¿Qué preocupa a los directivos sanitarios?

En unas Jornadas Nacionales de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Los más de 400 asistentes a las últimas, las décimas, celebradas esta semana en Gijón, son desde luego apasionados de la mejora de las organizaciones sanitarias.

En un sector tan complejo, siempre queda mucho por hacer. No tanto para mejorar el aspecto clínico, en el que el Sistema Nacional de Salud ya ofrece lo mejor de lo mejor, sino en otros muchos aspectos. Y es que, si en la primera jornada ya se vio que los gestores sanitarios no deben ceñirse a gestionar presupuestos, en el resto del encuentro se han puesto de manifiesto que otros muchos son los asuntos que deben preocuparles.

Diario Médico ha recopilado, aprovechando que estaba reunido un buen grupo de directivos sanitarios, qué les preocupa. O, lo que es lo mismo, hacia dónde va (o debe ir) la gestión sanitaria en España.

Integración

Atender al paciente en el mejor lugar en que puede ser atendido, sea éste su domicilio, la atención primaria, la ambulatoria o el hospital. Ése es uno de los grandes retos a los que se enfrentan los directivos del nivel que sean: “La integración asistencial es un desafío, pero que puede actuar como facilitador de otros desafíos, como el abordaje de la cronicidad y la idea de situar al paciente en el centro”, explica Jon Guajardo, gerente de la OSI Barrualde-Galdácano, en Vizcaya.

La coordinación asistencial no consiste sólo en unificar presupuestos, sino en crear rutas asistenciales reales

La estrategia del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) de crear estas OSI (organizaciones sanitarias integradas) buscaba “no crear gerencias únicas, no se trata sólo de unificar presupuestos y suministros, sino de trabajar en procesos reales, con personas. Crear rutas asistenciales, definir el recorrido del paciente por el sistema, pensando en cada nivel cuál es el siguiente paso y enfocados al resultado final”.

Para conseguirlo, según Guajardo, lo más importante “es tener ilusión, y mucha cocina, mucho consenso”. Ese enfoque citado hacia el resultado final supone “no limitarnos a evaluar los efectos de la asistencia en cada fase del proceso, sino valorar los resultados en salud como efecto final, como mejora en la calidad de vida del paciente”.

Resultados en salud

No tardó en aparecer esta cuestión. Qué efectos tiene la asistencia en la vida real de los pacientes. Y, lo más importante, cómo medirlos.

Según Andrea Srur, responsable de proyecto del Consorcio Internacional para la Medición de Resultados de Salud (Ichom, por sus siglas en inglés), “la medición sistemática de un conjunto estándar de resultados por parte de las instituciones de todo el mundo permitirá, por primera vez, comparar resultados globales. Esto catalizará una nueva ola de aprendizaje para los profesionales de la salud, ya que podremos ver dónde se están logrando los mejores resultados y luego aprender de los procesos que tienen implementados. También creemos que informará la elección del paciente sobre los resultados en salud que pueden esperar”.

Aunque medir resultados es posible, la actual falta de interoperabilidad  limita sus posibilidades en el SNS

Si bien Ichom ya ofrece de forma gratuita baterías de estándares para medir resultados en múltiples procesos (y muchos hospitales españoles ya los están utilizando), “nos falta mucho recorrido para igualar la medición de resultados en salud de otros países, principalmente por los problemas de interoperabilidad de sistemas e informatización de centros que aún tenemos”, se lamenta Carlos Mur de Víu, gerente del Hospital de Fuenlabrada (Madrid).

En este sentido, Miguel Javier Rodríguez, gerente del Área Sanitaria 5 de Asturias-Gijón, presidente de la Agrupación Territorial de Sedisa en Asturias-Cantabria y coordinador de las jornadas, es el directivo el que debe liderar la evolución: “Seguimos haciendo las mismas cosas que hace años, midiendo por actividad. Nuestro objetivo es mejorar la salud, y tenemos que evaluar lo que hacen las organizaciones para conseguirlo”.

Tecnologías

Se planteó durante las jornadas un juego entre los asistentes. Mediante una aplicación, debían votar qué opción les parecía más relevante ante diversos retos planteados. Los resultados no dejan de ser sorprendentes en ciertos casos.
Ante la cuestión de qué aplicación de la tecnología era más importante, hubo un gran consenso en la Medicina de precisión y la genómica, así como en la transformación cultural necesaria en el sistema, dejando un tanto de lado los votos de los asistentes a la fragmentación asistencial y el empoderamiento.

La medicina de precisión y la genómica van a redefenir el modelo sanitario

“Las tecnologías deben tener impacto, ser transformadoras, crear nuevos espacios, nuevas formas de relacionarnos y dar otros usos a los objetos cotidianos (wearables)”, sostiene Emilio Álvarez, director de Formación y Desarrollo de Recursos Humanos en PeopleUp y artífice del citado juego.

Para que su aplicación a la Medicina de precisión sea real, a juicio de Carlos Mascias, director médico de HM Hospitales, “los médicos debemos rediseñarnos, convertirnos en expertos en la comunicación y la interpretación de datos”.

De hecho, el sistema no deja de sumergirse en lo que Julio Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, denomina dataísmo: “Los médicos seremos cada vez más gestores de datos, y debemos aprender a manejarlos y a interpretarlos para los pacientes”.

Entra aquí el último gran tema: abandonar el absolutismo del todo por el paciente, pero sin el paciente.

Experiencia de usuario

“Tenemos una cultura reactiva y asimétrica. Deberíamos tomar ejemplo de los que hoy tienen éxito, como Amazon, una empresa obsesionada con el servicio. Los pacientes quieren ser bien tratados y estar informados: la pregunta que más se oye en una planta de hospitalización es a qué hora pasa el médico”, afirma Mascias.

“Empatizar entra dentro de las funciones del profesional sanitario”

Según Goretti Ortega, directora de Atención al Paciente de Quirónsalud Murcia, “es urgente crear una cultura de experiencia del paciente, y tratar como uno querría ser tratado”. Por eso, es preciso contar con el propio paciente para definir cómo quiere que sea su experiencia.

O lo que es lo mismo, “no emitir señales de indiferencia y despreocupación. La empatía es fundamental, un lo siento y una sonrisa. Y no me vale que un profesional me diga que no le pagan por sonreír, porque sí, empatizar entra dentro de sus funciones”, sentencia el coordinador de las jornadas.

Lo que está claro es que muchas cosas deben aún cambiar. Y se está avanzando. De hecho, el espíritu de las jornadas de Sedisa se puede resumir en una frase de Manuel Vilches, director general del Instituto para el Desarrollo y la Integración de la Sanidad (IDIS):“Es maravilloso el cambio que está dando el sistema”.

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