La falta de información y de incentivos limitan el uso de biosimilares

La capital holandesa, Amsterdam, ha acogido este jueves y viernes la 17ª Conferencia sobre medicamentos biosimilares. El lema del encuentro fue “un viaje compartido para el acceso”, con el afán de implicar a todos los agentes: pacientes, industria farmacéutica, médicos y pagadores.

Erin Federman es directora del comité de acceso al mercado de la patronal europea de biosimilares y responsable de la unidad de biológicos de Mylan , uno de los laboratorios que patrocina el congreso. Según su criterio, es fundamental que los gobiernos europeos “adopten las políticas adecuadas y a largo plazo que fomenten una competencia sana y creen un mejor entorno de consumo. Así, se garantizará que la siguiente generación de biosimilares pueda llegar a los pacientes porque las políticas a corto plazo pueden llegar a causar desabastecimiento”.

Los países que más están apostando por estas políticas son Noruega, Dinamarca, Suecia y Reino Unido. En España, servicios autonómicos como Andalucía, Galicia y Cataluña también han establecido una serie de políticas para incentivarlos. Marta Pastor, economista de la salud del CatSalut, ha detallado las iniciativas de su departamento para fomentar su consumo. La media de consumo en las 17 comunidades autónomas es del 14,1% y Cataluña ocupaba en 2017 el penúltimo lugar, con el 9,1%.

En España su uso es algo menor que en otros países, y se da de forma bastante heterogénea entre especialidades y autonomías

“Hemos impulsado diferentes políticas: las guías de práctica clínica recomiendan el uso de biosimilares en los nuevos pacientes, utilizamos indicadores para el seguimiento del consumo de biosimilares y existen tarifas planas para pagar determinadas terapias en nuevos pacientes, considerando el coste de los biosimilares. Según datos de finales de 2018, hemos logrado aumentar dos puntos, hasta el 11,1% y seguimos trabajando para crecer más, con políticas a largo plazo”, ha anunciado. 

La intercambiabilidad es uno de los debates constantes en este ámbito. Ruth Lopert, analista de políticas sanitarias de la división de salud de la OCDE, ha recalcado que las consideraciones clave “están relacionadas con eficacia, seguridad e inmunogenicidad, por lo que las determinaciones en cuanto a sustituciones deberían realizarlas los reguladores más que los pagadores. Y deberían aplicarse de manera uniforme”. Desde su punto de vista, el futuro pasa por la implementación de indicadores de calidad y un uso racional de la prescripción tanto de fármacos como de biosimilares.

Fomento del tratamiento precoz

Fernando de Mora, profesor de Farmacología en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha participado como moderador de una mesa redonda que ha reunido a portavoces de diferentes especialidades como gastroenterología, dermatología, oncología y endocrinología. En su opinión, es evidente que, tras más de doce años, “el modelo europeo regulatorio de biosimilares funciona”, ya que no se ha registrado, en este periodo de tiempo, ninguna alarma ni desde el punto de vista de eficacia ni desde la seguridad.

“Además, como es obvio, ha beneficiado a muchos más pacientes porque es un hecho que han podido acceder a terapias biológicas. Y a un coste menor, lo que tiene muchas implicaciones: no solo es una cuestión de ahorro. Ahora, se puede tratar a los pacientes antes. O se les puede tratar porque tienen una enfermedad moderada y antes no se podía hacer por el precio de los fármacos biológicos. O puede ayudar, a lo largo de los próximos años, el curso de la enfermedad: el hecho de que haya más pacientes tratados, hará entender mejor cómo funcionan estos tratamientos.  Los prescriptores piden sobre todo que se les forme y participar en las decisiones. La comunicación entre los diferentes agentes debe ser fluida porque, a medio y largo plazo, el conocimiento es lo que genera confianza”, ha recalcado.

La media de consumo de biosimilares en España es del 14,1%. Las regiones tratan de crecer, como Cataluña, que pasó en un año del 9,1% al 11,1%

Según Regina Múzquiz, directora general de la patronal española BioSim, la situación en nuestro país es inferior a la de países de nuestro entorno. “Pero debe diferenciarse entre atención primaria y especializada: de momento, en hospitales estamos muy por encima. Y debe diferenciarse del tipo de molécula y de comunidad autónoma. Pero vamos avanzando con buen pie y esperamos que, en breve, este movimiento imparable alcance muchas más cotas de participación”, ha indicado.

Desde su punto de vista, es fundamental realizar benchmarking entre las diferentes comunidades autónomas “y reducir así las disparidades y comprobar qué políticas son más favorables al aumento de la penetración de los biosimilares en el Sistema Nacional de Salud. De hecho, este ejercicio de comparación sí funciona en Europa. Y las prácticas exitosas de un país se incorporan por otros a sus políticas”.     

Chrys Kokino, responsable global de la división de biológicos de Mylan, ha puesto de manifiesto que cada lanzamiento de un biosimilar permite doblar e, incluso, triplicar su uso. “Así, existen más opciones de tratamiento para los pacientes y a un precio más asumible. Otro aspecto importante que no debe olvidarse es que se fomenta la libertad del paciente para tener opciones de elección”, ha recordado.

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