La oculoplástica se acerca al tratamiento estético no quirúrgico en la zona oculofacial

Aunque por definición la oculoplástica, la subespecialidad de la oftalmología que se ocupa de las afecciones de la zona periocular (párpados, órbita y vía lagrimal), es eminentemente quirúrgica y centrada en la patología funcional, la demanda de los pacientes para corregir determinados problemas estéticos oculofaciales ha acercado esta disciplina a los tratamientos no quirúrgicos.

Así se ha visto recientemente en Barcelona Oculoplastics, la cita más importante que se realiza en España en este campo, con cerca de 400 especialistas de una cuarentena de países, en la que se ha constatado el crecimiento de los tratamientos estéticos que no implican el paso por el quirófano. “Los pacientes nos demandan tratamientos sencillos, que no interrumpan su vida habitual, no comporten bajas laborales y cuyos resultados sean relativamente rápidos y, sobre todo, naturales, porque no quieren dejar de ser ellos mismos y lo que buscan es recuperar cómo se veían hace unos años”, subraya Luz María Vásquez, especialista de los departamentos de Oculoplástica y Estética y Rejuvenecimiento Oculofacial del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) y codirectora del encuentro.

Luz María Vásquez, especialista de los departamentos de Oculoplástica y Estética y Rejuvenecimiento Oculofacial del IMO.

Luz María Vásquez, especialista de los departamentos de Oculoplástica y Estética y Rejuvenecimiento Oculofacial del IMO.

Vásquez se refiere a problemas estéticos y signos de la edad como bolsas, ojeras, arrugas perioculares, exceso de piel en los párpados, flacidez periocular, pérdida de volumen facial o pómulos hundidos. Para estas situaciones se emplean métodos no quirúrgicos, como Ultherapy o la inyección de sustancias de relleno y de toxina botulínica, de los que se hicieron demostraciones en directo durante este congreso organizado por el IMO.

Ultrasonidos y sustancias de relleno

Ultherapy es un tratamiento de ultrasonidos focalizados que renueva el colágeno y genera un efecto de firmeza y tensado de la piel, lo que se conoce como un lifting no quirúrgico. “Es un tratamiento que se hace en consulta, no requiere ninguna preparación ni cuidados posteriores, y su efecto, muy natural, se alcanza entre los 3 y 6 meses”, señala la experta. La inyección de sustancias de relleno (principalmente, ácido hialurónico) se aplica en cualquier parte del rostro “para la reposición de volúmenes perdidos con el paso del tiempo, aunque puntualmente también la utilizamos para satisfacer un deseo del paciente, como puede ser un mayor volumen en pómulos o labios”. Por su parte, la toxina botulínica se emplea para relajar el músculo tratado, y así, suavizar las arrugas de expresión.

En la aplicación de estos tratamientos, en el congreso se ha recalcado la importancia de realizar un abordaje conservador, preservar los rasgos anatómicos y priorizar la seguridad. Vásquez insiste en este último punto, “porque aunque se trate de tratamientos no quirúrgicos, una aplicación incorrecta puede llevar a complicaciones”. “Por eso creemos –añade- que la zona periocular debería ser tratada exclusivamente por oftalmólogos, ya que disponemos del conocimiento anatómico de la misma, estamos más seguros que otros profesionales al tratarla y, en caso de alguna complicación, sabemos cómo corregirla”.

En este sentido, José Raúl Montes, especialista portorriqueño en medicina inyectable y remodelación facial de renombre mundial, apuntó en el congreso que “conviene controlar de forma estrecha la profundidad de las inyecciones, que pueden ser superficiales o profundas, pero nunca intermedias, para evitar así complicaciones como necrosis o la aparición de émbolos en la arteria central de la retina u en otras”.

Dejando a un lado las múltiples patologías funcionales que requieren un abordaje quirúrgico –con la ptosis (caída del párpado superior) como exponente más habitual-, Vásquez remarca que es el conocimiento del especialista en oculoplastia y estética facial el que “ante problemas estéticos, le permite dilucidar el mejor tratamiento, quirúrgico o no quirúrgico, para cada paciente, porque hay bolsas en párpados inferiores o excesos de piel en párpados superiores, por ejemplo, que obligatoriamente deben corregirse mediante blefaroplastia mientras que otros pueden disimularse bien con tratamientos no quirúrgicos”.

Técnicas quirúrgicas

Ya en el terreno quirúrgico, en Barcelona Oculoplastics se programaron debates y cirugías en directo sobre distintas técnicas quirúrgicas, entre otras, de blefaroplastia y para la corrección de cejas caídas y de ptosis. Entre estas últimas destaca el flap frontal directo, una técnica desarrollada en el IMO que, por sus ventajas, está siendo aprendida y adoptada por muchos especialistas.

Vàsquez explica que, en pacientes con muy poca movilidad del músculo elevador del párpado, las técnicas clásicas de suspensión frontal conectan el párpado con un músculo de la frente para poder bajarlo y subirlo. Esto comporta múltiples incisiones en el párpado y la frente, con sus consiguientes cicatrices, y el uso de materiales, sintéticos o autólogos, para la conexión del párpado y el músculo. “Ahora, con la técnica del flap frontal directo, la cirugía se hace con una única incisión, que además sólo se ve con el párpado cerrado, evitando otras cicatrices, y además no es necesario utilizar ningún material de conexión ajeno al organismo, con lo que también eludimos la posibilidad de rechazo. Y lo más importante: el resultado es muy positivo, tanto funcional como estéticamente”.

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