Los médicos valencianos han detectado este año más de 1.000 casos de maltrato con el cribado universal de violencia de género

El Programa de Cribado Universal contra la Violencia de Género es uno de los pilares de la política general de la sanidad valenciana para combatir la violencia machista, que sufren tanto las mujeres como sus hijos e hijas y cuya protección se procura desde que en 2015 se declararan todos los centros sanitarios ‘Espacios seguros y libres de violencia de género’.

En los seis primeros meses de 2019 se ha incluido en el cribado a 53.818 mujeres -6.250 más que en el mismo periodo de 2018 (incremento del 13%)- y este resultado plasma una tendencia alcista que se aprecia claramente durante los últimos cinco años, ya que las 356.525 mujeres incluidas en total en el programa se reparten visualizando ese fenómeno: 29.480 (2015), 82.559 (2016), 93.970 (2017) y 95.645 (2018), más las del primer semestre de 2019.

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Gracias a esa labor, en lo que va de año se han detectado 1.183 mujeres víctimas de violencia de género: 1.085 casos de maltrato psicológico; 568 de maltrato físico y 114 casos en los que se detecta agresión sexual -en muchos de los casos se solapan varios tipos de maltrato en la misma mujer.

Cómo debe actuar el médico

Pero, ¿cómo funciona este programa? En esencia, las mujeres mayores de 14 años que acuden a las consultas de atención primaria o especializada por cualquier motivo pueden ser invitadas a responder un cuestionario y, en caso de que haya indicios de violencia, el personal sanitario valora la necesidad de establecer un plan específico de intervención.

Los profesionales disponen de una guía para la actuación sanitaria ante la violencia de género y una serie de de instrucciones y recomendaciones sencillas para poder detectar posibles casos de violencia machista a través de un cuestionario sencillo para detectar precozmente un posible maltrato y poder establecer un plan de intervención individualizado.

A modo de ejemplo, se pide a profesional que pregunte con regularidad “como tarea preventiva” y que esté alerta y haga seguimiento de “posibles signos y síntomas de maltrato”. Además se incide en “mantener la privacidad y confidencialidad de la información obtenida”, sin olvidar la importancia de coordinarse con otros profesionales e instituciones y registrar la atención realizada en la historia clínica “para posibilitar el seguimiento y la investigación del fenómeno”.

También se hace hincapié en cuándo preguntar y la guía señala que “al menos una vez, cuando sea factible, a solas con la mujer” y también ante cualquier situación de especial vulnerabilidad y dependencia y frente a cualquier tipo de sospecha o indicador de posible existencia de maltrato. Asimismo, se incide que en mujeres embarazadas al menos se debe preguntar una vez en cada trimestre.

Además, cuentan con una aplicación informática llamada Sivio (Sistema de información para la detección y actuación frente a la violencia de género en mujeres mayores de 14 años), que está integrada con SIA y Alta Hospitalaria. Basada en el Protocolo para la atención sanitaria de la violencia de género (PDA), contiene herramientas para la detección y actuación frente a los casos identificados. Además, aplica una lógica que facilita la toma de decisiones por parte del personal sanitario y registra la información generada. En la actualidad, según Sanidad, ya la utilizan más del 90% del personal sanitario y ha mejorado el cribado de casos de violencia de género.

Plan de Intervención

El documento también contempla un plan de intervención con dos variantes, dependiendo de si se encuentra o no en peligro extremo. En el primer caso, se debe informar la mujer sobre la situación de peligro en que se encuentra, sus derechos y recursos existentes. Además, hay que atender las lesiones física o psíquicas de forma urgente y, si se estima oportuno, derivar a otros servicios o instituciones, asegurándose del “acompañamiento de la mujer en todo momento a través del trabajador social o Cuerpos y Fuerzas de Seguridad (112)”. También es clave informar al pediatra si tiene hijos y al personal sanitaria, en caso de otros familiares dependientes. Y todo ello, al margen de otras intervenciones, debe quedar registrado.

Médicos más concienciados y mayor población cribada

A lo largo de 2018, las mujeres que participaron en el cribado representaron el 4,4% del total de la población diana (2.159.637 mujeres mayores de 14 años con tarjeta sanitaria en el Sistema Valenciano de Salud). Esta cobertura es algo superior a la alcanzada en el 2017, cuando participó un 4,1%; y notablemente superior a la del año 2016, en el que un 3,5% de mujeres se acogieron a este programa. En 2018, la mayoría de mujeres a las que se invitó a participar aceptaron ser entrevistadas en el cribado (94%) y, entre las mujeres participantes, se detectaron 2.426 casos positivos de maltrato en la Comunidad Valenciana, que supusieron un total del 2,68% del total de mujeres incluidas en el programa.

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