Primer esfínter urinario artificial usando el robot ‘DaVinci’

El servicio de Urología del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona ha realizado por primera vez en España la implantación de un esfínter urinario artificial en una mujer que padecía de incontinencia urinaria por esfuerzo utilizando el robot DaVinci. Hasta la fecha, la única opción para llevar a cabo esta operación era mediante cirugía abierta o laparoscópica, con los riesgos y complicaciones que esto supone y que hacía que en raras ocasiones se optara por esta opción.

La mayoría de las pacientes con incontinencia urinaria por esfuerzo mejoran con la implantación de una malla en el suelo pélvico. Pero algunas de estas mujeres no logran superar este problema, cuando el esfínter no funciona, y no tenían más opción que emplear pañales con la significativa pérdida de calidad de vida que esto supone” explica Marta Allué, uróloga del Hospital Valle de Hebrón.

Este esfínter urinario artificial no es algo novedoso. En pacientes varones viene empleándose desde hace muchos años. La diferencia es que en estos la operación para su implantación ya era de por sí sencilla mientras que en las mujeres la complejidad del procedimiento desaconsejaba esta opción. “Gracias al robot DaVinci es posible llegar mucho más fácilmente a las distintas partes de la anatomía de la mujer que con instrumentos rígidos era inviable. El grado de libertad de los instrumentos del robot y la mejor visualización que ofrece permiten realizar la operación con muchos menos riesgos” continúa explicando Allué.

Dispositivo para cerrar la vejiga

Operación con el robot 'DaVinci' de un esfínter urinario artificial.
Operación con el robot ‘DaVinci’ de un esfínter urinario artificial.

El esfínter urinario artificial consiste en un dispositivo formado por tres componentes. El primero de ellos es un manguito inflable que se coloca alrededor del cuello de la vejiga. Este se encarga de comprimirlo para evitar que la orina pueda escaparse. El segundo componente consiste en una bomba que se aloja dentro de los labios mayores de la mujer y que es lo que deberá activar para que el manguito se vacíe y permita el flujo de orina. El tercer componente consiste en un reservorio que se aloja en el abdomen y que recoge el líquido del manguito. Posteriormente este líquido regresa de forma automática a los dos minutos al manguito cerrando nuevamente la vejiga.

“La única limitación que tiene este tratamiento es que la paciente ha de tener la capacidad cognitiva suficiente para entender cuando debe emplearlo y también la habilidad manual para activarlo”, puntualiza Luis Castro, también urólogo del Hospital Valle de Hebrón.

Una vez implantado el dispositivo, este cuenta con una larga vida y no requiere recambios. Los fabricantes garantizan una duración de al menos 10 años, pero hay pacientes varones que llevan 20 años con su implante sin tener ningún tipo de contratiempo. Aunque no hay que olvidar que se trata de un cuerpo extraño, y como tal siempre son posibles problemas de rechazo o infección. Pero lo cierto es que en general no existe ningún tipo de riesgo y si muchas ventajas” puntualiza Marta Allué.

Patología asociada a la edad

Luis Castro y Marta Allué, del Servicio de Urología del Valle de Hebrón, en Barcelona.
Luis Castro y Marta Allué, del Servicio de Urología del Valle de Hebrón, en Barcelona.

 Normalmente las pacientes que están afectadas por esta patología son mujeres de edad avanzada, en las cuales los músculos del suelo pélvico se han deteriorado. Aunque existen también otros factores que pueden influir en este deterioro como por ejemplo el haber estado embarazadas, la obesidad o los deportes de impacto pueden deteriorar este suelo pélvico.

“Además existe otro tipo de pacientes, que son aquellas que sufren algún tipo de enfermedad neurológica, como lesiones medulares o espina bífida entre otras, y que pueden afectar también al control del esfínter por parte de la paciente”, añade Luis Castro, puntualizando que no es una patología exclusiva por tanto de mujeres de avanzada edad.

Mejora en la calidad de vida

 Aunque el volumen de pacientes que se pueda beneficiar de este nuevo procedimiento no es muy elevado, lo cierto es que para aquellas que sí lo puedan hacer la mejora en su calidad de vida es sustancial. “Esto supone un cambio radical en su vida. De tener que usar pañales a estar secas siempre es un cambio importante. Y tampoco hay que olvidar otras consecuencias como son las mayores infecciones y dermatitis que se producen por humedad y que ahora con esto se solventan”, añade Allué.

La primera paciente que ha sido operada con este procedimiento ha sido una mujer de 51 años con una lesión medular que la obliga a permanecer en una silla de ruedas y que por tanto carecía de control del esfínter. “Cada vez que tenía que cambiarse de silla se producía una incontinencia, limitando por tanto mucho su vida diaria. Ahora está muy contenta y en los 11 meses de seguimiento no ha surgido ningún problema” explica Marta Allué.

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