¿Qué ocurre cuando se producen riesgos informados en el CI?

En primer lugar deberá acreditarse que la colocación de la sonda estaba indicada y que ésta se colocó conforme a la lex artis. En este caso, dada la cronicidad del estreñimiento y teniendo en cuenta que se trataba de una paciente que, parece ser, iba a permanecer encamada bastante tiempo, podría decirse que la sonda estaba indicada, máxime cuando inicialmente se había optado por un tratamiento conservador como fue pautarle laxantes, como primera medida.

Respecto a si se colocó conforme a la lex artis, sin perjuicio de lo que pudiera dirimirse por los especialistas en el juicio, debe mencionarse que la perforación intestinal es una complicación descrita en la bibliografía médica (y en los consentimientos informados) como un riesgo posible en la aplicación de esta técnica. Por tanto, el hecho de que surgiera tal complicación no conlleva per se una mala praxis, sino que deberá estarse al caso concreto.

En lo que respecta al daño desproporcionado, entendemos que dicha doctrina tendría cabida en caso de acreditarse que el daño sufrido era absolutamente imprevisto e inexplicable. Es muy importante aportar el documento de consentimiento informado de la técnica, en el cual se recoge la perforación intestinal como riesgo probable. Con todo ello, podría argumentarse a priori que el riesgo era no solo previsto sino explicable dentro de la realización de la técnica.

Por tanto, en el presente caso no tendría cabida la doctrina de daño desproporcionado, pues la complicación surgida era un riesgo previsible e imaginamos que asumido por la paciente con la pertinente firma del consentimiento informado.

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