La felicidad o la belleza no se miden por el número de ‘likes’

PREGUNTA. En el libro, Joel Prieto (Universidad Internacional de La Rioja); Ana Pérez (CEU- UCH); Javier García González (CEU-UCH); y Carlos Fanjul (Universidad Jaume I) y usted analizan las consecuencias del tsunami estético de la sociedad actual. ¿En qué se centra y cuáles son las principales consecuencias?
RESPUESTA. Estamos asistiendo a un bombardeo mediático constante de iconos de belleza espectaculares, y a un reclamo publicitario elevado para consumir belleza, pero una belleza exagerada que nos incita a querer parecernos a esos iconos y a encajar en el molde estético de moda. La consecuencia principal es la generación de una excesiva preocupación por la propia imagen corporal de la persona que siente que no se ajusta a los modelos de éxito. Esta preocupación conduce a someterse a tratamientos estéticos frecuentes, a hacer dietas desaconsejables, ejercicios físicos poco controlados, etc.

P. Señalan que la preocupación por la imagen corporal, los excesos estéticos y deportivos comienzan a plantear un problema de salud pública.
R. La situación actual de presión estética se refleja en un número creciente de personas –sobre todo jóvenes- con una mayor vulnerabilidad y exposición manipulativa, que sienten insatisfacción corporal, baja automestima estética por envidia y comparación con modelos que triunfan en los mass media y en las redes sociales. Algunos inician itinerarios arriesgados para parecerse a esos ídolos, sometiéndose a comportamientos alimentarios y a ejercicios físicos que pueden acabar en trastornos, obsesiones, depresión, ansiedad, dismorfias corporales, etc.

“La actual ‘presión estética’ conduce a iniciar itinerarios arriesgados que pueden acabar en trastornos físicos y psíquicos”

Emilio García Sánchez, profesor de Bioética en Ciencias de la Salud de la Universidad CEU-Cardenal Herrera de Valencia.

P. ¿Cree que hay una conciencia real del problema a nivel institucional, de la propia sociedad o de los profesionales de la salud?
R. No toda la que debiera. Para abordar este problema social e intentar reducirlo debería intervenirse de modo multidisciplinar. En primer lugar, generando una mayor concienciación en las familias y colegios, y luego pidiendo al mundo de la publicidad, la moda y los medios de comunicación que no difundan modelos estereotipados que son inalcanzables para la mayoría de la gente joven. Igualmente, las clínicas estéticas podrían contribuir también en sus publicidades, no reproduciendo el icono de moda que representa una belleza que no es real y que es causa de sufrimiento.

Y los médicos estéticos, aunque muchos lo van haciendo, deberían insistir con mayor objetividad en que las operaciones estéticas no son fáciles, rápidas y sin riesgos. Sería también recomendable exigir un estudio psicológico a los que quieran someterse a cirugías estéticas invasivas, para discriminar posibles tendencias o síntomas de dismorfia corporal, obsesiones, baja autoestima y depresión. Este tipo de cirugías no solo tienen riesgos físicos, sino también psíquicos, que podrían agravarse si se opera a pacientes con problemas psicológicos no diagnosticados.

P. Además de advertir de trastornos como la anorexia, la bulimia y la vigorexia o las webs tóxicas, también plantean recomendaciones para la búsqueda de una belleza más real…
R. Se trata de recomendaciones como no medir la felicidad o el bienestar estético por el número de likes de las fotos que subimos a las redes sociales; descubrir que todas las personas son hermosas por el solo hecho de ser personas; reconocer que tu cuerpo es el mejor de los vestidos, que nunca pasa de moda; no mirar fotos trucadas y quedarse embobado, sino rostros de carne y hueso, que son los que de verdad impactan y seducen, los que enamoran, etc. También planteamos que se puede abandonar Instagram y Snapchat y sentirse libre, abandonando la ilusión estética virtual y viviendo en la verdad de la belleza real; que hay que hacer deporte, pero con moderación y asesoramiento de expertos, sin obsesionarse: no podemos imitar por lo general a los atletas de élite. Proponemos también fomentar y reconocer la diversidad corporal, para así contrarrestar el canon de belleza femenina asociado a la delgadez y el masculino asociado al modelo fitness musculado. Y más educación en las familias, para advertir a los menores de los riesgos de exponer fotos íntimas o de acceder a determinados lugares de la red que les pueden dañar. La educación en valores, el diálogo y la confianza con nuestros hijos siguen siendo la mejor herramienta para prevenir este y otros riesgos.

“Hay que fomentar y reconocer la diversidad corporal para contrarrestar los cánones de belleza actuales”

P. ¿Cómo prevé que evolucione la situación?
R. Actualmente estamos recogiendo la mala cosecha de años de descuido y de poca atención a este tipo de problemas derivados de una obsesión por modelos de belleza irreales. Aun así, estamos empezando a notar una mayor concienciación por parte de empresas de moda y de publicidad, instituciones educativas y sanitarias para frenar la difusión de mensajes estéticos con alto poder manipulativo, que no se corresponden con la dignidad humana.

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