La selección de la técnica para mover un paciente exige evaluar sus necesidades

Autocuidado
Redaccion
Trastornos musculoesqueléticos
Movilización de pacientes
La enfermería es una de las profesiones de mayor riesgo de lumbalgia

Los trastornos musculoesqueléticos constituyen un problema para el personal hospitalario, fundamentalmente para la enfermería. Está demostrado que es una de las profesiones con mayor riesgo de lumbalgia y que la causa principal son las tareas de movilización manual de pacientes, como levantarles, trasladarles y cambiarles de posición. Por tanto, para reducir las lesiones de origen laboral es esencial seguir una metodología correcta.

El documento de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ofrece las claves. En primer lugar, aconseja reducir los casos de levantamiento manual al mínimo y seleccionar la técnica correcta no sin antes evaluar las necesidades y capacidades del paciente, a quien se debe explicar primero el procedimiento que se va a seguir y animar a que coopere en la medida de lo posible. Siempre que sea factible, estas operaciones han de ser realizadas por varios asistentes, al menos dos, y antes de comenzar, uno de ellos tiene que colocarse lo más cerca posible del paciente y, si es preciso, arrodillarse en la cama.

Existen dispositivos de ayuda como la barra trapezoidal, cinturón ergonómico, tabla deslizante...

Mantener la postura correcta durante las operaciones de movilización manual resulta obligado. En concreto, antes de empezar a levantar o trasladar al paciente, el profesional debe colocarse con las piernas ligeramente separadas y con un pie un poco avanzado con respecto al otro para garantizar una base de apoyo más amplia. Durante el levantamiento debe utilizar los músculos de las piernas y las caderas en lugar de los músculos de la parte superior del cuerpo, inclinándose primero y enderezando lentamente las rodillas después. La columna tiene que mantenerse en una posición que se ajuste a su curva natural y ha de evitar sobrecargarla al estirar o doblar la espalda. Además, debe procurar en todo momento cambiar el peso de su cuerpo de acuerdo con la dirección del movimiento que realiza.

Otra recomendación es mantener bien agarrado al paciente. No sirve sujetarle sólo con los dedos, hay que hacerlo con toda la mano y localizar las zonas que permitan agarrar de manera segura. Es mejor sujetar al paciente por la región pélvica, la cintura o las escápulas, no por lo brazos o las piernas.

Es importante utilizar calzado que se agarre bien al suelo, por lo que están contraindicados los zapatos de tacón alto, los zuecos o las zapatillas. La ropa no puede ser cortapisa para los movimientos.

Solicitar ayuda, animar al paciente a cooperar y mantener la postura correcta, claves para evitar lesiones cuando se hacen movilizaciones. Off María R. Lagoa Autocuidado Autocuidado Off