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Navegación intraoperatoria: máxima precisión para reparar la craneosinostosis

El abordaje quirúrgico es el tratamiento de elección para las deformidades craneofaciales infantiles. Además del objetivo estético, ofrecer el marco adecuado para que el cerebro -básicamente en alteraciones que afectan a la estructura ósea del cráneo- se desarrolle normalmente reduce potenciales consecuencias en la vida del niño. Se calcula que estas malformaciones -de diferente gravedad y etiología- aparecen en uno de cada 2.000 nacimientos, siendo una de las más frecuente la craneosinostosis, alteración caracterizada por el cierre precoz de una o varias suturas naturales del cráneo.

Tradicionalmente, los equipos multidisciplinares de especialistas han abordado esta malformación estudiando y analizando los cortes y distancias óseas con TC preoperatorio. Con los datos se llevaba a cabo el avance de los huesos, pero de una manera general y buscando el “cumplimiento de los tres parámetros fundamentales en este tipo de cirugías: armonía, simetría y balance entre la cara y el cráneo, entre las formas y los volúmenes. Siempre bajo la impresión subjetiva y experiencia del cirujano, lo que podría denominarse el arte, aunque dependiente de la curva de aprendizaje y las metodologías con las que se contaba. Los resultados, por tanto, podían ser irregulares, según los grados de gravedad de la deformidad”, indica José Ignacio Salmerón, jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, que desde hace un año ha incorporado al tratamiento quirúrgico un nuevo método de navegación intraoperatoria con planificación en malformaciones craneofaciales pediátricas, como la craneosinostosis (patología a la que corresponden las imágenes de este artículo), apoyado además por modelos reproducibles de impresión tridimensional.

 

En el centro, se aprecia el hueso frontal ya extraído, y corte de la barra orbitaria con bisturí piezoeléctrico

Imagen del hueso frontal ya extraído, y corte de la barra orbitaria con bisturí piezoeléctrico

 

Salmerón, junto a Roberto García Leal, jefe de Servicio de Neurocirugía, Santiago Ochandiano Caicoya, de Cirugía Oral y Maxilofacial y Javier Pascau, profesor de Bioingeniería de la Universidad Carlos III, de Madrid, englobados en el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Gregorio Marañón, conforman, entre otros, el equipo de profesionales que desde 2018 ha intervenido a seis niños con dicha patología utilizando esta innovadora tecnología software partiendo de una idea: transformar lo subjetivo en unos datos objetivos, transformar un arte en una ciencia exacta, llevar a cabo la reparación con un método fiable y de máxima precisión.

Trabajar con movilidad

La incorporación de este método de navegación basado en la bioingeniería al quirófano ha sido un paso definitivo, ya que “permite verificar que el resultado intraoperatorio es el mismo que se ha planificado con anterioridad”, según García Leal. Las planificaciones se llevan a cabo en el ordenador, simulando la cirugía y haciendo guías de corte para colocar sobre hueso, que se extrae del cráneo del niño y al que posteriormente se le da la forma óptima para cada caso.

 

El sistema de navegación tiene la peculiaridad de que permite verificar en el mismo quirófano (imagen izquierda) que las guías de corte y conformación ósea son las adecuadas. La visualización de la ratificación y de las posibles modificaciones aparece en colores: el verde se corresponde con lo planificado y el rojo con lo conseguido en quirófano. Abajo, craneosinostosis antes y después de la intervención.

El sistema de navegación tiene la peculiaridad de que permite verificar en el mismo quirófano (imagen izquierda) que las guías de corte y conformación ósea son las adecuadas. La visualización de la ratificación y de las posibles modificaciones aparece en colores: el verde se corresponde con lo planificado y el rojo con lo conseguido en quirófano. Abajo, craneosinostosis antes y después de la intervención.

La precisión es, probablemente, el mayor beneficio de las nuevas herramientas de navegación. Aporta la verificación intraoperatoria con un rango medio de error estimado de 0,5 milímetros. “Además, permite validar resultados y rectificar, si es necesario, en el quirófano, llevar a cabo cualquier tipo de variación para conseguir que los cortes y las distancias estén en el lugar concreto”, subraya Ochandiano Caicoya, quien añade además otra importante posibilidad frente a los navegadores comerciales convencionales, que no permiten navegar bien cuando la cabeza del niño se mueve. “Cuando existe cualquier tipo de movilidad por parte del paciente, la navegación se pierde”. Sin embargo, el nuevo sistema que han diseñado los ingenieros de la Universidad Carlos III permite navegar en elementos móviles, “con una fiabilidad absoluta: mayor-menor de un milímetro”, explica Pascau.

Una prueba más de la innovación que desarrolla este equipo se ha traducido en un premio al mejor estudio de investigación -coordinado por David García Mato, del grupo de Bioingeniería de Pascau, en el último Congreso Internacional de Bioingeniería (CARS 2019)-relacionado con el ámbito de la celebrado en Rennes, luz estructurada, complemento indispensable de la navegación, y que forma también parte de las investigaciones del grupo.

Coincidencia total

Pionero en este innovador abordaje, el equipo del Gregorio Marañón dispone de datos aprobados para su publicación científica que ponen de manifiesto que, en comparación con los sistemas tradicionales de abordaje de la craneosinostosis, la navegación intraoperatoria consigue resultados “clínicos y estéticos mejores, más precisos y reproducibles”, señala García Leal, aunque Ochandiano subraya que “en el 100% de los casos tratados hemos conseguido que el resultado intraoperatorio coincida con lo planificado. En lo que se refiere al resultado estético es más que satisfactorio, tanto por parte de los profesionales y del equipo médico, hecho que anteriormente no conseguíamos totalmente, como para la familia”.

 

La intervención quirúrgica que emplea la navegación intraoperatoria es completa y compleja. A la izquierda aparecen modelos tridimensionales, férulas de corte y guías de remodelado y conformación del hueso impresos en poliamida que después se trasladarán a la planificación virtual de la cirugía al quirófano.

La intervención quirúrgica que emplea la navegación intraoperatoria es completa y compleja. En la imagen, modelos tridimensionales, férulas de corte y guías de remodelado y conformación del hueso impresos en poliamida que después se trasladarán a la planificación virtual de la cirugía al quirófano.

La edad indicada para llevar a cabo este tipo de intervenciones se sitúa entre los 9 y los 12 meses de edad, lo que introduce el planteamiento sobre qué cambios relacionados con el crecimiento podrían verse afectados por la intervención. Según Salmerón, “el crecimiento es una variable no totalmente controlada, pero la literatura científica con estas intervenciones indica que si la cabeza es pequeña, la deformidad tiende a volver a aparecer, aunque en un grado menor que al principio. Por eso se recomienda sobrecorregir un poco”, hecho que es otra de las importantes ventajas que ofrece este sistema: “Calcular, planificar y controlar distintos grados de corrección”, recalca Ochandiano.

Variaciones cuantificables

Los buenos datos iniciales de la metodología y sus ventajas plantean su posible extensión a otras patologías: trigonocefalias, plagiocefalias, otras variantes de craneosinostosis, así como en otros ámbitos de deformidades óseas, cirugía ortognática, fracturas del suelo de la órbita y determinadas lesiones oncológicas.

Individualizar a los pacientes, posibilidad de objetivar y verificar el tratamiento y disponer de modelos reproducibles en 3D son algunas de las posibilidades técnicas que ofrece el sistema. “La metodología es exacta, lo que significa que existe una planificación y se debe cumplir”, considera el profesor de Bioingeniería.

Para los clínicos, el nuevo sistema de neuronavegación es tan moldeable o sensible que, incluso intraoperatoriamente, si algunos de los parámetros no están siendo los adecuados, permite cambiar, lo que pone de relieve el arte del cirujano: “Es posible llevar a cabo variaciones o ajustes intraoperatorios y al mismo tiempo cuantificar el cambio que se va a producir porque el sistema registra la modificación. Es, por tanto, un sistema totalmente reproducible, exacto y fiable”, ponen de relieve los cirujanos.

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