La inmunoterapia para el VIH avanza otro paso en dos ensayos preliminares

Dos estudios clínicos en fase Ib que aparecen esta semana en Nature y Nature Medicine arrojan resultados positivos para la estrategia que busca erradicar el virus del sida (VIH) con la administración de anticuerpos ampliamente neutralizantes; así se denomina a aquellos que se vinculan con la proteína de superficie del VIH Env, que está presente prácticamente en todas las cepas del virus.

Tras años de terapia antirretroviral (TAR), ha quedado patente que este abordaje no es suficiente para eliminar la infección por el VIH. Entre esta terapia y la curación se interponen los reservorios virales latentes. De ahí que se investigue en otras opciones, como la inmunoterapia. En trabajos previos, ya se había sugerido que los anticuerpos monoclonales podrían neutralizar al virus, convirtiéndose así en unas posible alternativa a la TAR.

En el estudio que ahora publica Nature, y que han codirigido Marina Caskey y Michel Nussenzweig, de la Universidad Rockefeller, en Nueva York, evaluaron la eficacia de los anticuerpos monoclonales anti-VIH-1 (3BNC117 y 10-1074) para mantener la supresión viral y reducir la carga viral en 15 participantes.

Un cóctel de anticuerpos parece neutralizar al VIH.
Un cóctel de anticuerpos parece neutralizar al VIH.

Los pacientes recibieron tres infusiones de esta combinación de anticuerpos en intervalos de tres semanas después de suspender la TAR: recibían la infusión de anticuerpos, dos días después dejaban de tomar la TAR y entre tres y seis semanas más tarde, se les administraban infusiones adicionales. Cuatro participantes fueron excluidos del análisis porque tenían una carga viral demasiado alta después de suspender la terapia antirretroviral. Los anticuerpos ampliamente neutralizantes se asociaron con el mantenimiento de la supresión viral durante una mediana de 21 semanas (desde 5 a 30 semanas).

 

También el grupo de Nussenzweig, que previamente había comprobado la utilidad de estos anticuerpos en experimentos con primates no humanos, ha llevado a cabo otro ensayo. Según se refleja en Nature Medicine, a siete participantes infectados por el virus que no habían recibido TAR se les administró bien una o tres infusiones de la terapia combinada de anticuerpos durante un período de un mes. Como resultado, la carga viral se redujo y se mantuvo en un nivel bajo entre tres y 16 semanas, dependiendo de la carga viral inicial y de la sensibilidad viral del participante.

La terapia con anticuerpos resultó, en general, bien tolerada por los participantes en ambos ensayos. Sin embargo, los autores reconocen ciertas limitaciones en esta prometedora terapia. Por un lado, la presencia de virus resistentes a los anticuerpos o una mayor carga viral parece reducir su efectividad. “Estos dos anticuerpos no funcionan con todo el mundo”, dice Caskey. “Pero si empezamos a combinarlos con otros anticuerpos o con antirretrovirales podrían ser efectivos en más personas, algo que esperamos ver en próximos estudios”.

Nussenzweig añade que, en un futuro, la terapia con los anticuerpos podría despertar el sistema inmune del paciente. “Al igual que en algunos anticuerpos contra el cáncer, estos fármacos podrían interactuar con el sistema inmune del hospedador y potenciar la inmunidad natural”.

Además del potencial de estos anticuerpos para cambiar el tratamiento, los investigadores confían en que puedan ayudar a prevenir la infección, en el marco de una profilaxis pre-exposición (PrEP). “Si en próximos estudios se obtienen resultados similares, los anticuerpos ampliamente neutralizantes se convertirán en una alternativa de la TAR; una alternativa que sería segura y no requeriría una pastilla diaria”, concluye Caskey.

Resistencia

En un artículo en Nature, que acompaña a estos trabajos, Nancy Haigwood, de la División de Patología e Inmunología de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón, escribe si bien estos resultados invitan al optimismo, “tal entusiasmo debe atenuarse con precaución” y recuerda que los investigadores “realizaron inicialmente pruebas de laboratorio para determinar si los participantes de su estudio tenían una cepa viral que sería sensible a los anticuerpos ampliamente neutralizantes. En tres individuos en los que el nivel de virus rebrotó más rápidamente, estas pruebas de sensibilidad de anticuerpos no detectaron virus con resistencia parcial o completa a uno o ambos anticuerpos. Esto sugiere que será necesaria una prueba más sensible que la utilizada por los autores para evaluar si es probable que las personas respondan a una determinada combinación de anticuerpos”.

Haigwood confía en que estudios más amplios, con más personas, aclaren si los anticuerpos acaban con los reservorios, el gran obstáculo para la alcanzar la curación. Con todo, si finalmente se demuestra que el cóctel de anticuerpos podría reemplazar temporalmente a la TAR, estas vacaciones farmacológicas podrían contribuir a que los pacientes tratados se recuperen de la toxicidad inducida por la TAR”.

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