La innovación en procesos, una garantía para la sostenibilidad del sistema

El ecosistema sanitario -del que formamos parte los profesionales y gestores sanitarios, los pacientes y sus familiares, la industria, la oficina de farmacia o la empresas de servicios, entre otros agentes- se encuentra en un entorno cambiante, en el que las nuevas tecnologías y la digitalización nos están obligando a actualizar la manera de hacer las cosas, forzándonos a mejorar los procesos, a innovar.

En el reciente 21º Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria se debatió muchísimo, y desde diversos prismas, sobre innovación: cómo innovar, con qué herramientas innovar, para quién innovar… y, más importante: qué es innovar en nuestro entorno. Mi conclusión, tras escuchar las diferentes mesas de expertos, es que la innovación en procesos nos debe permitir, con la ayuda de la digitalización, ganar la sostenibilidad del sistema y mejorar la calidad asistencial.

Sergi Rabaza

Al final, la única innovación real es la que tiene un impacto en la calidad de vida de los pacientes y sus familiares.

Un ejemplo: datos publicados por la OMS en 2014 indican que, cada año, mueren en el mundo 7 millones de personas debido a las IRAS (infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria); en Estados Unidos son más de 200.000 muertes anuales, y en España llegan hasta las 11.000. En nuestro país, las IRAS causan un número de muertes por año superior a las que generan el cáncer de mama o el cáncer de próstata.

Hemos de reconocer que, tanto desde el Ministerio de Sanidad como desde las diferentes consejerías de Salud de las comunidades autónomas, se han puesto en marcha muchas iniciativas concretas contra este problema, involucrando en ellas a gestores y profesionales sanitarios, y con resultados diversos. No es nuestro objetivo juzgar estas iniciativas, ya que todo impulso para mejorar es loable, pero sí trasladar una reflexión común de muchos profesionales: el esfuerzo de poner en marcha y mantener estas iniciativas no siempre tiene una correlación positiva con los resultados alcanzados. Es más, en algunos casos hay verdaderas dificultades para encontrar las correlaciones que permitan comprobar si, realmente, se reduce o no el número de infecciones, que es de lo que se trata.

Sí hay conocimiento suficiente en el sistema; sí hay una voluntad real de cambio, pero también hay dos aspectos fundamentales sobre los que es necesario incidir para cumplir con éxito con el reto: ofrecer información fiable y revisar los procesos asistenciales desde la perspectiva de seguridad del paciente.

“Hay que dotar de herramientas al profesional para desarrollar los procesos e involucrarle en la consecución de resultados”

Sobre lo primero, un reconocido responsable de Medicina Preventiva explicaba, en el marco del congreso, que cuando comparaba indicadores de infecciones de su hospital con los de otros hospitales vecinos, hallaba incongruencias relevantes. Conocer y aceptar la realidad es el primer paso fundamental para poner en marcha cualquier proceso de mejora. En cuanto a la revisión de los procesos asistenciales centrada en el paciente, tras el laborioso análisis de un par de procesos asistenciales concretos (el sondaje vesical y el cateterismo venoso periférico), hemos llegado a la conclusión de que los profesionales conocen perfectamente el método de inserción de un catéter, pero no siempre saben cómo hacerlo de forma segura para el paciente.

Es evidente que la tecnología puede ayudar, pero el gran reto será la revisión de muchos de estos procesos desde la perspectiva de la seguridad del paciente, porque cada proceso tiene un vector vinculado a ella.

Implicar al profesional

Al final estamos hablando de redefinir estos procesos, dotando de herramientas a los profesionales para facilitarles su desarrollo y para formarles e involucrarles en la consecución de los resultados. Es verdad, no obstante, que resulta más fácil de escribir que de ejecutar. Una primera reflexión que van a tener que hacer las diferentes organizaciones sanitarias es la de valorar si los actuales modelos organizativos serán capaces de liderar el cambio o, por el contrario, deberán emerger otros nuevos que lo permitan.

La mejora de los procesos se va a erigir, en definitiva, como motor en la transformación del actual sistema sanitario de nuestro país, diferenciando los modelos eficientes y sostenibles de los que no lo son.

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