Responsabilidad cuando los daños están debidamente informados

Es claro que son dos situaciones clínicas diferentes y sin relación entre ellas. Una es un problema vascular de carácter agudo y la otra una afectación osteoarticular y que, por ello, analizaremos de forma secuencial.

Respecto a la primera cuestión, la trombosis venosa profunda diagnosticada tres semanas después de la intervención, si en la atención de urgencias realizada una semana después de la cirugía no se aprecian signos clínicos que sugirieran la presencia de esa patología es claro que la trombosis no se produjo durante la cirugía de hernia, pues, como bien es sabido, los trombos se forman a partir de las 48-72 horas.

Igualmente, si en la resonancia realizada no se aprecian hallazgos compatibles con la trombosis que finalmente fue diagnosticada tres semanas después, es otro indicativo claro de que esta no tuvo lugar durante la cirugía.

La otra cuestión se refiere a la relación causal entre la patología que presenta en la rodilla derecha y la intervención quirúrgica. Esto sencillamente no se puede sostener, en modo alguno, pues nada afecta a ésta durante una intervención de hernia. Es muy posible que la afectación de la rodilla sea de carácter degenerativo.

En cualquier caso, si se informó correctamente al paciente mediante el consentimiento informado protocolizado, en el mismo se incluyen “complicaciones de cualquier cirugía” entre las que se incluyen las trombosis de miembros inferiores.

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