País Vasco: 11 procesos selectivos bajo sospecha

Fue en junio de 2018 cuando estalló el escándalo en Osakidetza: los medios locales empezaron a hacerse eco de sospechas de filtraciones en varias especialidades médicas. Hasta la fecha, se ha procedido a suspender cautelarmente un total de 11 procesos selectivos (Anestesiología, Angiología, Aparato Digestivo, Cardiología, Traumatología, Cirugía Plástica, Urología, Medicina Intensiva, Urgencias, Microbiología y Cirugía Cardiovascular) sobre los cuales se han abierto en el juzgado diligencias previas.

El caso se conoció a raíz de las alertas de miembros de tribunales (en concreto, de Angiología y Cirugía Vascular y otro de Cardiología), más luego la denuncia ante los medios de comunicación de un grupo de anestesiólogos, que habían llegado a dejar constancia ante notario de una apuesta sobre qué profesionales aprobarían los exámenes, acertando de pleno.

Según un análisis de los resultados de las pruebas que realizó el Sindicato Médico de Euskadi (SME), parecía que las irregularidades sobre todo habían estado en las pruebas de casos prácticos propuestos por los tribunales, si bien algunas de las pruebas teóricas, a cargo del Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP), también se cuestionaron. En varias oposiciones había notas inusualmente bajas (incluso varios suspensos ) y notas bastante más altas de lo que cabría esperar según el resultado general.

En su investigación, la Fiscalía concluyó en febrero de 2019 que los tribunales de dichas especialidades “favorecieron a determinados opositores en detrimento de los demás, proporcionándoles conocimiento del contenido del examen”. El problema es que, aunque las pruebas teóricas se hubieran encargado al IVAP, al no tener este organismo expertos en Medicina, acabaron acudiendo a Osakidetza en busca de asesoramiento. Hubo casos en los que los asesores externos al IVAP formaran posteriormente parte del tribunal calificador.

Nuevo modelo

El caso se ha llevado por delante a varias cabezas visibles de la sanidad vasca, entre ellas la del anterior consejero de Sanidad, Jon Darpón. A raíz del escándalo, la Consejería de Sanidad, ahora liderada por Nekane Murga, negoció con los sindicatos varias medidas para poner garantías adicionales a los procesos selectivos pendientes. Además, también consultó con otros agentes, como el Defensor del Pueblo autónomo o el IVAP. El resumen de este trabajo es un documento denominado Nuevo Modelo de procesos de selección, con dos objetivos: garantizar los principios de igualdad, mérito y capacidad, y facilitar sistemas selectivos que vayan dirigidos a captar y retener talento y a favorecer la profesionalización, idoneidad y rigor en la selección.

Las medidas de aplicación más inmediatas precisamente han sido las referidas a los asuntos más polémicos: cómo se componen los tribunales y quién elabora las pruebas selectivas. Y si bien allí habían conseguido el acuerdo con los sindicatos UGT, Satse y el SME, estos recuerdan que el pacto era para las oposiciones de puestos específicos (o sea, los perfiles), no para los procesos generales, lamentando que no se haya negociado realmente con ellos el nuevo modelo.

Mabel Arciniega, portavoz del SME, valora que algunas de las propuestas son “en cierta medida un retroceso”. Si bien el sindicato aboga por garantizar la transparencia, lamenta que “las OPE no se conciban como otra cosa que no sea una consolidación. Es conseguir un puesto fijo, no demostrar tu capacidad, que eso está probado por años de trabajo”. Arciniega se muestra más partidaria de optar por exámenes tipo test. “No es que no nos fiemos de los médicos, pero los casos clínicos tienen un margen de interpretabilidad”. Tampoco entienden que las pruebas prácticas sigan en manos de los tribunales y no del IVAP. “La sensación es que la intención es simplemente recuperar la confianza en los médicos”.

¿Cómo quiere modernizar Osakidetza sus procesos selectivos?

  • Modificar la norma de puestos funcionales para facilitar la definición y modificación de los criterios de provisión para, por ejemplo, impulsar el concurso de méritos como sistema para ciertos perfiles.
  • Impulsar otras pruebas de acceso: presentación de proyectos y casos, entrevistas conductuales estructuradas para ámbitos que exigen elevada cualificación. Disminuir el peso de las pruebas teóricas.
  • Automatizar la acreditación de méritos.
  • Seleccionar a los miembros de los tribunales por sorteo tras definir unos criterios objetivos de selección. Alternativamente, que los tribunales combinen diferentes especialistas o se acuda a profesionales de otras autonomías.
  • Establecer protocolos para el desarrollo y corrección de pruebas.
  • Pilotar la realización del análisis estadístico de los resultados de los aspirantes.
  • Evitar que una sola persona elabore las pruebas prácticas y promover la elección por sorteo de las preguntas del examen.

 

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