Paime y validación, dos armas contra un mismo enemigo: la mala praxis

Si la razón fundamental para recurrir al Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime) es el riesgo de evitar la mala praxis -y, consecuentemente, de preservar la calidad de la asistencia sanitaria-, la validación periódica de la colegiación (VPC), que la Organización Médica Colegial (OMC) quiere desarrollar plenamente en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS) es el complemento idóneo para ese objetivo. Ésta es, al menos, una de las conclusiones de la llamada Declaración de Murcia, emanada del VIII Congreso Nacional del Paime, que se clausuró el viernes.

El programa de validación –presente ya en los 52 colegios provinciales mediante una plataforma operativa en sus respectivas webs– ha permitido ya la recertificación de las competencias profesionales de casi 20.000 médicos en toda España y se erige, junto con el Paime, como el principal dique contra los posibles casos de mala praxis. Ahora bien, según la declaración consensuada por todos los presentes en el acto de clausura del Paime, el control de la praxis “debe ceñirse estrictamente a los requisitos de legalidad, pues sólo en base a la ley se puede limitar el ejercicio de cualquier profesión regulada como es la Medicina”.

Corresponsabilidad, cofinanciación, cogestión y colaboración son, según la OMC, claves para el desarrollo del Paime

Si la OMC ha aprovechado la cita de Murcia para reivindicar la “necesaria universalización” de la VPC, también lo ha hecho para reividincar “un modelo homogeneo de financiación del Paime, en el que cada parte esté presente y contribuya a su fortalecimiento y desarrollo”. Esta declaración, deliberadamente ambigua, no entra en detalles sobre el modelo en sí, pero deja claro, a renglón seguido, que el programa auspiciado por los colegios debe “incorporar el prefijo “co” en su naturaleza: la corresponsbilidad, la cofinanciación, la cogestión y la colaboración de todos los que, de una u otra, forma lo hacen posible”.

Los colegios abogan por crear comisiones específicas de “casos difíciles” a nivel provincial y/o autonómico

Directamente interpelado por esta idea, Asensio López, director gerente del Servicio Murciano de Salud (SMS), presente en el acto de clausura, anunció el compromiso de Murcia, que actualmente no aporta ni un sólo euro a la financiación del Paime autonómico, de firmar un acuerdo para “contemplar” la financiación del programa en sus presupuestos.

Casos difíciles

El consenso emanado de Murcia también ha puesto el acento en los llamados “casos difíciles”, que, según la tipificación del programa, incluye desde situaciones que pueden degenerar en casos de mala praxis hasta aquellas otras que provocan conflictos en el entorno laboral u obligan a trasladar de centro de trabajo al médico afectado. Según la declaración, estos casos requieren, en ocasiones, la firma de un contrato terapéutico y la necesaria existencia de una comisión específica de “casos difíciles” a nivel provincial y/o autonómico.

El congreso también ha incidido sobre el periodo de la residencia, “unos de los momentos más críticos de la vida profesional de los médicos”, según la declaración final. Para paliar el incremento de casos susceptibles de ser atendidos por el Paime entre los más jóvenes, los responsables del programa abogan por dotar al tutor de las herramientas necesarias “para desarrollar, lo mejor posible, su trabajo e identificar cualquier tipo de problema”, y articular una “red de apoyo” entre los propios residentes “para sobrellevar los requerimientos del periodo formativo”.

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