La inhibición de MYC, más cerca de la clínica

Tras años de investigación, ya se han completado las evidencias científicas necesarias para poder poner en marcha un estudio clínico en el que se evalúe el inhibidor del oncogén MYC Omomyc, el primero en bloquear la actividad de una proteína clave en el desarrollo de múltiples tipos de tumores.

Esta semana Science Translational Medicine publica los resultados exitosos de la administración de Omomyc en diferentes modelos preclínicos del cáncer de pulmón no microcítico llevados a cabo por el equipo que dirige Laura Soucek, investigadora principal del Grupo de Modelización de Terapias Anti-Tumorales en Ratón del Instituto de Oncología Valle de Hebrón (VHIO). Soucek, profesora Icrea y cofundadora y directora ejecutiva de Peptomyc S.L. (spin off del VHIO), declara rotunda: “Por fin tenemos un péptido inhibidor de MYC que puede utilizarse en pacientes”. La investigadora ha trabajado desde su etapa de estudiante en la consecución de una molécula que actuara frente a MYC. “Demostramos que atacar al oncogén MYC podría ser una estrategia disruptiva en el tratamiento del cáncer. El hecho de que esté compartido en todo tipo de cáncer y que sea absolutamente necesario para su proliferación y resistencia a los tratamientos, lo convertía en una diana totalmente apetecible”.

La proteína MYC tiene un papel importante en la regulación de la transcripción génica. Cuando empezaron a trabajar en estrategias para su inhibición, una de las preocupaciones eran los efectos derivados de interferir en este gen en tejido sano, “pero vimos que el papel de MYC en la célula normal no es absolutamente necesario, la célula sobrevive”. Otro escollo importante es que MYC se encuentra en el núcleo celular y la mayoría de los abordajes convencionales no lo alcanzan. Una de las ventajas de Omomyc es que es un péptido con capacidad de penetración celular y nuclear. “No nos lo esperábamos con péptidos tan grandes; hay que tener en cuenta que es un péptido recombinante, de más de 90 aminoácidos, casi podría decirse que es una miniproteína”. Soucek recuerda que las moléculas pequeñas no han demostrado funcionar contra MYC, al ser una proteína intrínsecamente desordenada. “Nosotros utilizamos estas miniproteínas, que interaccionan mejor con MYC y consiguen de forma específica la inactivación del gen, de manera que no puede funcionar como factor de transcripción”.

Omomyc redujo el volumen y crecimiento de los tumores en modelo murino.

Omomyc redujo el volumen y crecimiento de los tumores en modelo murino.

En el estudio que ahora publican refieren datos de los diferentes modelos experimentales del cáncer de pulmón no microcítico: líneas celulares de tumores humanos; modelos de ratón en los que el cáncer se desarrolla directamente (transgénicos), y tumores humanos implantados en ratones (xenoinjertos). Si bien la vía de administración del fármaco en estos experimentos animales ha sido intranasal e intravenosa, la última es la adecuada para poder llegar a las células tumorales en todo el organismo. “Ha sido un desafío, porque en muchas ocasiones, los péptidos se destruyen en la sangre. Nuestro péptido ha demostrado ser muy estable en sangre, llega a otros tejidos por vía sistémica”.

En líneas celulares, el estudio, cuya primera autora es Marie-Eve Beaulieu, anteriormente investigadora postdoctoral en el grupo de Laura Soucek y ahora cofundadora y directora científica de Peptomyc, demostró que Omomyc penetraba en las células tumorales e inducía la muerte celular; en ratones, retrasaba la progresión tumoral, e incluso duplicaba como mínimo la supervivencia en los roedores al combinarse con el quimioterápico paclitaxel.

La científica apunta que el inicio de los ensayos clínicos está planeado para 2020: “Empezaremos con el cáncer de pulmón no microcítico y con el cáncer de mama triple negativo metastásico, pero esperamos poder ampliar el estudio a pacientes con otros tipos de tumores”.

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