Más cerca de la vacuna española contra la tuberculosis

La tuberculosis es la enfermedad transmisible que más víctimas provoca en todo el mundo. De los casi 10 millones de personas que se infectan cada año, resulta mortal para más de 1,5 millones. Existe una vacuna, el bacilo de Calmette-Guérin (BCG), eficaz en la prevención contra las variedades más graves en niños, pero que no resulta tan efectiva en los casos de tuberculosis pulmonar en adolescentes y adultos, la forma más común de esta patología. Además, la aparición de nuevas variedades resistentes a los antibióticos añade una presión suplementaria para encontrar nuevas formas de tratamiento contra esta enfermedad.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza lleva décadas trabajando en el desarrollo de la nueva vacuna (MTBVAC), con la que han obtenido unos resultados “esperanzadores” en todos los ensayos clínicos llevados a cabo hasta ahora. En uno de ellos, realizada en 2015 en Sudáfrica -donde la tuberculosis es endémica-, esta vacuna demostró ser capaz de provocar respuestas inmunes más robustas y duraderas que la BCG, en dosis similares. Los detalles se publican este martes en la edición online de The Lancet Respiratory Medicine.

Candidata prometedora frente a la tuberculosis

Sus creadores señalan que se trata de una de las candidatas más prometedoras para convertirse en la nueva vacuna mundial contra la enfermedad, ya que es la única derivada de una cepa viva -aunque atenuada- de Mycobacterium tuberculosis (la BCG proviene de la Mycobacterium bovis, originada en las vacas). La MTBVAC se ha elaborado a partir de una variedad aislada en un paciente humano a la que, a través de técnicas de ingeniería genética, se le eliminaron ciertos genes para acabar con su virulencia. Los investigadores obtuvieron así una bacteria viva, inofensiva, pero capaz de estimular el sistema inmunitario para detener la enfermedad.

Además, al ser más parecida al patógeno humano, tiene un repertorio mucho más amplio de antígenos, las sustancias capaces de provocar la liberación de anticuerpos. “Pensamos que nuestra vacuna va a proteger mejor contra las formas respiratorias de la enfermedad, porque contiene más de 400 antígenos ausentes en el BCG que son reconocidos por el sistema inmunitario”, explica Carlos Martín, coordinador principal del grupo de investigación Genética de Micobacterias de la Universidad de Zaragoza.

Inmunidad a largo plazo

Los primeros ensayos clínicos con MTBVAC comenzaron en 2013 en Suiza. Una vez confirmada su seguridad, en septiembre de 2015, se pasó a una nueva etapa (la fase 1b) con las primeras pruebas en 36 recién nacidos en Sudáfrica para estudiar la respuesta a los antígenos de la nueva vacuna en la que será su población objetivo. Los resultados de este trabajo de campo, que se publican ahora, fueron analizados por primera vez en enero del año pasado y avalaron el paso a la fase 2, que ya ha puesto en marcha en Sudáfrica.

Bacilo de la tuberculosis.

Bacilo de la tuberculosis.

En esta nueva etapa se busca determinar un punto de equilibrio en su dosificación, que proteja de la infección pero mantenga los efectos secundarios a niveles mínimos. “Si los resultados se confirman, nos gustaría pasar a la última fase en 2020, en la que la vacuna ya se pone prueba con poblaciones de miles de personas”, explica Martín, “justo cuando se cumplan 100 años de la aparición de la vacuna del BCG”.

El objetivo de los investigadores españoles, en colaboración con la biofarmacéutica gallega Biofabri, es que MTBVAC se desarrolle como una vacuna preventiva para los recién nacidos, además de un refuerzo para adolescentes y adultos previamente inoculados con el BCG al nacer. “El siguiente paso es demostrar la eficacia del MTBVAC”, afirma Martín. “Cuanto antes podamos mostrar su efectividad en nuevos ensayos, antes podrá ayudarnos a salvar millones de vidas”.

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