“La hidroxicloroquina es probablemente la terapia que más se investiga en Covid-19”

Inmunología
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Encuentro organizado por Fedefarma
Ricard Cervera, jefe de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic del Barcelona.
Ricard Cervera, jefe de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic del Barcelona.

Una de las cuestiones más evidentes a estas alturas de la pandemia es que el SARS-CoV-2 no es comparable al virus de la gripe. La principal diferencia, y causa de su alta carga de morbimortalidad, es que “entre un 5-10% de los pacientes con la enfermedad Covid-19 desarrollan una respuesta autoinmune-inflamatoria-trombótica entre moderada y grave”, en palabras de Ricard Cervera, jefe de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic del Barcelona

Cervera ha participado este martes en un webinar organizado por la cooperativa de farmacias Fedefarma que ha servido de puesta al día sobre lo que se conoce de este síndrome y de los tratamientos inmunomoduladores que administran a día de hoy en los hospitales. 

Diagnóstico

Esta segunda fase de la Covid-19 recibe varios nombres, como tormenta de citoquinas, síndrome de respuesta inflamatoria sistémica o síndrome de activación macrofágica. Aunque Cervera prefiere la definición más reciente de síndrome hiperferritinémico, ya que se caracteriza por cifras muy elevadas de ferritina. “Es una forma de remarcar que es relativamente fácil de diagnosticar con una prueba sencilla de laboratorio”. 

El conocimiento de las enfermedades autoinmunes ha posibilitado el tratamiento empírico con fármacos inmunomoduladores. “Tenemos la experiencia de otras situaciones similares de que funcionan, pero la evidencia hasta ahora es muy limitada y se requerirá de los esfuerzos combinados de múltiples centros de investigación de todo el mundo para evaluarlos adecuadamente”, enfatiza. 

Entre estos tratamientos destacan los antimaláricos cloroquina/hidroxicloroquina, que desde mediados del siglo pasado se emplean en enfermedades autoinmunes. Se sabe que estos derivados de la quinina dificultan la entrada de los virus en las células. “Esto motivó que algunos médicos chinos los empezaran a utilizar en pacientes con la Covid”. 

Desde entonces, investigadores franceses han publicado resultados alentadores en marzo y en abril, primero en 22 pacientes y después en 80, que muestran su capacidad para negativizar el virus, sobre todo en combinación con azitromicina. A estos estudios se han sumado otros que han arrojado resultados contradictorios. “La hidroxicloroquina es probablemente el medicamento que más se está estudiando en todo el mundo, y es objeto de centenares de estudios”. 

Cortisona, ‘salvavidas’

Dentro de los inmunomoduladores, la cortisona “es el medicamento que más vidas ha salvado en enfermedades autoinmunes”. Pero los beneficios de los glucocorticoides deben contraponerse a sus efectos perjudiciales, entre los que está un incremento del riesgo de infecciones

Aun así, Cervera indica que cada vez la cortisona se administra más en la Covid-19 por la importancia de atajar la inflamación. En cuanto a los estudios, “los primeros resultados sistemáticos parecen indicar que los antivirales, junto a los corticoides, reducen la mortalidad”.

Biológicos e inhibidores de JAK

Otras líneas de investigación la ocupan los biológicos, en especial tocilizumab, ya que fue objeto de uno de los primeros estudios sobre tratamientos para la Covid-19 en China que mostró beneficios claros en la reducción de marcadores inflamatorios, inflamación y mortalidad. Además, según afirma Cervera, también tiene resultados prometedores en un estudio italiano. Asimismo se investiga con los también inhibidores de la interleuquina 6 sarilumab y siltixumab y con el anti-IL-1 anakinra.

El inhibidor de JAK baricitinib ha recabado resultados contradictorios en un trabajo italiano y otro británico, “lo que demuestra lo importante que es replicar los estudios”. 

Heparina

Una característica que acompaña este síndrome inflamatorio es la alta frecuencia de trombosis. Hoy por hoy la heparina se administra a los pacientes con la Covid-19 “nada más llegar al hospital”. Y defiende: “Creemos que tiene otro efecto, no solo anticoagulante, sino inmunomodulador, ya que probablemente son trombosis mediadas inmunológicamente”. 

Por último, resalta que se investiga con otros muchos fármacos a los que se atribuyen propiedades inmunomoduladoras, como el antigotoso colchicina. También con plasmas hiperinmunes de personas que han superado la enfermedad. “Es una forma clásica de tratar enfermedades infecciosas cuando no había terapias biológicas”. 

IECA  e ibuprofeno

En otro orden de cosas, y en cuanto a los fármacos más del día a día de la oficina de farmacia, Cervera recuerda que los pacientes en terapia con IECA deben mantener el tratamiento y que, en el caso del ibuprofeno, no se ha podido demostrar que incremente la gravedad de la Covid-19.

Sin embargo, “los antiinflamatorios no esteroideos, al igual que los esteroideos como los corticoides, pueden hipotéticamente hacer crecer los virus”. Por este motivo, “desde un punto de vista general, para los síntomas inflamatorios de las virasis es mejor evitar los AINE y utilizar el paracetamol”. 

Por otra parte, dentro del catálogo de suplementos de venta libre en la farmacia hay algunos que propugnan un efecto estimulante del sistema inmunitario. “No hay ciencia de la que nos gusta a los científicos, de ensayos clínicos, que demuestre que estos productos benefician al sistema inmunitario”, asegura. “Por desgracia, ningún suplemento ha demostrado que mejore las defensas ni en situaciones normales ni de pandemia”. 

Ricard Cervera, jefe de Enfermedades Autoinmunes del Hospital Clínic del Barcelona, enfatiza la importancia de que múltiples grupos de investigación dediquen esfuerzos a la misma molécula y analiza las evidencias que existen en torno a los inmunomoduladores que se usan hoy en los hospitales. coronavirus Off Naiara Brocal Medicina Interna Farmacia Hospitalaria Farmacia Comunitaria Off