Monitorizar la infiltración de bótox en distonías complejas mejora los resultados

El equipo de la  Unidad de Trastornos del Movimiento del Hospital Universitario Virgen del Rocío, de Sevilla, tiene una amplia experiencia en el tratamiento con toxina botulínica con el uso de técnicas avanzadas de localización con electromiografía y ecografía en pacientes de distonías complejas.

La distonía segmentaria y generalizada se considera una enfermedad rara. Se trata de una entidad en la que existe una alteración en determinadas vías cerebrales dando lugar a una contracción anormal y excesiva de musculatura agonista y antagonista, generando posturas anormales en diferentes regiones corporales. Según el grado de gravedad y las zonas afectadas, puede generar gran incapacidad, por ello la importancia de la administración de tratamientos específicos.

“La técnica consiste en infiltrar toxina botulínica tal y como se viene realizando desde hace años en nuestra unidad, pero el uso de la ecografía permite visualizar y así monitorizar los músculos que van a ser infiltrados”, explica a DM Fátima Carrillo García, neuróloga de la Unidad de Trastornos del Movimiento del citado Hospital. Con el empleo de la electromiografía se registra la actividad muscular de los músculos a tratar, garantizándose de esta manera también la adecuada infiltración de los mismos. Ambas técnicas mejoran los resultados de la infiltración, el objetivo fundamental.

La electromiografia registra la actividad del músculo que se va a tratar, lo que garantiza la adecuada infiltración del mismo

“En pacientes con distonías en miembros o cervicales complejas, los resultados de la técnica clásica pueden ser subóptimos debido a la dificultad para infiltrar los músculos implicados o deseados.  Mediante el empleo de estas técnicas se garantiza dicha infiltración y, por tanto, se consiguen mejores resultados”, ha reiterado Carrillo.

Paso a paso

Lo primero es explorar a los pacientes para ratificar los músculos más implicados en el patrón distónico del paciente concreto. Después, se preparan las dosis de toxina para cada músculo a infiltrar. En un tercer paso se localiza el músculo a tratar mediante el ecógrafo y una vez localizados se van  infiltrando uno a uno. En el caso del electromiograma, previo a la infiltración de la toxina se registra la actividad muscular del músculo a tratar pidiéndole al paciente que realice el movimiento correspondiente a dicho músculo.

“De esta manera, nos aseguramos que infiltramos el músculo que interesa (y no otros circundantes), a la vez que comprobamos un aumento de actividad muscular en el mismo con el registro electromiográfico en reposo”, comenta la neuróloga.

La toxina es especialmente utilizada para el tratamiento de distonías fundamentalmente focales como la cervical, el blefarospasmo, entre otros. No obstante, también se emplea en otros trastornos del movimiento como tics o temblor. Asimismo, para el tratamiento de la sialorrea, la hiperhidrosis  axilar o palmar o el hemiespasmo facial.

En dicha Unidad se tratan una media de 35-40 pacientes por semana. “Los resultados globales son buenos mejorando la distonía del paciente durante 3-6 meses tras su infiltración; no obstante, como en todas las series, existe un porcentaje de pacientes que se acaban haciendo resistentes a la toxina botulínica. Dicha resistencia no depende en sí de la técnica de infiltración, sino de la propia administración de la toxina”, ha expuesto Carrillo.

Ventajas evidentes

La ventaja fundamental es garantizar la adecuada infiltración de los músculos responsables de la distonía y mejorar sus resultados. Se emplea especialmente en distonías cervicales o en miembros donde estas técnicas garantizan la infiltración adecuada de los músculos implicados. Según la especialista, “no es necesario su uso en todos los tipos de distonía; por ejemplo, en el caso de distonías en el músculo orbicular de los ojos u otras que afecten a músculos faciales, dado que la infiltración estándar garantiza un adecuado resultado”. 

En este sentido, el procedimiento básico de exploración y preparado de tipo de toxina y dosis es la misma. “Lo que cambia es la monitorización de la infiltración mediante ecografía o registro electromiográfico”. Recientemente, esta Unidad (centro de referencia CSUR del Sistema Nacional de Salud) ha reunido en el hospital a 13 neurólogos expertos en el tratamiento de la distonía con toxina botulínica, procedentes de España, Portugal, Italia, Bulgaria, Rumanía, Rusia y Arabia Saudí, con el objetivo de ampliar la formación en el uso de técnicas avanzadas de localización para la administración de botox. 

The post Monitorizar la infiltración de bótox en distonías complejas mejora los resultados appeared first on Diariomedico.com.