Los ‘daños colaterales’ en el sistema

opinión
saradomingo
'Diana', la revista de las Terapias Avanzadas
La industria está trabajando en la investigación de soluciones para la emergencia sanitaria provocada por el virus SARS-CoV-2
La industria está trabajando en la investigación de soluciones para la emergencia sanitaria provocada por el virus SARS-CoV-2

La pandemia por covid-19 ha supuesto un cambio radical en el sistema sanitario español, no únicamente por un incremento repentino en el número de pacientes que deben ser atendidos en la asistencia primaria y hospitalaria y que sobrepasan con creces la capacidad de estas estructuras, sino también por la incapacidad del sistema de asumir la atención sanitaria de los no infectados, en tratamiento activo por su enfermedad de base o a la espera de recibirlo. Se han establecido circuitos independientes para vehicular la atención de los pacientes Covid-19 positivos y para los negativos ha habido que adecuar áreas específicas de los centros hospitalarios. 

Las urgencias y cuidados intensivos han sufrido una saturación sin precedentes

Los servicios de urgencias y las unidades de cuidados intensivos han sufrido una saturación sin precedentes, un porcentaje no despreciable de profesionales sanitarios se ha infectado, y plantillas de muchas especialidades médicas y quirúrgicas se han visto restructuradas no únicamente por la falta de profesionales, sino también por la necesidad de colaborar, junto con otras especialidades, en el cuidado de los pacientes Covid-19 positivos. En resumen, cuando hablamos de la pandemia Covid-19 no únicamente debemos tener en cuenta el impacto del proceso infeccioso en los pacientes, sino también los daños colaterales que el manejo de esta pandemia ha supuesto en nuestro sistema sanitario.

Anna Sureda Balari
Anna Sureda Balari,,Jefe de Servicio De Hematología Clínica Institut Català d’Oncologia-Hospitalet. Pta del G. Español de trasplante y Terapia Celular

En el campo de la Hematología, las estrategias con alto nivel de complejidad están sufriendo, de manera especialmente dramática, los efectos secundarios de la pandemia Covid-19. Ejemplos de ello son el trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) y las estrategias de inmunoterapia adoptiva con células T, basada en modificaciones del receptor de los linfocitos T y los receptores antigénicos quiméricos (CAR). El TPH es un tratamiento potencialmente curativo en pacientes oncohematológicos. Esta actividad ha crecido progresivamente en los últimos años en España reportándose en 2018, 3.378 TPH. 

En España, existen en el momento actual ocho centros designados para el tratamiento con células CAR-T de pacientes adultos con linfoma difuso de células grandes B en recidiva o refractario o con leucemia aguda linfoblástica B (LLA-B) refractaria, así como tres centros pediátricos para el tratamiento de LLA-B refractaria. No existen aún datos sólidos publicados del efecto de SARS-COV-2 en pacientes inmunodeprimidos, ni en receptores de trasplante ni de células CAR-T. También se desconoce si la mortalidad por Covid-19 es superior. Sin embargo, estos pacientes tienen un comportamiento particular: cuadros clínicos más severos, excreción viral más prolongada, tasas más altas de progresión del tracto respiratorio superior al inferior y mortalidad más elevada. 

Es necesario un análisis del impacto de la pandemia en los programas de terapia celular

Tanto el TPH como el tratamiento con células CAR-T son estrategias de alta complejidad que requieren de la existencia de un equipo multidisciplinar para abarcar las diferentes partes del proceso, desde la preparación del paciente y potencial donante, hasta la realización del procedimiento y el seguimiento posterior. La pandemia Covid-19 ha supuesto una ralentización de ambas estrategias terapéuticas; el número de procedimientos se ha reducido con el objetivo de no incrementar, por un lado, las posibilidades de infección por Covid-19 de pacientes ya severamente inmunodeprimidos y, por otro lado, de minimizar la necesidad de utilizar recursos hospitalarios de alta complejidad (unidades de cuidados intensivos), ya de por sí saturados. La reducción en el número de profesionales cualificados para estos procesos ha contribuido también a la disminución de la actividad. 

Finalmente, a estos cambios hay que añadir, en el campo del TPH de donantes no emparentados, las dificultades asociadas por un lado a la logística de la donación: problemas de transporte por cierre de fronteras, disminución de vuelos, cuarentena de los couriers, cierre absoluto de algunos registros de donantes y saturación de los centros de colecta y, por otro lado, los relacionados con la salud y disponibilidad de los donantes. Es necesario un análisis del impacto de la pandemia Covid-19 en los programas de trasplante y terapia celular, no sólo con el análisis de la evolución a largo plazo de los pacientes infectados, sino también de los receptores de estas estrategias terapéuticas en este periodo de tiempo.

*'Diana', la revista de las Terapias Avanzadas

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