Replican en hurones la rápida infección por SRAS-CoV-2

Microbiología y Enfermedades Infecciosas
Josezarate
La transmisión aérea parece menos robusta que el contacto directo
Dos hurones mirando a la cámara
Los hurones son un buen modelo para las infecciones respiratorias.

Por sus condiciones fisiológicas, los hurones se utilizan como modelo experimental, entre otras enfermedades, para la gripe humana y el virus sincitial y han servido para estudiar el virus H1N1 de 2009 y el primer SRAS. Un equipo multicéntrico de Corea del Sur, dirigido por Young-Il Kim, de la Universidad Nacional de Chungbuk, ha acudido a ellos ahora para analizar el SRAS-Cov-2.

En el estudio que publican este mes en Cell Host & Microbe, indican que han podido replicar tanto las formas de transmisión como la sintomatología, lo que sitúa a estos mustélidos como una herramienta válida para ensayar antivirales y vacunas. “Aunque no murieron, los hurones infectados con SARS-CoV-2 eliminan el virus en lavados nasales, saliva, orina y heces hasta ocho días después de la infección. A los dos días después del contacto directo, ya se detectó SARS-CoV-2 en los hurones. Y algunos que tuvieron contactos indirectos también fueron positivos para el ARN viral, lo que sugiere una transmisión por el aire”, escriben los autores.

Se detectaron antígenos virales en la nariz, la tráquea, los pulmones y el intestino, con bronquiolitis aguda presente en los pulmones infectados. Dado que el SARS-CoV-2 comparte una gran homología con el SARS-CoV-1 (79%), se considera al receptor de entrada para SARS-CoV -la enzima convertidora de angiotensina humana 2 (hACE2)- como un receptor candidato para SARS-CoV-2. De hecho, el equipo de L. Bao informó hace poco en bioRxiv de pérdida de peso y replicación del virus en los pulmones de ratones transgénicos hACE2 después de la infección por SARS-CoV-2, aunque no otros síntomas clínicos como tos o fiebre. Dado que se ha demostrado que el hurón ACE2 contiene residuos críticos de unión al SARS-CoV, el equipo coreano empleó un modelo de hurón desarrollado previamente para infecciones por virus de la influenza.

Varias vías de infección

Para demostrar la transmisión de hurón a hurón en un entorno experimental, inocularon a dos hurones por vía intranasal con virus de un paciente confirmado con Covid-19 en Corea del Sur en febrero de 2020. Y para evaluar el modo de transmisión del virus, se colocaron dos hurones en contacto directo y otros dos en contacto indirecto con hurones infectados dos días después de la infección primaria. El estudio se repitió en tres ensayos independientes con un total de 24 hurones.

Los hurones infectados tuvieron temperaturas corporales elevadas, de 38,1 °C a 40,3 °C, entre 2 y 8 días después. No hubo pérdida de peso corporal detectable, ni muertes durante el período experimental. Sin embargo, ninguno de los hurones de contacto indirecto mostró aumento de la temperatura corporal durante los 12 días del ensayo. Los datos indican que el establecimiento eficiente de las características clínicas de Covid-19 requiere contacto directo. Para investigar la replicación del SARS-CoV-2 en cada grupo de hurones, recolectaron sangre, lavados nasales, saliva, orina y muestras fecales cada dos días durante doce días. Y para cuantificar el número de copias de ARN viral, se realizó una RT-PCR cuantitativa en tiempo real dirigida a los genes spike y ORF1a.

En el grupo infectado se detectó un pico de ARN viral en todas las muestras a los dos días. La mayor cantidad de ARN viral se registró en lavados nasales y alcanzó su punto máximo a los cuatro días, persistiendo hasta los ocho días de la infección antes de caer por debajo de los límites de detección a los diez días. El virus también se detectó en muestras de saliva. Aunque había un pico de ARN viral en suero de hurones infectados, el número de copias virales fue bajo y cayó por debajo de los límites de detección antes que en las muestras de lavado nasal y saliva.

En el grupo de hurones infectados por vía intranasal se aisló el virus de muestras de saliva y lavados nasales solo dos días después de la exposición y persistió hasta 4 y 6 días. Las muestras de lavados nasales mostraron títulos de virus más altos que las de saliva. Se detectó ARN viral en la mayoría de las muestras fecales y de orina a los dos días y en muestras de saliva y heces del grupo de contacto directo durante ocho días, mientras que las muestras de orina contenían ARN viral detectable hasta cuatro días después. Para el grupo de contacto indirecto, dos de seis hurones fueron positivos para ARN viral en lavados nasales y muestras fecales a los cuatro días, aunque los números de copias de ARN viral fueron más bajos que en los de contacto directo.

Doce días después

En las disecciones posteriores de varios hurones, los niveles más altos de ARN viral se detectaron en el cornete nasal y el tejido pulmonar a los cuatro días; también había ARN viral en intestino y riñón. A los ocho días, todavía se detectó ARN viral en el cornete nasal, la tráquea, los pulmones, los riñones y el intestino, pero a los doce días no se halló ARN viral en ninguno de los tejidos analizados. La histopatología pulmonar mostró una mayor infiltración inmune y restos celulares en la pared alveolar, el epitelio bronquial y la luz bronquial, evidenciando bronquiolitis aguda.

A los doce días de la infección, todos los hurones no sacrificados habían vuelto a los rangos normales de temperatura y peso corporal, y todas las muestras eran negativas para ARN viral. La presencia de SARS-CoV-2 en múltiples fuentes de hurones infectados explicaría la rápida transmisión rápida a los contactos cercanos.

Con respecto a la posible transmisión aérea del SARS-CoV-2, se detectó ARN viral en lavados nasales y muestras fecales en hurones con contacto indirecto y persistió durante cuatro días después. Los datos apuntan a que la transmisión aérea es probable pero menos robusta que la transmisión por contacto directo. Los hurones infectados con SARS-CoV-2 mostraron solo síntomas clínicos leves y títulos de virus relativamente más bajos en los pulmones que los infectados con SARS-CoV-1 o MERS. Es posible que el SARS-CoV-2 se replique más débilmente pero persista más tiempo in vivo que el SARS-CoV-1, lo que finalmente conduce a un portador asintomático con infección persistente a propagar el virus de manera más efectiva.

Conocido por su susceptibilidad a la gripe, el hurón es también un modelo válido para estudiar el nuevo coronavirus Off José R. Zárate Off