Los dos secretos de un traumatólogo ‘Ironman’

PREGUNTA. ¿Cómo nació su afición a los triatlones?
RESPUESTA. Todo empezó en el verano del año 2011. Solía jugar a fútbol sala y hacer gimnasia (antes había jugado a baloncesto federado), pero en esas fechas se cerraba el pabellón donde jugábamos y decidí empezar a correr para seguir en forma. Mi hermano, que es entrenador de alto rendimiento y profesor de CAFD en la Universidad Miguel Hernández, de Elche (UMH), al ver que se me daba bien correr, empezó a llevarme y me puso el reto de intentar bajar de 1 hora 30 minutos la media maratón. Al conseguirlo, decidimos probar en 2012 a hacer el triatlón de mi pueblo, Hellín, ya que estaba muy bien valorado por los atletas que lo realizaban. Me gustó tanto que me despertó un gran interés por este deporte, lo que unido al hechizo causado por algunos vídeos del Mundial de Ironman en Hawái, me produjo una gran motivación por practicar triatlón y por alcanzar el sueño de ir a Hawái algún día.

P. Y desde entonces, ¿cómo se está plasmando en la práctica?
R. Hemos ido generando una buena base y progresado desde triatlones de corta distancia: sprint (750 m natación/20 km ciclismo/5 km carrera) y olímpicos (1500 m/40 km/10 km) al principio, a triatlones de media distancia (1900 m/90 km/ 21 km) y Ironman (3,8 km/ 180 km/42 km) en estos últimos tres años. Por ello, siempre aconsejo contar con un entrenador, puesto que, con un entrenamiento estrictamente planificado, mi hermano ha sido capaz de sacar lo mejor de mí con el poco tiempo del que dispongo. Los principales logros deportivos han aparecido en estos dos últimos años en pruebas de larga distancia en triatlón, que son las que me permiten sacar mi mayor potencial debido a mis características físicas y fortaleza mental. Por ejemplo, en mi primer y único Ironman hasta el momento (Copenhague, 2017), conseguí finalizar en 9h21, lo cual fue sorprendente y me dejó a las puertas de clasificarme para Hawái. Posteriormente, me clasifiqué para el campeonato del mundo Ironman 70.3 (media distancia), que se realizó en Port Elizabeth (Sudáfrica) en septiembre de 2018. Allí conseguí el puesto 209 en la clasificación general de los 3.674 triatletas que habían conseguido clasificarse y finalizar, incluyendo a profesionales, siendo el décimo español en todos los grupos de edad. Además, un mes antes de este campeonato, ya conseguí clasificarme para el mundial Ironman 70.3 de este año que se desarrollará en Niza, al terminar entre los 50 primeros del medio Ironman de Gydnia (Polonia). Todo esto me ha permitido terminar como el segundo español en la clasificación mundial de Ironman 70.3 del año 2018, y en el puesto 59º mundial en el grupo de edad 35-39. Aun así, mi mayor logro es poder ver que puedo seguir mejorando día a día en este deporte.

“He conseguido terminar como el 2º español en el ranking mundial de Ironman 70.3 del año 2018”

P. De las tres disciplinas que componen el triatlón, ¿cuál es su favorita?
R. Pues me quedaría con dos: ciclismo y carrera. Son en las que más cómodo me encuentro compitiendo y donde más diferencias consigo hacer o recortar a mis competidores. Por el contrario, es difícil llegar a un buen nivel de natación sin haber empezado de niño y, aunque me esfuerce en mejorar en este sector, es mi pequeño lastre.

P. ¿Qué le aporta la práctica deportiva en su día a día como médico?
R. Pues me viene muy bien para desestresarme. Además, mi práctica habitual me permite tener una perspectiva más cercana de las patologías de los deportistas. En algunos casos les puedo sugerir que mejoren algún defecto técnico buscando un entrenador personal, realizándose estudios de la marcha, para la carrera, o biomecánicos, para la posición en la bicicleta. En muchos puede solucionar sus problemas sin precisar tratamiento médico, consiguiendo lo que es nuestro objetivo a la postre, que es la mejora del paciente.

P. Y a la inversa, ¿qué faceta o aprendizaje de su labor profesional le beneficia a nivel deportivo?
R. Principalmente dos: la disciplina y la constancia. Venimos de una carrera de seis años, el examen MIR y luego la especialización para llegar a nuestro objetivo. Eso me ha servido para ver que con trabajo y esfuerzo constante cualquier objetivo se puede conseguir. En el deporte hay mucha gente que quiere llegar al objetivo ya, como ocurre en otras facetas de la sociedad actual, y muchas veces es mejor pensar a largo plazo y hacer las cosas bien con independencia del esfuerzo y tiempo que requiera porque al final tendrá sus frutos.

P. Dentro de su práctica deportiva, ¿cuál es la prueba que le falta y querría hacer en breve?
R. Actualmente me estoy preparando para acudir al Ironman de Sudáfrica, que es el 7 de abril de este año. Me gustó la distancia y me gustaría ver si consigo clasificarme para el mundial Ironman que se realiza todos los años en Hawái. Esta prueba es a la que todo triatleta de larga distancia aspira a llegar, pero es muy difícil, ya que sólo se clasifican en una prueba cuatro o cinco personas de unas 400 que se presentan por cada grupo de edad.

“Mi práctica habitual me permite tener una perspectiva más cercana de las patologías de los deportistas”

P. Y a nivel de cirujano de trauma, ¿cuál es su principal reto?
R. En mi especialidad lo que más me gusta es poder ofrecer a los pacientes la mejor solución a su problema; eso implica intentar conocer todas las técnicas disponibles y adecuarlas a cada caso. Esto suena en principio fácil, pero en sí es un reto, bien porque no se disponga de los medios o bien porque los compañeros piensen que con las técnicas de “toda la vida” se solucionan todos los casos. En mi caso, me dedico en especial a la patología de rodilla; y estoy muy contento al encontrarme rodeado de grandes profesionales en mi servicio. Todo esto ayuda a tomar las decisiones con libertad, asesorado no sólo por la bibliografía, sino por el buen hacer y experiencia de esos compañeros. Además, contamos con técnicas avanzadas, algunas ya asentadas en nuestra unidad, como por ejemplo la navegación para las prótesis de rodilla. Aun así, no me conformo y me gusta seguir mejorando al igual que lo hago día a día con la práctica deportiva.

P. ¿Qué le transmiten sus compañeros cuando saben o les comenta de su afición?
R. Al principio siempre me dicen que estoy loco. Pero sobre todo tienen mucha curiosidad, al ser un mundo diferente al médico y que en principio parece incompatible con la profesión. Aunque como se puede ver en mi caso, con buena organización y estando bien asesorado se pueden hacer ambas.

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