Las características del paciente decantan el uso de cada tenofovir

Hasta este viernes se desarrolla el primer Congreso Virtual Iberoamericano en VIH-Sida, organizado por MSD en Madrid. Este evento cuenta con el aval científico del Grupo de Estudios del Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Gesida), del Grupo Español de Alteraciones Metabólicas y Comorbilidades en pacientes con el VIH (GEAM) y de Helios Salud y con el apoyo de Esther (Red de Solidaridad Terapéutica Hospitalaria contra el SIDA en España).

Es la primera vez que se organiza un encuentro virtual de este tipo en España en el campo del VIH. Entre los temas que se tratarán figura el envejecimiento en la población seropositiva, infección y mujer, consecución de los objetivos 90-90-90 de Onusida y el cribado del cáncer anal, por citar algunos.

El presidente de Gesida, Esteban Martínez, ha destacado a DM que el desarrollo virtual del congreso permite alcanzar el objetivo de llegar a la máxima población que trabaja en VIH en el ámbito iberoamericano, lo que se refleja en la cifra inicial de inscritos: más de 2.500.

Para un paciente con acceso al tratamiento, tanto en España como en otro país latinoamericano, hoy en día es esperable alcanzar la supresión virológica, ha comentado este especialista del Hospital Clínico de Barcelona. Martínez imparte una conferencia en el congreso sobre tenofovir, un fármaco muy valioso en el tratamiento del VIH,  con una barrera genética elevada dentro de la familia de análogos de nucleósidos. “Es un tratamiento con el que muchos médicos cuentan en la terapia antirretroviral (TAR). Además, tiene un efecto positivo frente al virus de la hepatitis C, lo que puede ser útil en pacientes con la infección por este virus o bien como un elemento preventivo”.

TDF y TAF

Tradicionalmente, el tenofovir disoproxil fumarato (TDF) ha protagonizado los tratamientos preferentes de la mayor parte de las guías terapéuticas. No obstante, se ha asociado a toxicidad renal y ósea. El desarrollo de una nueva formulación tenofovir alafenamida (TAF) añadía como característica positiva a la anterior versión del fármaco una menor disponibilidad de la molécula libre en plasma y, por tanto, una reducción de las eventuales toxicidades, a la vez que se aseguraba su efecto sobre las células infectadas por el virus.

En términos generales, podría decirse que una molécula es superior. Sin embargo, es una afirmación simplista, no sería correcta. En pacientes sin factores de riesgo específicos –tales como más edad, un peso bajo, función renal comprometida, empleo de potenciadores- el uso de TDF no causa un daño apreciable. Por otro lado, el TAF puede tener limitaciones como una menor experiencia en determinados contextos; es el caso, por ejemplo, en pacientes con tuberculosis, o interacciones con ciertos antifúngicos. También se ha visto, en estudios recientes, que TAF puede estar asociado a un aumento de peso, y es una relación que hay que estudiar con más profundidad”.

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