Las nuevas inmunoterapias impulsan la creación de unidades especializadas

Con la introducción acelerada de nuevas inmunoterapias para el control de las enfermedades causadas por alteraciones del sistema inmunitario, o inmunomediadas, ha cobrado mayor importancia el papel de las unidades de inmunología clínica, que por su propio carácter transversal han sabido adaptarse y añadir a su orientación eminentemente diagnóstica la supervisión y el seguimiento clínico de los pacientes sometidos a estos nuevos tratamientos.

Así ha ocurrido con la Unidad Funcional de Inmunología Clínica compartida por los hospitales San Juan de Dios (SJD) y Clínico de Barcelona, que fue creada en 2011 “para dar respuesta al aumento de la complejidad de los estudios diagnósticos, tanto funcionales como genéticos, empleados en estos pacientes, aprovechando el potencial del laboratorio del Servicio de Inmunología del Clínico”, señala Laia Alsina, coordinadora de la Unidad.

Este dispositivo transversal da servicio en SJD a más de 10.000 niños que sufren enfermedades inmunomediadas, como alergias, inmunodeficiencias primarias, autoinflamatorias o autoinmunes, que, a excepción de las primeras, la mayoría son minoritarias y a menudo están infradiagnosticadas.

Terapia celular

Ahora esta unidad conjunta se abre también a la supervisión de los nuevos tratamientos de inmunoterapia, como los más de 70 anticuerpos monoclonales aprobados y la terapia celular, tanto para estas patologías como para otras, como el cáncer. “Lo cierto –remarca Alsina- es que los avances en la investigación del sistema inmunitario ha puesto de manifiesto su clara implicación en múltiples patologías, lo que ha llevado a un boom de nuevos tratamientos y ensayos clínicos con moléculas que buscan bloquear, modular o potenciar ciertos elementos del sistema inmune”.

No obstante, a pesar de ser mucho más selectivos que los corticoides, estos nuevos tratamientos no están exentos de efectos secundarios. “Hay que tener presente su impacto en el sistema inmunitario y los efectos secundarios que se derivan, unas consecuencias que deben ser manejadas por profesionales y unidades especializadas que asuman la supervisión y el seguimiento clínico de estos pacientes”, explica esta experta.

Y pone como ejemplo el empleo cada vez más extenso de anticuerpos monoclonales (anti- interleucinas 1, 5, 6 y 18, entre otras) e inhibidores de vías inmunitarias relevantes (como de la quinasa Jak) en enfermedades reumatológicas y alérgicas, o de la terapia celular T CAR en leucemia linfoblástica aguda (LLA), que provocan inmunodeficiencia secundaria.

Un cometido para el que reivindica la figura del inmunólogo clínico -“que cada vez deberá tener mayor peso en la evaluación del impacto de las inmunoterapias”-, aun reconociendo que muchos centros carecen de este especialista, debido a la formación primordial del inmunólogo en laboratorio y su poca especialización posterior en clínica.

Unidades especializadas

En cuanto a las unidades especializadas, Alsina destaca su “carácter transversal y visión global”. La de SJD-Clínico da soporte a los servicios y unidades asistenciales de Alergología, Inmunología Clínica, Reumatología y Neuroinmunología (patología desmielinizante) en el centro maternoinfantil, pero también a la patología de adultos en el Clínico. Éste es también el centro de referencia para la transferencia de los pacientes pediátricos del SJD cuando alcanzan la mayoría de edad.

En la vertiente investigadora, desde esta unidad conjunta se llevan a cabo ensayos clínicos con anticuerpos monoclonales y terapias celulares. Con los primeros se han desarrollado seis ensayos en 2017, en alergias, reumatología e inmunodeficiencias primarias. El diseño y fabricación de terapias celulares centra la actividad de la Plataforma de Inmunoterapia, que tiene en marcha dos ensayos clínicos con tratamientos dirigidos contra el cáncer: uno con el CART-19 para la LLA y otro con una vacuna terapéutica basada en células dendríticas para el glioma pontino intrínseco difuso (DPIG), un tumor de tronco cerebral más frecuente en niños.

Asimismo, este dispositivo asistencial canaliza sus líneas de investigación a través del Grupo de estudio de enfermedades por disfunción inmune en pediatría (Gemdip), que forma parte del Instituto de Investigación San Juan de Dios y está coordinado por Jordi Antón, responsable de la Unidad de Reumatología Pediátrica. Las principales áreas de estudio del Grupo son inmunodeficiencias primarias y secundarias, enfermedades reumatológicas y terapias biológicas.

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