La vacuna BCG de la tuberculosis se ensaya contra el SARS-CoV-2

Inmunología
soniamoreno
Aprovecha el efecto inmune indirecto
Una persona está poniendo una vacuna
Vacunación en farmacias

La vacuna centenaria de la tuberculosis BCG se administra hoy en muchos países durante el primer año de vida, y aunque dista de ser perfecta en la protección frente al bacilo de Koch, sí se ha constatado que puede tener un efecto indirecto inmunizador frente a otros patógenos.

Desde hace años, se investiga en los efectos indirectos de la vacuna del BCG. El especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Radboud, en Holanda, Mihai Netea demostró en un estudio publicado en 2018 en Cell Host & Microbe que en personas a las que se había administrado la vacuna frente a la fiebre amarilla (que también, como la BCG, contiene la forma viva atenuada del virus), se registraba una menor presencia del virus en sangre, si además se habían vacunado frente a la tuberculosis (TB).

Años antes, en 2012, ya se había mostrado en el laboratorio que la vacuna francesa producía unas sustancias inflamatorias que ayudaban al sistema inmune a prepararse frente a otras infecciones.

En España, la vacuna BCG se excluyó del calendario vacunal en 1982, salvo en el País Vasco que ha continuado vacunando a los niños hasta que la eliminó en 2013.

En 2015, el grupo de investigación traslacional de genética, vacunas, infecciones y pediatría (Genvip) dirigido por Federico Martinón en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) publicó en Clinical Infectious Disease Journal, el primer trabajo que valoraba los efectos heterólogos de la vacuna BCG en un país desarrollado.

Ese estudio se realizó cuando aún se administraba la inmunización en niños del País Vasco. Tras analizar medio millón de hospitalizaciones entre 1992 y 2001 por enfermedad diferente a la tuberculosis, concluyeron que los vacunados tuvieron un 40% menos ingresos por enfermedades respiratorias agudas y un 35,7% menos por sepsis.

Sobre ese caldo de cultivo científico, se entiende que el grupo de Netea se haya aliado con el de Marc Bonten de la UMC de Utrecht para estudiar en mil profesionales sanitarios holandeses el posible efecto protector de la vacuna BCG frente a SARS-CoV-2. La mitad de ellos se vacunarán para compararlos con la otra mitad no vacunada.

La BCG “se ha usado durante casi cien años. Es muy segura, apenas tiene unos pocos efectos secundarios”, afirma Netea a la revista científica de su universidad. El médico espera tener resultados en tres o cuatro meses.

Un protocolo similar también se va utilizar en otro ensayo dirigido desde la Universidad de Melbourne, en Australia, mientras que en la Universidad de Exeter se indagará en ese potencial efecto indirecto en los ancianos.

En Alemania, el Instituto Max Planck anunció hace unos días que iban realizar un ensayo con la candidata vacunal VPM1002, que aún se ensaya en adultos contra la TB.

El profesor Carlos Martín –cuyo grupo en la Universidad de Zaragoza es artífice de la vacuna MTBVAC en actual fase de ensayo- destaca que esta protección heteróloga de la BCG se ha observado en las vacunas vivas atenuadas, como la triple vírica y la del rotavirus.

De hecho este investigador apunta que se está estudiando la hipótesis de si uno de los factores que pueda influir en que el SARS-CoV-2 no muestre su peor cara en los niños más pequeños se deba a su contacto con las vacunas.

Al menos en cuatro países se investiga si el efecto de protección heteróloga de la vacuna BCG podría ser útil frente al SARS-CoV-2. coronavirus Off Sonia Moreno Microbiología y Enfermedades Infecciosas Investigación Off