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Los MIR, escépticos ante el futuro a pesar del déficit de médicos

Mientras miles de licenciados en Medicina están eligiendo plaza MIR, otros tantos se preparan para su salida al mercado laboral.

Hace años, se decía que lo que esperaba al nuevo especialista era la precariedad. Una encuesta de la Organización Médica Colegial (OMC) de 2014 cifraba en un 41,3% los médicos sin plaza y con contratos de menos de seis meses. El último sondeo de 2018 baja este porcentaje a un 27,3%.

Además, hoy las autonomías están convocando oposiciones y afirman que están haciendo un esfuerzo por ofrecer estabilidad y crear incentivos para las plazas menos atractivas, mientras se cierne sobre el sistema la falta de médicos, sobre todo en primaria.

DM ha contactado con varios MIR y portavoces para que expliquen cómo perciben el futuro y, en general, se muestran más bien escépticos.

La situación de precariedad continúa, al menos en algunas autonomías, a juicio de Andrea Barcia, responsable del Grupo de Residentes y Jóvenes Especialistas (RYJE) de la SEMG. “Esto lleva, al menos en atención primaria, a un malestar general. Parece que la necesidad de hacer cambios se ha hecho evidente y que se está hablando de qué medidas tomar, aunque por el momento existe cierto escepticismo”, dice.

El porcentaje de médicos sin plaza y contrato precario habría pasado del 41,3% en 2014 al 27,3% en 2018 según el sondeo laboral de la OMC

“Trabajo no faltará tanto en primaria como en Urgencias”, concede Rubén Sánchez, coordinador del grupo MIR de Semergen. “Ahora mismo, los que finalizan prácticamente pueden elegir en qué comunidad y en qué rama quieren trabajar. Pero los contratos no son duraderos ni estables, siendo a veces muy precarios”, añade.

Isabel Arenas y Anna Fernández, vocales MIR de la Semfyc, critican que “muchos encontrarán contratos de semanas o meses, sustituciones o coberturas de vacaciones; y los llamados “contratos de área”, que implican movilidad entre centros de salud, acabando con la longitudinalidad propia de la primaria. Parte terminan por emigrar a otras zonas o a trabajar en otros ámbitos. Siendo positivos, poco a poco va cambiando a mejor, hay más concienciación sobre el tema”.

Gustavo Cañedo, R4 de Pediatría en el Hospital Niño Jesús de Madrid, opina que en su especialidad las perspectivas laborales cambian en función de los intereses: mientras que en primaria hay buena salida (aunque reconoce que quizás no en las condiciones que uno desearía), quien quiere ir a un hospital suele intentar centrarse en una subespecialidad, compitiendo en un “mercado más pequeño”, en el que se suelen aceptar contratos temporales “esperando estar en el lugar adecuado en el momento oportuno”.

Contratos de becarios

Como indica Cañedo, en los hospitales la situación no parece mucho mejor. “A la hora de formalizar un contrato como especialistas, la temporalidad es la norma”, explica Miguel Leiva, representante MIR de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que añade que muchos consiguen “contratos de becarios, supuestamente para hacer labores de investigación para subespecializarse, peor pagados que la residencia”.

“No es lógico que una persona que lleva 10 años en un puesto tenga que renovar contratos inestables y no tenga plaza en propiedad”, lamenta Rodrigo España, R4 de Urología en el Hospital Regional de Málaga. A su juicio, “la bolsa de trabajo no tiene correctamente establecido por qué algunas cosas puntúan y otras que pueden parecer más importantes, no”.

“La impresión de mis compañeros que están terminando su formación o que han acabado sigue siendo pesimista”, asegura Álvaro Alejandre, vocal MIR de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). “Si bien muy poca gente se va al paro, se encadenan varios contratos en los primeros años y es difícil orientarte a aspectos concretos de Interna”.

“Los jóvenes no están dispuestos a aceptar cualquier contrato. Es una llamada de atención al SNS”, alerta Sheila Justo, del sector MIR de Amyts

Por contra, Alba Zárate, residente de 5º año de Cirugía General en el Hospital Parc Taulí de Sabadell, opina que “las perspectivas profesionales al acabar el MIR han mejorado respecto a generaciones previas. La gran mayoría optamos a un trabajo que pueda servir de puente hasta encontrar plaza”.

Su compañero, Albert García, también MIR de 5º año de Cirugía General, apunta que “es cierto que existe una previsión importante de jubilaciones, pero da la impresión de que sigue siendo una promesa de que el momento llegará y probablemente no estaremos preparados para dar una respuesta escalonada”.

Ferran Martínez, R3 de Cirugía General en el Hospital de Mataró y vinculado al sindicato Médicos de Cataluña (MC), explica que “hay una mejor sensación, pues se habla de una ola de jubilaciones y se tendrán que cubrir esas plazas. Pero la tendencia es ofrecer contratos con malas condiciones, sin jornada completa y temporales”.

Rafael Ruiz, R3 de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Reina Sofía de Córdoba, dice que su especialidad se enfrentará próximamente a muchas jubilaciones y está en crecimiento, puesto que “muchos hospitales que carecen de servicio o están infradotados en personal”. A pesar de esto, afirma que es necesario luchar por el reconocimiento de la especialidad en la Administración, con un salario y carrera profesional acordes a la formación.

Sheila Justo, presidenta del sector de MIR y médicos jóvenes del sindicato Amyts, reconoce que se espera una mejora por la necesidad de renovación profesional, “pero los jóvenes ya no están dispuestos a aceptar cualquier contrato, y eso es una llamada de atención al sistema. Cada MIR cuesta cerca de 200.000 euros y cada año crecen las solicitudes de certificados de idoneidad. Como mínimo, están pensando en irse fuera a trabajar”.

 

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