnutrición y aportó un dato revelador: se estima que hasta el 83% de los pacientes alimentados con dieta triturada convencional no llegan a alcanzar los requerimientos nutricionales. La ABA, elaborada mediante preparados alimenticios que por sus características nutricionales definidas y variedad de sabores permite integrarla en las dietas del paciente con disfagia para mantener o mejorar su estado nutricional minimizando las complicaciones respiratorias, está indicada en personas con dificultad de deglución, masticación, formación del bolo, duración prolongada del tránsito oral, etc. Casi el 20% de las dietas hospitalarias son ya con textura modificada.

Tratamiento emocional

Por su parte, Gemma Peralta, psicóloga clínica de la fundación Rossend Carrasco i Formiguera, de Barcelona, defendió la necesidad de tratar los aspectos emocionales de la ingesta en la disfagia, expuso cómo intervenir a nivel emocional y la importancia de tratar con la familia. Los alimentos tienen componentes sensoriales que influyen en su elección por parte de quien los consume. Hay unas preferencias sociales y una tendencia a elegirlos a través del gusto y no racionalmente por los beneficios que aportan. El paciente con disfagia tiene que llevar a cabo un aprendizaje impuesto, involuntario, en medio de un mar de emociones (después del diagnóstico de una enfermedad) que normalmente dificulta ese aprendizaje. “No es lo mismo introducir un cambio alimentario de forma voluntaria que en el contexto de la imposición externa por cuestiones de salud”. El profesional tiene que entender sus necesidades preguntándole cómo afecta en su día a día, cómo vive la situación… “Muchas veces interpretamos, no escuchamos”. La disfagia aumenta el riesgo de desnutrición y deshidratación, pero también conlleva ansiedad, impacto en su calidad de vida.

Elena Moreno, Dietista-Nutricionista y Tecnóloga de los Alimentos, del Servicio de Centros de Personas Mayores dependientes de la Consejería de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, expuso la importancia de un contar con nutricionista en los centros de mayores, para la dispensación de alimentos de la mejor manera posible. “En las residencias tenemos personas mayores con un nivel de dependencia muy elevado, pluripatológicas, que implican un trabajo a nivel dietoterapéutico muy importante. Han perdido la capacidad de alimentarse, de elegir lo que quieren comer, cuándo lo quieren comer, cómo y dónde. Lo tenemos que elegir nosotros por ellos. Tenemos la responsabilidad de que esa elección sea acorde a sus gustos, a sus preferencias, a sus necesidades. Hay que dignificar la alimentación, ofreciendo platos visualmente atractivos, con sabores y olores reconocibles, triturando por separado y montando el plato con un aspecto similar al original, con las texturas adecuadas. Si no intentamos satisfacer a la persona, habremos fracasado” afirmó.

Pacientes neurológicos y oncológicos

Rosana Ashbaugh, enfermera de la Unidad Funcional de Disfagia Orofaríngea del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, Madrid, hizo hincapié en que no todos los pacientes neurológicos ni las disfagias son iguales. En el ictus, la disfagia es muy frecuente y puede ocasionar muchas enfermedades respiratorias, y también desnutrición, pero es una disfagia que se puede recuperar. El paciente con enfermedad neurológica degenerativa tiene un tipo de disfagia distinto, ya que va a evolucionar a peor y es muy dinámico. “Hay que hacer coincidir el grado de la disfagia con la nutrición y la rehabilitación, si es candidato a ella, y reevaluar continuamente. Primero vamos a tener en cuenta la seguridad y después la eficacia de la deglución. La ABA es una herramienta valiosa porque es muy definida en nutrientes y reológicamente segura, esa textura se va a mantener durante el proceso de la deglución”, según Ashbaugh.

María José Sendrós, Dietista-Nutricionista clínica de la Unidad de Nutrición Clínica y dietética del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona), en su ponencia sobre disfagia orofaríngea aguda de causa oncológica, aclaró que es muy importante la situación del tumor: si las lesiones son en la zona oral, darán lugar a unos déficits tanto de masticación como de propulsión del alimento, si son en la faringe, el tipo de alteración será una penetración de los alimentos en la laringe o aspiración traqueal. También se da disfagia en cáncer de otras localizaciones, neoplasias espinales que presionan el nervio a nivel faringe, neoplasias en la zona del tórax que puedan comprimir nervios recurrentes laríngeos. En cánceres de cualquier localización en estado avanzado el riesgo de disfagia es importante, a veces como efecto secundario de tratamientos como radioterapia y quimioterapia.

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