La recomendación sobre la ecografía del tercer trimestre se consolida en la semana 36

El control ecográfico de la gestación en España incluye una ecografía en el tercer trimestre de la gestación. La novedad en los últimos años es la tendencia a retrasar su realización en circustancias normales hasta la semana 36, al haberse comprobado que es en ese momento cuando resulta más efectiva para detectar alteraciones en el crecimiento del feto.

Esta ha sido una de las conclusiones centrales de una mesa redonda sobre Actualización en tercer trimestre, en el marco del XII Congreso de Atención Prenatal, organizado en Gijón por el Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Cabueñes y dirigido por Javier Arenas, jefe de sección de dicho servicio.

En países como Reino Unido no se ofrece a las gestantes de rutina una ecografía en el tercer trimestre de embarazo. En España sí y es una prueba bien asentada en el diagnóstico prenatal y control ecográfico de la gestación. Sin embargo, en los últimos años se ha visto que su realización entre la semana 32 y 34 de gestación no ofrece tanta sensibilidad como cuando se practica en torno a la semana 36.

Así lo ha señalado Nerea Maíz, de la Unidad de Medicina Fetal del Hospital Valle Hebrón, de Barcelona, quien ha destacado que esta mayor sensibilidad se ha demostrado en lo que a detección de restricciones del crecimiento como de fetos macrosómicos. “Así podemos manejar mejor este tipo de casos que presentan algunos riesgos y establecer el momento más idóneo para el parto, evaluando si conviene adelantarlo, particularmente en el caso de los fetos grandes, o no”.

En el caso de los fetos macrosómicos se ha visto que de modo general se reducen las complicaciones cuando se induce el parto entre las semanas 38 y 39.

En la misma línea se ha pronunciado José Antonio Sainz, coordinador de la Unidad de Diagnóstico Prenatal y Medicina Fetal del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla, quien ha insistido en  que todas estas consideraciones son válidas para las situaciones generales porque “las gestantes de riesgo ya las hemos detectado en los trimestres previos” .

Este especialista se refirió también a la ecografía intraparto “que ha demostrado ser útil en la asistencia al parto, particularmente en partos instrumentales o de evaluación difícil”.

Sin embargo, “su implementación es difícil dado que no disponemos de ecógrafo en el paritorio cuando se presenta la necesidad suele ser en situaciones de estrés y urgencia, sin tiempo para el traslado”.

Anomalías de la placenta

Otro de los temas abordados en la mesa redonda fue el de las anomalías de la placenta, en particular la placenta áccreta, es decir, que invade la pared del útero, una complicación infrecuente pero que cuando aparece presenta una mortalidad del 7%.

“Es una situación infradiagnosticada porque no es fácil su detección”, ha explicado Nerea Maíz, una dificultad que se atenúa si se atiende a los factores de riesgo y se realiza una búsqueda dirigida de la misma.

Los factores de riesgo más destacados son haber recibido una o más cesáreas anteriormente y tratarse de una placenta previa, es decir, que obstruye el canal del parto. “En estos casos la probabilidad de que nos encontremos ante una placenta áccreta  aumenta exponencialmente. A partir de aquí lo que debemos hacer es buscar signos ecográficos de placenta áccreta y así planificar el parto, buscando el momento adecuado, y contando con un equipo multidisciplinar para, entre otras actuaciones, anticiparnos a las hemorragias que se pueda presentar”.

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